Salud

Hábitos que empeoran tu flora intestinal

Ignacio Casanueva

Domingo 7 de junio de 2020

2 minutos

Tabaco, estrés, antibióticos o dieta pueden alterar la microbiota intestinal

Hábitos que empeoran tu flora intestinal
Ignacio Casanueva

Domingo 7 de junio de 2020

2 minutos

Las personas cada vez nos ocupamos más de nuestra apariencia. Hacemos ejercicio, miramos más lo que comemos, compramos tratamientos para nuestra piel y para el cabello, nos vestimos a la última moda… lo que nos da una imagen de salud hacia los demás. No es de extrañar que haciendo esto a veces nos extrañemos cuando algo nos molesta o caemos enfermos. Y es que hay reguladores de nuestra salud que no se ven. Y uno de ellos es la microbiota intestinal. Para mantener este organismo a sus niveles óptimos y fortalecerlo, habrá que tomar medidas, así como desterrar algunas que pensábamos que eran beneficiosas. Os las contamos:

Sufrir mucho estrés: Ya hemos hablado otras veces sobre las consecuencias negativas del estrés en nuestro cuerpo. Y el intestino también se ve afectado por él. En condiciones estresantes, nuestro organismo libera cortisol, una hormona que afecta a la musculatura lisa del aparato digestivo. Con esta variación se producen alteraciones en el intestino grueso que afectan a la flora intestinal, causando inflamación y pudiendo originar intolerancias, dolor o alergias alimentarias.

Demasiados antibióticos: Últimamente se ha hablado sobre los riesgos de consumir algunos fármacos, como el Ibuprofeno. Con los antibióticos para lo mismo. La variación que produce el uso de antibióticos sobre la microbiota intestinal varía de una persona a otra, así como por las etapas de la vida. Si por ejemplo un niño consume demasiados antibióticos, podremos original patologías asociadas con alergias, piel atópica o intolerancias alimentarias. Y es que los antibióticos destruyen cualquier microorganismo ya sea patógeno o beneficioso.

Resistencia a los antibióticos

 

Lácteos: Cada vez la población toma menos lácteos si la comparamos con generaciones atrás. Los lácteos mejoran el estado de la microbiota, sobre todo si éstos están fermentados ya que contienen bifidobacterias y lactobacilos (ambos probióticos).

Grasas saturadas: La relación de los niveles de estas grasas y la microbiota es inversamente proporcional. Es decir, a mayor consumo de grasas saturadas, menor nivel de microbiota intestinal. Este tipo de grasas las podemos encontrar en las carnes rojas, embutidos, quesos y algunas mantequillas.

Fumar y beber alcohol: Son dos hábitos muy extendidos entre la población, a pesar de todas las campañas que desde instituciones y organismos públicos y organizaciones han alertado sobre sus riesgos. En este caso el tabaco y el alcohol influyen en la variedad de microorganismos que hay en nuestro intestino grueso, lo que varía en una disminución o aumento de unos u otros. Al igual que el estrés o el consumo excesivo de los antibióticos, éste desequilibrio puede producir desórdenes fisiológicos como alteraciones en el tránsito, inflamación y dolor.

Los hábitos sanos como ejercitarse, mantener un buen sueño y evitar fumar o beber alcohol son muy recomendables, pero estas decisiones deben ir acompañadas por las correctas a a la hora de comer, ya que la dieta es el primer medicamento que nos ayudará a fortalecer nuestro cuerpo y  disfrutar con él.

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