Avances

Descubren que las micropartículas de plaquetas ayudan a que los fármacos lleguen directos al corazón

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 18 de febrero de 2020

3 minutos

Al administrarse tras un infarto de este modo se produce una mayor concetración donde se necesitan

Corazón

La cardiopatía isquémica, es decir, el infarto de miocardio y la angina de pecho, supone la primera causa de muerte en todo el mundo, según informan desde la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2018 fallecieron por esta dolencia más de 9 millones de personas, lo que supone cerca del 10% de los fallecimientos en todo el globo terráqueo. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) referentes a España establecen que las enfermedades isquémicas del corazón fueron de nuevo la primera causa en número de defunciones durante 2018, a pesar de experimentar un descenso del 3,6 por ciento respecto al año anterior. En total, las muertes por infarto de miocardio pasaron de 14.956 de 2017 a un total 14.521 de 2018.

La supervivencia

Las cifras demuestran por tanto lo que supone este trastorno para la salud, por eso los distintos organismos relacionados con la salud destacan la importancia de la prevención y se dirigen gran cantidad de campañas destinadas a advertir a la población de la importancia de cuidar el corazón. A pesar de ello, se siguen produciendo infartos, pero no todos tienen este desenlace mortal, de hecho en muchos casos se sale adelante, aunque lo que está demostrado es que en el caso de sufrir un infarto la rapidez de la intervención es fundamental. Y si se logra pasar esta afección el control se torna vital para acabar llevando una vida dentro de la normalidad.

Hoy en día, la supervivencia de los pacientes mayores con infarto de miocardio a los seis y a los doce meses de recibir el alta hospitalaria es elevada, y su grado funcional es aceptable, tal y como se demostró en un estudio elaborado por el Servicio de Cardiología del Hospital Carlos Haya de Málaga.

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Investigación con plaquetas

Precisamente los avances en este sentido siguen produciéndose, y es por ello que algunos estudios se están centrando en cómo abordar a los pacientes tras sufrir un infarto y así evitar nuevos episodios pasado un tiempo. Esto es en lo que se ha basado una nueva investigación realizada por la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos), que se ha publicado en la revista Science Advances. Los científicos han descubierto que las micropartículas de plaquetas son una manera efectiva de administrar medicamentos terapéuticos directamente al corazón después de un ataque cardíaco.

El beneficio de este método es que se favorece la concentración de los medicamentos en un punto concreto, lo que ayudaría a que estos pacientes tuvieran menos efectos secundarios a la hora de recibir la medicación del tratamiento que han de iniciar tras sufrir esta patología.

Tras padecer un episodio de estas características el daño que se produce en un primer momento no se detiene al finalizar el ataque. Después de que suceda la células inflamatorias lanzan la proteína Interleucina-1beta (IL-1beta), que induce una respuesta inflamatoria y promueve la cicatrización en el corazón con el tiempo. Los fármacos que bloquean dicha proteína han dado buenos resultados en la denominada fase tres de investigación, no obstante también se han detectado importantes efectos secundarios y riesgos significativos.

Según los investigadores si se crea un medicamento que bloquee la IL-1beta y se administra por vía intravenosa en todo el cuerpo, podría generar más contraindicaciones que soluciones. Pero, si se pudiera dirigir directamente al corazón probablemente se reducirían los riegos y posibles problemas. Es por ello, que los investigadores de Carolina del Norte buscaron un sistema que permitiera esto. Así recurrieron a las plaquetas, que son las células sanguíneas encargadas de la coagulación. Estas tienen una capacidad que les permite localizar el sitio donde se ha producido la alteración en el corazón.

Crean un hidrogel que podría reparar el corazón

Mayor concentración y menos efectos secundarios

El profesor Ke Cheng y su equipo, demostraron previamente que era viable usar dicha capacidad si se colocaban membranas de plaquetas en células madre y nanopartículas para reparar corazones dañados. Partiendo de dicha base en este nuevo trabajo emplearon micropartículas derivadas de plaquetas con un anticuerpo bloqueador IL-1beta, y las inyectaron en ratones. Lo que descubrieron finalmente es que la concentración del fármaco en sus corazones era superior, unas diez veces mayor, que los que no recibieron la terapia dirigida.

Destaca también que los roedores beneficiarios de este tratamiento recuperaron el 50% de la función cardíaca tras 70 días, en contraposición con los que no la recibieron que solo consiguieron recuperar el 25%.

Al final, lo que se ha demostrado es que las plaquetas ayudan a dar al fármaco un impulso para ir al sitio exacto donde se encuentra la alteración, y de este modo se produce una mayor concentración del mismo donde realmente se necesita. Lo que se pretende con este descubrimiento es que los médicos lo apliquen para usar menos cantidad de medicina a la par que se obtienen idénticos beneficios y se consigue preservar más la salud de los pacientes, ya que se reduce la posibilidad de padecer efectos adversos y una mayor eficacia del medicamento.

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