Cuídate

Si llegas a casa con los pies cansados, estos ejercicios te ayudarán a relajarlos

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Viernes 31 de enero de 2020

2 minutos

Tras muchas horas sin parar es el momento de descansar y cuidar la zona que soporta el peso

Pies cansados y fractura del mismo

No hay nada más placentero que llegar a casa, quitarte los zapatos y ponerte cómodo. En ocasiones, tras muchas horas sin apenas parar, tus pies están doloridos y necesitan una dosis extra de mimos y cuidados para relajarlos antes de irte a la cama. A continuación te ofrecemos unas sencillas rutinas para aliviar las molestias que puedan sentir tus pies tras todo el día "encerrados" en los zapatos.

Ejercicios que te ayudarán a relajar tus pies

Este primer ejercicio es hasta recomendable para cualquier situación en la que se quiera descansar. Túmbate en un sofá tranquilamente y pon los pies en alto. También puedes hacerlo sentado en un sillón. Gracias a esta postura se activará la circulación y notarás cómo tus pies (y tus piernas) van dejando de lado ese cansancio acumulado de horas y horas. 

Ahora, sentado en una silla hazte con una pelota de goma o de tenis. Con los pies descalzos, ponte la pelota debajo de la planta. Comienza a rodar la bola al tiempo que esta se mueve desde el talón hasta los dedos.

Precisamente, en la zona de los dedos se acumula mucha tensión, sobre todo si llevas tacones durante mucho rato. Para aliviar ese dolor que puedan tener, coloca en el suelo pequeños objetos como canicas e intenta cogerlos con los dedos y depositarlos en un cuenco. Al principio te resultará complicado, pero irás relajando la zona y ganando en flexibilidad

Por último, estira las piernas para que suceda lo mismo con los gemelos de la pierna, donde se acumula tal tensión que luego baja a la zona de los pies. 

Masaje con ingredientes naturales

Otra de las soluciones para tener unos pies descansados es dedicarles unos minutos y darles un masaje para relajarlos y activar la circulación de esta zona. Ayúdate de cremas o aceites hechos con productos naturales para obtener los máximos beneficios posibles. Por ejemplo, el aceite de romero es un gran aliado para darte un masaje o echar unas gotitas en un barreño con agua tibia para dejar los pies relajados unos 20 minutos. 

Otro de los remedios más tradicionales es meter los pies en agua con sal. Unos minutos de tranquilidad y notarás cómo tus pies están menos hinchados. Y si puedes aguantarlo, mejor en verano, reactiva la circulación de tus extremidades sumergiendo tus pies en agua muy fría durante 20 segundos de manera alterna con cada pie. 

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