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¿Cómo afecta el párkinson a la vida sexual de los pacientes?

Victoria Herrero

Jueves 9 de mayo de 2019

2 minutos

Entre los trastornos de esta enfermedad se encuentra la hipersexualidad o falta de control sexual

Sexualidad en los enfermos de párkinson (bigstock)

Cuando una persona está aquejada de párkinson, los mismos síntomas de esta dolencia o los efectos secundarios de algunos tratamientos farmacológicos pueden hacer que interfieran en su vida sexual. Y es que no debe resultar sencillo lidiar, en un episodio de intimidad, con un estado de ánimo bajo o la rigidez o temblores característicos de esta enfermedad.

Hipersexualidad, un trastorno que sufren las personas con párkinson

Entre esos efectos secundarios de los medicamentos encontramos, especialmente en los hombres, lo que se denomina hipersexualidad o una falta de control de impulsos sexuales. ¿Cómo se produce? Esta enfermedad mata lentamente las reservas de dopamina de nuestro cerebro; un neurotransmisor que emplean las neuronas para controlar los movimientos. Y son los medicamentos empleados para sustituir esa dopamina los que pueden provocar esta alteración relacionada con el sexo. 

"Tienen un aumento de la libido que no suele limitarse a las parejas: muchas veces lleva al consumo de prostitución y a la visita continuada a páginas pornográficas en internet", explican desde el Hospital San Pau de Barcelona.

Sin embargo, no significa que afecte a todos los pacientes por igual. En casos preocupantes, continúan, la solución pasa por retirar ese medicamento de forma progresiva para probar tratamientos alternativos, o recurrir a la cirugía si ese trastorno es muy grave.

Comunicación con tu pareja y tu médico

Pero no solo trastornos como la hipersexualidad afectan a estos pacientes, sino que los síntomas antes señalados hacen que se pueda ver mermado el impulso sexual. Situaciones que en muchos casos llega a afectar a la pareja.

Temblores, dificultad de movimientos o incontinencia urinaria se unen a factores psicológicos como la falta de autoestima. Todo ello hace que poco a poco se rehúyan las relaciones íntimas y, por ende, la comunicación fluida con la pareja para tratar de atajar ese problema.

Además, hay un punto añadido, la errónea creencia de que las personas mayores, las principales aquejadas de esta enfermedad, ya no dan importancia a su vida sexual. Algo que no es cierto. 

Por tanto, ante cualquier duda o temor en este sentido, lo mejor es consultar con el médico para tratar de poner remedio a estos síntomas, en la medida de lo posible si tenemos en cuenta que el párkinson no tiene cura. Y es que una mejora de la calidad de vida se traducirá en una mejora de la vida sexual.  

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María Flores E. Hace 3 meses
Impactante artículo, muy interesante.