Cuídate

La exfoliación, algo más que limpiar tu piel en profundidad

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Viernes 17 de mayo de 2019

2 minutos

Una rutina semanal especialmente recomendada para aquellas mujeres en plena menopausia

Rutina de exfoliación

Cuando hacemos nuestra rutina semanal de exfoliar nuestro rostro o nuestro cuerpo no solo la estamos limpiando en profundidad, sino que estamos actuando sobre las células de nuestra piel. Gracias a este hábito, eliminamos todas aquellas que están muertas en nuestra epidermis, además de ayudar a la piel a que se oxigene y se active la circulación de dicha zona.

En resumidas cuentas, dejamos la piel perfecta para aplicar, posteriormente, el resto de cremas o cosméticos que usemos para completar esa rutina de cuidado de la piel. 

La exfoliación en la menopausia

Una buena exfoliación es muy recomendada sobre todo si estamos en plena menopausia. Y es que menopausia y piel van de la mano debido a esos cambios hormonales que, entre otras señales, alteran nuestra dermis y la vuelve más flácida, sin elasticidad y seca como explican desde la clínica dermatológica Ivalia (@clinicaivalia).

Por lo que una exfoliación regular puede ayudarte a cuidarla y limpiarla. Pero recuerda decantarte por un producto que no sea muy agresivo y que sobre todo tenga como componentes esenciales ingredientes naturales.

Manual de la perfecta exfoliación

Esta acción puede hacerse tanto en el rostro como en el resto del cuerpo, pero cuidado con elegir el mismo producto para ambas zonas, ya que la piel es muy distinta en las rodillas que en las mejillas, por ejemplo.

En el caso de nuestra cara, lo recomendable es hacer la exfoliación suave cada semana o 10 días si tenemos la piel seca y aumentar la frecuencia a un par de veces a la semana si la tenemos con tendencia grasa

Con la ayuda de nuestros dedos nos aplicaremos esa mascarilla con un poco de agua y realizaremos masajes circulares por todo el rostro para arrastrar esas células muertas, insistiendo sobre todo en la nariz y la barbilla. Y no te olvides de los labios. Se suelen agrietar y resecar y no les viene mal esta rutina de renovación. 

Aprovecha el agua y el vapor de la ducha para hacerte una completa exfoliación sobre todo tu cuerpo. En este caso puedes usar un producto algo más fuerte que el que empleas para la cara, como pueden ser los cristales de sales marinas. Aplícatelo a conciencia en zonas como rodillas, codos y tobillos y de forma más delicada en la zona del pecho y el escote. 

Es ideal para preparar la piel de forma previa a la exposición solar estival. Una manera de dejar la piel como nueva para que luego el bronceado sea más uniforme y duradero.

0

No hay comentarios ¿Te animas?