Salud

Más de 3.000 mayores muertos por calor este verano: "Podría haberse evitado"

Laura Moro

Viernes 29 de agosto de 2025

10 minutos

Representan el 96% del total de los fallecidos por esta causa

Más de 3.000 mayores han fallecido por calor este verano: "Muchas podrían haberse evitado"
Laura Moro

Viernes 29 de agosto de 2025

10 minutos

La ola de calor deja más de 1.000 mayores muertos: "Es un verdadero problema de salud pública"

 

Las olas de calor que han golpeado España este verano han dejado temperaturas récord en buena parte del país, como los 44°C alcanzados en el sur de Alicante o los 45.1°C que se registraron en Murcia capital el pasado 18 de agosto, día en que la AEMET dio por finalizada la última ola, que empezó el día 3 de este mismo mes.

Y, desgraciadamente, estos periodos prolongados de calor continuado se han traducido también en miles de fallecimientos, sobre todo, de personas de más edad.

Desde que comenzó la temporada estival el 15 mayo hasta el 27 de agosto, 3.475 personas mayores de 65 años han muerto por causas relacionadas con el exceso de temperatura, según las estimaciones del sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III.

Estos fallecimientos representan el 96% de los decesos por esta razón (3.620 muertes en total) y, más precisamente, la mayoría se concentran en la franja de edad más de 85 años –2.360 muertes–. 

Se podrían haber prevenido

Hay que remontarse hasta 2022 –que tuvo un verano extremadamente tórrido–, para encontrar unas cifras tan elevadas de mortalidad de mayores en verano, lo que pone en evidencia, según los expertos consultados por 65YMÁS, la necesidad de implementar medidas de prevención para reducir así los riesgos asociados a las altas temperaturas, más, si estos periodos de calor se hacen cada vez más comunes. 

Así lo cree Lorenzo Armenteros del Olmo, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG): "Estamos llegando tarde a una prevención que deberíamos haber iniciado hace un par de años. Este número de muertes, en muchos casos, podría haberse prevenido, ya que a la población frágil podemos controlarla de una forma diferente a lo que hacíamos hasta ahora".

Armenteros considera que las muertes por calor ya son un "problema de salud pública" lo que hace necesario abordar este problema por varias vías, y propone por ejemplo, controlar a los pacientes crónicos con tratamientos concretos o informar sobre los problemas que pueden surgir al estar expuestos de manera continuada (olas de calor) a temperaturas muy elevadas: "El daño no solo se produce por el calor directo, sino también por el calor continuado, de una forma más difícil de diagnosticar debido a que la sintomatología es más imprecisa e inespecífica. En ocasiones no encontramos el órgano afectado hasta que ya es tarde".

El médico subraya además que, aunque tanto la OMS como el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades consideran el calor extremo un problema emergente de salud pública, en España estamos aún lejos de darle esa consideración: “Cada año podemos incrementar el número de muertes porque tenemos una población muy vulnerable. Es una población envejecida, con peor termorregulación, más comorbilidad, polimedicación y además afectada por factores sociales como la soledad, viviendas precarias y pobreza energética”.

2.070 muertos en agosto

Estimación de muertes de personas mayores por causas relacionadas con el calor entre el 15 de mayo y el 27 de agosto, por año. Fuente: ISCIII. 

 

De las 3.475 muertes en mayores de 65 años, 2.070 se registraron entre el 1 y el 27 de agosto de 2025, lo que representa casi el 60% de las muertes (59,56%), coincidiendo también con la última ola de calor registrada en España que comenzó el día 3 y duró hasta el 18 de agosto. 

Estos datos superan con creces los del año pasado, cuando la cifra de muertos entre el comienzo de la época estival y el 27 de agosto de 2024, se situó en los 1.885 fallecidos mayores de 65 años. Esto significa que la cifra de fallecidos mayores de 65 años en 2025 es aproximadamente un 9,8 % mayor que la del mismo período en 2024.

Armenteros insiste en que el problema es previsible y evitable: “Las olas de calor se previenen con días de antelación y es evitable a bajo coste. Podemos insistir en la hidratación, en medidas de ventilación de las casas, en vigilar la medicación, en visitas domiciliarias. De ahí el papel tan importante de la atención primaria y la falta de protocolos específicos. Son medidas simples, de bajo coste, pero lo que se necesita es una respuesta proactiva, no reactiva”.

Y añade: "Ahora estamos viendo los datos del MoMo, que son a posteriori, cuando ya ha ocurrido. Lo que hemos aprendido en los últimos cinco años debería servirnos para actuar de forma rápida. Es necesario un plan de prevención específico para los efectos del exceso de temperatura, no solo para los golpes de calor".

El experto denuncia que "llevamos cinco años de crecimiento continuo de muertes por calor. Es corresponsabilidad de todos, pero es una irresponsabilidad de las autoridades no dotar de herramientas y medios a la Atención Primaria. Necesitamos campañas de prevención en todos los medios y planes homogéneos, integrados y evaluables. Ya es el momento de actuar".

Los mayores, muy vulnerables al calor

Las personas mayores son especialmente sensibles al calor, ya que con la edad su capacidad para regular la temperatura corporal disminuye. Según Lucía Martínez Manrique, vicepresidenta de la Asociación Madrileña de Salud Pública, esto se debe a factores como “la redistribución de la grasa corporal, la reducción del flujo sanguíneo, el menor funcionamiento de las glándulas sudoríparas y la disminución de la sensación de sed”, lo que incrementa el riesgo de deshidratación.

Además, la vulnerabilidad se agrava por la multimorbilidad, los tratamientos farmacológicos y factores sociales como viviendas sin aire acondicionado, dificultades de acceso a lugares frescos, vivir solos, cuidar a personas dependientes o contar con escaso apoyo social. También influyen la pobreza energética y las malas condiciones de vivienda. Martínez Manrique subraya que residir “en los últimos pisos, carecer de medidas de aclimatación o de ascensor” aumenta aún más la exposición al riesgo.

Recomendaciones para los mayores

La ola de calor de este mes de agosto fue la más intensa desde 1975

 

El portavoz de la SEMG reclama que la Atención Primaria sea el punto de partida para la prevención: “Debemos detectar a los vulnerables, vigilar sus viviendas, trabajar de forma coordinada con educadores, familiares y residencias sociosanitarias. La hidratación como medida básica debería ser fundamental y obligatoria en las residencias. Ahora actuamos casi de manera oportunista, cuando el paciente llega a la consulta, pero no podemos llegar a los que no acuden”.

Existen tres medidas fundamentales para evitar sufrir complicaciones por las altas temperaturas: protegerse del calor, reducir los riesgos y consultar con profesionales sanitarios ante síntomas que puedan alertar de un golpe de calor u otros efectos del calor en el organismo, nos ha explicado en alguna ocasión Lucía Martínez Manrique, vicepresidenta de la Asociación Madrileña de Salud Pública.

Para poner en práctica estas medidas, la experta nos cuenta qué hábitos podemos implementar en nuestro día a día:

  • Permanecer en casa durante las horas más calurosas del día.

  • Ventilar en las horas más frescas y utilizar toldos y persianas para evitar el sobrecalentamiento de la vivienda.

  • Vestir con ropa holgada y fresca.

  • Usar gorra o sombrero, gafas de sol y protección solar para la piel al salir a la calle.

  • Optar por una alimentación fresca y saludable.

  • Evitar el consumo de alcohol.

  • Aumentar la ingesta de frutas y verduras.

  • Incrementar la hidratación.

  • Refrescar el cuerpo con paños húmedos o duchas para mitigar los efectos del calor.

Mantener los medicamentos en un lugar seco, revisar los tratamientos crónicos y consultar con el médico de cabecera por si hubiera que realizar algún tipo de cambio o ajusto durante este periodo, es otra de las recomendaciones de la experta.

"Otro elemento esencial es detectar precozmente los efectos del calor en el organismo, por lo que debe recurrirse a profesionales sanitarios ante situaciones de malestar, mareos o síntomas inespecíficos. Resulta especialmente crítico reconocer los signos del golpe de calor: temperatura corporal muy elevada (superior a 40°C), piel caliente, seca y enrojecida, sed intensa, dolor de cabeza, náuseas, somnolencia, así como episodios de confusión, pérdida de conciencia o convulsiones. En todos estos casos se debe solicitar urgentemente asistencia sanitaria", concluye Martínez.

Plan Nacional del Calor 2025

Para intentar hacer frente al calor, el Ministerio de Sanidad activó el pasado 16 de mayo el Plan Nacional de Calor 2025, que seguirá activo hasta el próximo 30 de septiembre: "El calor nos afecta a todos, pero no nos afecta a todos por igual. Es muy dependiente de la existencia de factores de riesgo", explicaba el responsable de Salud y Cambio Climático del Ministerio de Sanidad, Héctor Tejero, en la presentación de este plan, según recoge Europa Press.

El sistema establece cuatro niveles de riesgo (verde, amarillo, naranja y rojo) según la intensidad térmica y su impacto en la salud. Una de las principales novedades es que ahora estos niveles se adaptan a la vulnerabilidad de cada persona, considerando factores como la edad, enfermedades crónicas, embarazo, condiciones sociales o laborales, y la calidad de la vivienda. Así, el mismo nivel de alerta puede tener implicaciones distintas para la población general o para colectivos más frágiles, como mayores de 65 años o personas con varios factores de riesgo.

El plan divide a España en 182 zonas de “meteosalud”, cada una con una temperatura umbral de riesgo calculada por el Instituto de Salud Carlos III, lo que permite ajustar las medidas a las particularidades de cada territorio. Además, cuenta con un sistema de avisos accesible en la web meteosalud.es y mediante suscripción gratuita a SMS o correos electrónicos, para mantener informada a la ciudadanía sobre el riesgo diario en su zona. En definitiva, el Plan busca anticiparse a los efectos del calor extremo, proteger a los grupos más vulnerables y reducir hospitalizaciones y muertes relacionadas con las olas de calor.

Por ahora no hay datos sobre la eficacia de este Plan, ya que el Ministerio realizará un balance al final de la temporada estival, con indicadores clave como número de alertas emitidas, días en alerta, suscripciones (SMS y correo), mortalidad por exposición al calor y exceso de muertes estimadas mediante MoMo, entre otros.

Sobre el autor:

LauraMoro

Laura Moro

Laura Moro es graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, y está especializada en temas de salud y género. Su trayectoria profesional comenzó en Onda Cero Talavera.

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