Medicina preventiva

Síntomas de un aneurisma cerebral en mayores: cómo identificar dicha rotura

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Viernes 13 de marzo de 2020

3 minutos

Un dolor de cabeza repentino y fuerte es una de las primeras señales que avisan de esta afección

Síntomas de un aneurisma cerebral en mayores: cómo identificar dicha rotura

Un aneurisma cerebral es una dilatación de un vaso sanguíneo en el cerebro que se observa, en algunas ocasiones, en forma de rotura que desencadena una hemorragia en dicha parte del cráneo. Es por eso que esta circunstancia de salud supone un hecho importante que puede poner en riesgo la vida del paciente. Por tanto, se antoja esencial conocer los primeros síntomas que puedan poner la voz de alarma; algo esencial sobre todo si la persona que lo sufre es de una edad avanzada. 

Y es que en los adultos es cuando más se produce un tipo muy común de aneurisma cerebral: el aneurisma sacciforme. Una variedad cuya característica es que puede tener un tamaño muy variable. Así pues, puede ser de unos pocos milímetros o incluso superar los 2,5 centímetros en los casos de peor pronóstico. 

Síntomas de un aneurisma

Si una persona experimenta de repente un dolor intenso de cabeza no debe tomárselo a broma como recuerdan desde el grupo sanitario HM Hospitales (@HMHOSPITALES) ya que la "detección precoz es clave para abordar el tratamiento de esta patología". Junto a dicho síntoma tan característico enel  caso de un aneurisma cerebral, la persona mayor puede sentir también náuseas y vómitos, rigidez en la parte del cuello, visión borrosa, sensibilidad a la luz e incluso hasta sufrir convulsiones

Síntomas de una aneurisma cerebral en mayores: cómo identificar dicha rotura

Sin embargo, no debe olvidarse tampoco que es posible que se pueda ocasionar un aneurisma sin rotura que no venga acompañado de ninguna sintomatología si es leve y no reviste de mayor gravedad. No obstante, cuando la situación es más seria, aparte de los indicios antes apuntados existen otra serie de señales que se ocasionan por la presión que se ejerce sobre los tejidos y los nervios del cerebro: 

  • Pupilas dilatadas acompañadas de cambios de visión. 
  • Dolor o molestias tanto en la parte superior del ojo como detrás de la zona ocular
  • Entumecimiento facial de una parte del rostro. 

Con toda esta información, acto seguido se debe acudir al médico para que haga una exploración pertinente y se inicie el tratamiento de esta patología que afecta a las paredes arteriales. De no ser así, puede que el sangrado cause un daño a las células más cercanas y aumente una presión que afecte al suministro de sangre y oxígeno. Un problema grave, ya que la persona podría perder el conocimiento e incluso morir en los casos más extremos. 

Eso por no hablar de otro tipo de complicaciones como sufrir un vasoespasmo (los vasos sanguíneos se estrechan), una hidrocefalia (una acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo) o lo que se conoce como hiponatremia y que es lo que se desencadena cuando los niveles de sodio en sangre disminuyen.

Posibles causas y factores de riesgo

¿Y esto a qué puede deberse? A la hora de conocer el posible origen de este tipo de afección cerebral es importante saber que no obedece a una única causa concreta ya que en algunos casos los aneurismas son de tipo congénito. No obstante, es cierto que existen ciertos factores de riesgo que pueden contribuir al debilitamiento de las paredes arteriales y, por ende, aumentar el riesgo de sufrir un aneurisma cerebral o una rotura del mismo. 

Así pues, entre los condicionantes previos se pueden mencionar la edad avanzada del paciente, el mal hábito de fumar, una tensión arterial alta (si la persona afectada padece hipertensión), el abuso de ciertas sustancias estupefacientes o de alcohol, así como un origen que esté tras una lesión en la cabeza o infecciones que puedan darse en la sangre. 

Síntomas de una aneurisma cerebral en mayores: cómo identificar dicha rotura

A esto hay que sumar otra serie de factores que pueden venir ya desde el nacimiento por tener una consideración genética. Es el caso de algunos trastornos en el tejido conjuntivo que puedan debilitar los vasos sanguíneos, una enfermedad renal poliquística o antecedentes familiares por esta misma patología cerebral.

Posibles tratamientos en caso de rotura

Una vez la persona ha acudido de forma urgente al médico y si este comprueba que se ha producido tal rotura, las opciones de tratamiento son variadas en este caso. Así pues, se puede acometer un grapado quirúrgico para cerrar el aneurisma o bien proceder por medio de un catéter que se inserta por la ingle (generalmente) hasta llegar a la zona dañada. De esta manera, que resulta menos invasiva, se detiene el flujo sanguíneo y se sella el orificio de salida de la sangre desde la propia arteria.

Dos medios de abordaje en este caso que además se pueden complementar con otro tipo de terapias o tratamientos:

  • Empleo de analgésicos para tratar de aminorar el dolor de cabeza que es uno de los síntomas más comunes si se ocasiona un aneurisma cerebral. 
  • Bloqueantes para evitar que el calcio entre en las células de las paredes de los vasos sanguíneos. De esta manera se evita una de las complicaciones antes mencionadas, el vasoespasmo.
  • Inyecciones intravenosas de ciertos fármacos que elevan la presión arterial para, así, superar la resistencia de los conductos estrechados.
  • Llevar a cabo una intervención como es la angioplastia con la que por medio de una especie de balón se expande la arteria que ha visto modificado su tamaño. 
  • La administración de medicamentos anticonvulsivos en el caso de que sean necesarios.
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