Mayores

Tony Antonio: "A los 65 la gente continúa plenamente activa, no hay que amilanarse sino hacer cosas"

Antonio Castillejo

Lunes 21 de diciembre de 2020

7 minutos

Para el actor "a los mayores se les ha abandonado totalmente. Lo prueban los miles de muertos"

Tony Antonio: "A los 65 la gente continúa plenamente activa, no hay que amilanarse sino hacer cosas" - Foto: Gentileza de toniantonio.com
Antonio Castillejo

Lunes 21 de diciembre de 2020

7 minutos

Antonio Melero, más conocido por su nombre artístico de Tony Antonio nació en Madrid el año 1951 y sin ningún antecedente artístico en la familia, "excepto mi abuelo materno, al que no llegue a conocer y que hacía teatro como aficionado". Desde bien pequeño tuvo claro lo que quería, a los ocho años sus padres le llevaron a ver una película de Cantinflas y se pasó un año "dando la paliza a toda la familia imitando al mejicano". Ya en 1973 se presentó como aficionado a un concurso de imitadores, imitando a Félix Rodríguez de la Fuente, y lo ganó. Después de la mili le descubrió para el espectáculo Bobby Deglané, eso fue hace ya 45 y aún continúa trabajando y al pie del cañón.

Tony Antonio

PREGUNTA: He leído en su autobiografía que es cómico y actor prácticamente desde que tenía seis años.

RESPUESTA: Bueno sí, hay empezó mi afición por las imitaciones (Risas). Mi padre había hecho una de aquellas radios de galena de las que había que tirar la antena por la ventana y empecé a escuchar en la Cadena SER a Pepe Iglesias "El Zorro" y yo alucinaba porque no comprendía, a mis seis años, que un hombre pudiese hacer tantas voces. Yo le decía a mi padre que eran muchos y el me aseguraba que solo era uno. Y así empecé a amar la imitación. Pero profesionalmente no empecé hasta los 23 años.

P.: ¿Porqué Tony Antonio?

R.: Fue Bobby Deglané quien me descubrió. Yo estaba en una fiesta en el Ministerio del Aire cuando me licencié de la mili con 19 o 20 años porque me llamó el coronel que me había visto actuar en los cuarteles y allí conocí a Bobby, que era quien la presentaba,  a mi gran amigo Tony Leblanc, del que se acaban de cumplir ocho años de su muerte. Allí actué y a Bobby Deglané le gustó lo que hacía, me invitó a su programa en Radio Madrid y de allí me salió un contrato en la mítica discoteca Long Play donde debuté el 18 de marzo de 1973, y al día siguiente me dijo que no le gustaba mi nombre de Antonio Melero y que a partir de entonces era Tony Antonio. Yo le dije que me parecía una redundancia, pero me contestó que era Tony con 'y' porque tu humor va a ser internacional y para que te entiendan los ingleses, pero es sí, Antonio en castellano. Y con Tony Antonio me quedé.

P.: Lleva más de 45 años de trabajo a sus espaldas, ha hecho radio, televisión, cine, teatro… dónde se siente más a gusto?

R.: En el teatro, en el directo. Sin dudarlo, porque es lo realmente espontáneo, eres verdaderamente tú.

P. Su hijo, Antonio Melero, también es humorista, con lo cual, la saga continúa... 

R.: Sí, también es humorista y se llama Tony Melero para que por lo menos no se pierda el apellido. Empezó de muy chiquitín en la serie de Al salir de clase, ha trabajado con Mercero, con Colomo, con Garci en Tío Vivo... Ya de chiquitín hacía de actor y de humorista, claro, porque a mi me escuchaba hacer imitaciones y recuerdo que con dos años, con su pañal puesto, cogía las gafas con las que yo entonces imitaba a Santiago Carrillo, se metía un lápiz en la boca a modo de cigarrillo y decía aquello de "Camaradas (poniendo la voz del político) y la gente se partía (risas). Hoy para mi, es uno de los mejores imitadores de este país, un gran showman , acaba de grabar su segundo disco en el que le han acompañado Lucrecia y Raúl... Es estupendo, pero trabajaba mucho en cruceros Pullmantur y como están en concurso de acreedores le deben un dineral. Y así estamos todos con este año de la pandemia.

P.: Su última película es 'Amalia en el otoño', que se acaba de estrenar y por la que es usted candidato para los Goya...

R.: Cuando el otro día me contaron que iba candidato me puse tan contento y se lo dije a mis hijos que rápidamente me explicaron que candidato es una cosa y nominado otra, pero que quieres, es la primera vez que me pasa, pero si los miembros de la Academia del Cine me votan si iré como nominado a Mejor Actor Secundario que para mi es una ilusión tremenda y que reafirma lo que siempre digo: Cuando un humorista hace un papel serio, ahí están Pajares, Alfredo Landa y montones de humoristas que cuando hicieron algo dramático demostraron que eran grandes actores.

P.: De eso quería que nos hablara porque, aunque, todo el mundo le identifica como actor cómico, por lo que hemos visto en el trailer de la película claramente aporta un registro muy distinto al que tiene habituado al público...

R.: Sí, es una escena en la que sujeto con fuerza el brazo de m i mujer y me echa la bronca el director de la residencia. Lo cierto es que me costó hacer el papel de malo. Los directores, Octavio Lasheras y Anna Utrecht, me dijeron que iba a hacer de malo, de maltratador y así lo hice. Es una película que se rodó hace más de un año. Yo fui el otro día al estreno y como hago de malote, a la salida la gente me insultó, me puso verde. Y es que hago de malo muy malo porque soy el marido de una de las enfermeras de la residencia, me pongo celoso, la maltrato y encima me quiero acostar con una peluquera... Cuando acabó la proyección viene una señora y me llama sinvergüenza, yo la dije que era solo un papel, que soy humorista desde hace 45 años, aunque en realidad son 44 porque el último me lo han robado entre la pandemia y las decisiones de los ayuntamientos de suspender las actuaciones.

P.: Buena parte de la película transcurre en una residencia y tiene que ver mucho con los mayores, ¿existe algún paralelismo entre la ficción y la realidad? ha cambiado en algo su perspectiva sobre ellos con este trabajo y después de todo lo que está pasando en las residencias?

R.: Sí. En la residencia en la que se ha grabado la película es en la que vivió mi padre sus últimos cuatro años y en la que falleció. Fui a ver al director de la residencia, le pedí que nos dejara grabar, se portó de maravilla y pude comprobar que la vida seguía igual que cuando yo veía a mi padre muy bien tratado por médicos, enfermeras y cuidadores. A mi padre le pasaba lo que le sucede a María José Alfonso en la película, cuando mi hermano y yo le explicamos que ya no podíamos atenderle y el no podía subir a un tercer piso sin ascensor, nos dijo que eramos unos sinvergüenza y que a él no le metíamos en la cárcel, es lo mismo que diré yo cuando me toque a mi que me lleven mis hijos. Mi hermano y yo lo pasamos muy mal, pero mi padre se escapaba de la residencia para tomar copas, yo le sacaba tres días en semana, mi hermano igual  y cambió radicalmente de actitud, estaba feliz y contento que es lo mismo que sucede en 'Amalia en el otoño'.

P.: ¿Los mayores son los grandes perjudicados/olvidados de esta espantosa crisis sanitaria?

R.: Pues sí. Yo no soy conspiranóico, pero cuando escuchas que se quiere acabar con un montón de millones de la humanidad porque sobramos, pienso que puede ser verdad que la natalidad este mal planificada y que tal vez no haya alimentos para todos... pero lo que de ninguna manera puede suceder es que a los mayores se les haya abandonado totalmente como se hizo y como prueba el hecho de los miles de mayores fallecidos en las residencias aunque el vicepresidente segundo del Gobierno dijese que él se hacía cargo de ellos y luego no apareció por ninguna residencia. Sin duda, los mayores han sido los grandes perjudicados y ahora, como mucha gente no parece haber visto la tragedia ni los ataúdes, se empieza con  los botellones y se contagian los jóvenes. Hay que tener  en cuenta que ese bicho es muy malo y, aunque sea más peligroso para los mayores con patologías previas, no entiende de edades.

P.: ¿Qué opinión le merece el proyecto 'A tu lado' puesto en marcha por UDP?

R.: Cómo no me va a parecer bien si yo he estado ahí colaborando y facilitando algún contacto como el de Helena Bianco que canta de maravilla la canción de 'A tu lado'. Es una idea realmente muy fantástica. Sólo ver como se comporta sobre el escenario Helena con 70 años, demuestra a los mayores que pasados los 65 la gente continúa plenamente activa y no hay que amilanarse, agachar la cabeza y dedicarse solo a sentarse a ver la televisión. Hay que hacer cosas.

P.: Como bien has dicho, la vida no se acaba a los 65, ¿cómo animarías a los mayores a tener un envejecimiento activo?

R.: Teniéndolo. Yo voy a cumplir 69 y siento que en la cabeza tengo 25 o 30. La gente me dice que lo deje y me pregunta que por qué sigo actuando y yo les digo que no hay cosa que me haga más feliz que subir a un escenario. Gila, Tip y Coll, Tony Leblanc, Arturo Fernández y tantos otros artistas absolutamente geniales han muerto trabajando. El artista, mientras tenga capacidad intelectual para interpretar su papel y ame su profesión, debe seguir hasta que el cuerpo o el público te lo impidan.