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Descubre los beneficios del baño turco para la piel y la circulación

Rosa María Torres

Foto: Bigstockphoto

Jueves 30 de mayo de 2019

3 minutos

Está contraindicado para personas con problemas de tensión o con varices en fase aguda

Descubre los beneficios del baño turco
Rosa María Torres

Foto: Bigstockphoto

Jueves 30 de mayo de 2019

3 minutos

El baño turco, también conocido como baño de vapor o Hamman, tiene su origen en el Imperio Romano. En aquella época, los romanos se reunían en estos lugares y realizaban actividades lúdicas o deportivas en sus instalaciones. Era su punto de encuentro. Se trata de un baño de calor muy húmedo, casi del 100%, con una temperatura oscilante entre los 55 y los 70 grados. Además, aporta importantes beneficios a tu salud. ¿Cuáles son?

Sus efectos beneficiosos

Eliminación de toxinas

Al salir de la sauna, notarás como tus células se han renovado gracias a la dilatación de los poros, los cuales se abren gracias al vapor de agua. Por lo tanto, notarás la piel mucho más suave y libre de impurezas.

Las toxinas son sustancias dañinas que circulan por la sangre. Se producen por la mala alimentación, la contaminación o, simplemente, porque el propio organismo las genera. Por eso, los baños de vapor te ayudarán a lucir una tez más limpia.

Es bueno para la circulación

Debido a sus altas temperaturas, el sistema circulatorio se activa y favorece que las vías respiratorias se humedezcan. Por lo tanto, al aumentar la capacidad de intercambio de oxígeno en los pulmones, se rebaja la tos, la bronquitis, la sinusitis y cualquier enfermedad relacionada con el aparato respiratorio.

Son muy relajantes

En casos de estrés y ansiedad, darse un baño de vapor es muy recomendable. Ese aporte sanguíneo y la eliminación de toxinas de los que hablábamos anteriormente producen un estado de relajación en el tejido muscular.

Interior de un baño turco

Pasos a seguir para tomar un baño turco

  • Antes de sumergirte, se aconseja tomar un vaso de agua para evitar la deshidratación, debido a la sudoración y la pérdida de toxinas. Además, previamente, toma una ducha de agua templada acompañaba de jabón. Después, debes secar muy bien la piel.

  • Para favorecer una buena higiene, debes entrar con una toalla o un albornoz de algodón o cualquier otro tejido que transpire.

  • Una vez dentro del baño turco, se recomienda permanecer sentado alrededor de 20 minutos.

  • Cuando ya lleves un rato, puedes salir y ducharte con agua fría para tonificar el cuerpo. Debes tener en cuenta que, en la sauna, este puede enfrentarse a una temperatura de unos 100 grados, por eso debe intercalarse con baños de agua fría de hasta 10 o 20 grados.

  • Al terminar, vuelve a beber abundante agua para rehidratar el cuerpo y reponer todos los líquidos perdidos. Y si acompañas esta ingesta con una pieza de fruta o un zumo natural, mucho mejor. También es importante acabar siempre con un baño que esté a una temperatura de unos 20 o 30 grados, por debajo de la temperatura corporal habitual, para regular la frecuencia cardíaca.

¿Todo el mundo puede darse un baño turco?

La respuesta es no. Las personas con problemas cardiovasculares y venas varicosas deben evitar esta práctica, porque las altas temperaturas pueden hacer que los síntomas de estas patologías empeoren y mucho. Cuando te sumerges en un Hamman, el calor puede subir tus pulsaciones de 70 a 140 por minuto, lo que supone un riesgo para la salud.

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Rosa María Torres

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