Avances

El uso de opioides para el dolor crónico, una práctica cada vez más común en nuestro país

Teresa Rey

Sábado 27 de abril de 2019

3 minutos

El tratamiento del dolor crónico con opioides se acrecienta. ¿Cuáles son sus pros y contras?

Uso de opioides para el dolor crónico (Bigstock)
Teresa Rey

Sábado 27 de abril de 2019

3 minutos

El tratamiento del dolor crónico con opioides está adquiriendo cada vez más protagonismo en determinadas afecciones, en nuestro país. De hecho, en los últimos años se ha apreciado un aumento del consumo de estos debido en parte, “al envejecimiento de población, donde predominan la patología oncológica y articular”, según matiza Paola Moran, médico residente de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Mendiguchia Carriche de Leganés (Madrid). Ahora bien, también se necesita realizar un análisis de esta situación y estar vigilantes sobre la utilización de estos medicamentos, tal y como han concluido diversos expertos reunidos en el recientemente celebrado EI Congreso Nacional Médico-Farmacéutico organizado por Semergen, Sefac, y la participación del laboratorio farmacéutico Grünenthal.

Cuándo se usan opioides

Este tipo de fármacos están destinados a aliviar el dolor, también se llaman “narcóticos” y provienen de la amapola real, explican desde la Clínica Mayo. Se suelen prescribir cuando se produce un dolor agudo repentino tras una cirugía o una lesión con fractura de huesos, pero durante un periodo muy breve. Del mismo modo, es una alternativa para abordar el dolor de personas con cáncer y en casos puntuales para un dolor crónico relacionado con otras patologías.

El largo plazo

Una ingesta demasiado prolongada de estos fármacos puede provocar que con el tiempo el paciente desarrolle una adición a los mismos. También tolerancia física, sobredosis involuntaria y un uso inapropiado, puntualizan en la Clínica Mayo.

En Estados Unidos sí se ha detectado un abuso de estos medicamentos, llegando a provocar una “epidemia de opioides”, tal y como han indicado los profesionales reunidos en el congreso organizado por Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac).

Situación en España

En España no se ha llegado a la situación de Estados Unidos, pero sí se ha observado un aumento del consumo de opioides de forma exponencial, según consta en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps). Esto se debe también a “una mayor sensibilización de los profesionales frente a la enfermedad del dolor crónico, la creación de unidades del dolor y a la mejor prescripción de estos medicamentos”, indican los expertos.

No obstante, la doctora Paola Moran, asegura que en nuestro país aún se aprecia cierto miedo a la hora de tomar estos fármacos, lo que podría ser perjudicial por su uso adecuado en las Unidades de Dolor. En concreto, considera que los mitos que circulan por Internet y algunos medios de comunicación han contribuido en parte a generar este desconcierto, por ello algunos afectados se niegan a consumirlos, ya que los asocian con pacientes paliativos. También, según su opinión, porque en ocasiones el personal sanitario no está debidamente formado, y al no conocer bien estos fármacos decide no recurrir a ellos.