La atención a la dependencia salva vidas y es rentable: cada año ganado cuesta menos de 7.000 €

"Recortar en dependencia tiene un coste en salud y en vidas", advierte un estudio de Fedea

La atención a la dependencia salva vidas y es rentable: cada año ganado cuesta menos de 7.000 € Miia

Invertir en el Sistema de Atención a la Dependencia (SAAD) constituye una decisión altamente eficiente, puesto que produce mejoras sanitarias directas y cuantificables en los ciudadanos, según concluye una investigación del think tank Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada @socialfedea). El coste de cada año de vida ajustado por calidad (AVAC) ganado es de 6.187 euros para la prestación económica de cuidados en el entorno familiar, pone de relieve el estudio recién publicado. 

Elaborado por Joan Costa-Font (London School of Economics), Sergi Jiménez-Martín (Pompeu Fabra y Fedea) y Cristina Vilaplana-Prieto (Universidad de Murcia), este trabajo evalúa mediante métodos causales rigurosos el efecto real del SAAD sobre la salud, la supervivencia y el bienestar de los beneficiarios.

A partir de una muestra de 29.002 observaciones de la encuesta europea SHARE entre los años 2004 y 2022, los autores constatan que recibir las prestaciones públicas incrementa la longevidad, reduce los síntomas depresivos y eleva de forma notable la calidad de vida de las personas dependientes.

La atención al dependiente salva vidas y sale a cuenta 

El informe evidencia que el acceso a los recursos del SAAD incrementa la probabilidad de supervivencia de los usuarios entre 2,6 y 3 puntos porcentuales. Este beneficio resulta ser especialmente intenso en los colectivos de mayor vulnerabilidad física y social: entre los mayores de 80 años, la probabilidad de supervivencia sube en 5,6 puntos porcentuales, mientras que en el colectivo de las mujeres el incremento alcanza los 4,6 puntos.

Traducido a la métrica estandarizada que emplean las autoridades sanitarias para evaluar si la financiación pública de un tratamiento o fármaco resulta rentable —el coste por año de vida ajustado por calidad (AVAC)—, los resultados de Fedea certifican una gran eficiencia.

 

La atención a la dependencia salva vidas y es rentable: cada año ganado cuesta menos de 7.000 €

 

En concreto, ganar un año de vida saludable mediante la prestación económica de cuidados en el entorno familiar supone un coste de 6.187 euros, cifra que se sitúa en los 9.228 euros cuando se trata de la prestación de ayuda a domicilio. Los autores del estudio recalcan que "ambas cifras quedan por debajo del umbral de referencia de 30.000 euros por AVAC que aplica de manera habitual el Sistema Nacional de Salud en España para validar la financiación de prestaciones médicas".

En términos de rendimiento directo, cada euro adicional invertido por beneficiario y año genera entre 0,73 y 1,09 días de vida saludable, lo que convierte a las ayudas a la dependencia en una medida con un retorno de salud superior al de múltiples intervenciones clínicas.

Prestación económica y ayuda a domicilio, complementarias

La investigación de Fedea profundiza en los mecanismos específicos a través de los cuales actúan las distintas modalidades del catálogo de servicios del SAAD, concluyendo que la prestación económica y la asistencia a domicilio no son sustitutivas, sino complementarias.

- Por un lado, la asignación económica dirigida a cuidados familiares se muestra más eficaz para reducir la mortalidad e impactar positivamente en la salud mental de los dependientes.

- De otro lado, la ayuda a domicilio proporcionada por profesionales duplica las ganancias en satisfacción vital, con un ascenso de 0,50 puntos frente a los 0,24 puntos de la paga familiar en una escala de 0 a 10.

Asimismo, el apoyo público alivia de forma acusada el sentimiento de soledad no deseada, reduciéndolo en 0,61 puntos en el caso de la ayuda económica y en 0,52 puntos con el servicio domiciliario.

La ayuda a la dependencia, vital para mayores que viven solos

El beneficio alcanza su máximo exponente entre las personas dependientes que viven solas, en quienes la percepción de soledad se reduce en 0,76 puntos y la satisfacción con la vida se dispara en 1,16 puntos.

En paralelo, el estudio constata mejoras tangibles en el día a día físico de las personas atendidas: mejoran su nutrición diaria mediante un mayor consumo de lácteos, frutas, verduras y proteínas, recuperan fuerza de prensión manual —indicador fisiológico clave asociado a menor mortalidad— y sufren un menor número de fracturas de cadera, todo ello acompañado de un incremento significativo en la sensación de control sobre la propia vida.

Dos lecciones contra la tentación de recortar en dependencia 

Dos hallazgos clave del estudio de Fedea son, en primer lugar, que la dependencia es una inversión en salud y debe evaluarse como tal; y en segundo lugar, que recortar en dependencia tiene un coste en salud y en vidas.

- Las partidas para dependencia no son gasto, sino inversión.

El gasto en dependencia se ha discutido en España casi siempre en clave de coste presupuestario y de sostenibilidad. Los resultados del trabajo de estos autores muestran que produce salud medible —años de vida, salud mental, calidad de vida— a un precio que ningún gestor sanitario rechazaría: un euro adicional por beneficiario y año genera 0,0029 AVAC con la prestación económica y 0,0020 con la ayuda a domicilio, equivalentes a 1,09 y 0,73 días de vida saludable.

Con costes de entre 6.000 y 9.200 euros por AVAC, ambos instrumentos son más coste-efectivos que numerosas prestaciones financiadas hoy por el Sistema Nacional de Salud, sostiene Fedea. La conclusión operativa es directa: las decisiones de financiación del SAAD deberían someterse a los mismos criterios de coste-efectividad que las sanitarias, e incorporar de forma rutinaria indicadores de soledad, depresión y satisfacción vital —hoy ausentes del seguimiento oficial— junto a los de valoración funcional.

- Recortar no se traduce en ahorro neto.

Los ajustes de 2012 —Real Decreto-ley 20/2012, con reducción del 15 % en las prestaciones económicas, supresión de las cotizaciones de las cuidadoras no profesionales, recorte de horas de ayuda a domicilio y copagos de hasta el 90 %— supusieron un ahorro presupuestario de 2.278 millones de euros entre 2012 y 2014. Pero, según el estudio, ese ajuste revirtió parte de las mejoras logradas: entre 2012 y 2017 aumentaron la soledad y los síntomas depresivos y se redujeron la satisfacción vital y la supervivencia respecto al escenario contrafactual sin recortes. El gasto español se estancó en torno al 0,7 % del PIB, frente al 1,6 % de media en la UE.

La lección es que los recortes procíclicos en dependencia no son un ahorro neto: trasladan el coste a la salud de las personas dependientes y, previsiblemente, al propio sistema sanitario. Blindar la financiación del SAAD frente a los ciclos económicos es, en términos de eficiencia, tan importante como su nivel, hace hincapié este think tank.