Medicina general

Las terapias no farmacológicas más efectivas frente a los primeros síntomas de párkinson

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 7 de octubre de 2019

2 minutos

Fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional son esenciales en el tratamiento de la enfermedad

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El párkinson es un trastorno neurodegenerativo, crónico y progresivo que afecta al sistema nervioso y que, como señala la Federación Española de Párkinson (@ParkinsonFEP), se incluye dentro de aquellas enfermedades que afectan y alteran el normal movimiento.

Esta compleja enfermedad muestra síntomas muy diversos, desde temblores en estado de reposo, hasta rigidez muscular o inestabilidad a la hora de mantener una determinada postura. Este conjunto de alteraciones en el sistema psicomotor puede aparecer a cualquier edad, aunque su mayor prevalencia se centra en el grupo de población que supera los 50 años.

El tratamiento farmacológico es esencial para combatir los síntomas habituales como las discinesias (movimientos involuntarios), o la bradicinesia (lentitud a la hora de realizar un movimiento) pero también existen tratamientos alternativos o complementarios, no basados en medicamentos, que hay que tener en cuenta a la hora de combatir los efectos de esta enfermedad.

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Las principales terapias actuales, no farmacológicas, contra el párkinson

Intentar paliar los efectos del párkinson y frenar su progresión, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de quien lo sufre, es prioridad en los actuales tratamientos. Los fármacos idóneos y en las dosis apropiadas son básicos pero, además, existen otras opciones igual de importantes que recoge la Fundación Cien, Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (@Fund_CIEN), entre ellas:

  • Fisioterapia. Programas específicos, que incluyan ejercicios cuyo objetivo sea preservar las habilidades motoras son fundamentale en el tratamiento de la enfermedad de párkinson. Mejorar la fuerza y el tono muscular, minimizar problemas de deglución, o “entrenar” el equilibrio y la coordinación, no solo va a favorecer el movimiento, sino un que va a repercutir en una mejoría general de las funciones cognitivas.
  • Logopedia. Son muchas y diversas las técnicas de logopedia que pueden ayudar a mantener “abiertos” los canales de comunicación entre una persona que sufre párkinson y su entorno. Ejercicios específicos, que trabajen desde la correcta respiración, hasta la articulación de las palabras o la intensidad de la voz, juegan un papel determinante a la hora de frenar el deterioro cognitivo y evitar, además, el perjudicial aislamiento social.
  • Terapia ocupacional. Con protocolos claramente establecidos, este conjunto de terapias es básico para que una persona con párkinson pueda mantener su autonomía personal intacta el máximo periodo de tiempo posible y continúe desarrollando su vida diaria con normalidad, mientras combate la enfermedad. Siempre serán terapias individualizadas, para dar la respuesta más adecuada a cada caso.

Ayuda psicológica, estimulación cognitiva, tratamientos quirúrgicos… son muchas las terapias que pueden complementar el tratamiento farmacológico y lograr, con ellas, que un enfermo de Párkinson mantenga su calidad de vida.

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