Medicina preventiva

¿Se puede prevenir la arterioesclerosis en personas mayores?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 2 de enero de 2020

4 minutos

Del cuidado de nuestras arterias depende la salud cardiovascular y la reducción del riesgo de ictus

Arterioesclerosis

Los infartos y los accidentes cerebrovasculares son solo dos de las consecuencias que pueden derivarse de la arterioesclerosis, considerada por los expertos como una enfermedad “silenciosa” porque en sus inicios se muestra asintomática. Se trata de una patología para la que existen eficaces medidas preventivas, que nunca es tarde para empezar a poner en práctica.

La Sociedad Española de Arterioesclerosis (@sea_es) explica que la enfermedad se produce cuando en nuestras arterias se acumula un exceso de lípidos, especialmente colesterol y triglicéridos, que provoca un progresivo estrechamiento de los vasos sanguíneos. La sangre encuentra dificultades para fluir de manera correcta y poder llevar oxígeno y nutrientes a cada uno de nuestros órganos, con el riesgo para la propia vida que este hecho implica. Según datos de dicho organismo, en España casi la mitad de las muertes que se producen anualmente tienen relación con la arterioesclerosis.

¿Se pueden cuidar las arterias?

Es la acumulación progresiva en la pared arterial, de grasas y otras sustancias como el calcio, lo que provoca que las arterias vayan resultando cada vez más estrechas y rígidas. Como explican los especialistas, en muchas ocasiones la enfermedad se detecta tras sufrir un episodio que supone una urgencia médica y que, con las debidas medidas preventivas, podría haberse evitado en numerosos casos.

La arterioesclerosis puede dar sus primeros síntomas cumplidos los 45 años y, si no se toman las debidas precauciones, irá avanzando y volviéndose más peligrosa año tras año. La buena noticia es que sí podemos cuidar nuestras arterias y cuanto antes empecemos, mejor. Hábitos de vida saludables, una dieta correcta y unos controles periódicos de nuestros niveles de lípidos en sangre (colesterol) son los tres pilares para tener unas arterias saludables, que garanticen que ninguna estenosis u obstrucción suponga un riesgo vital.

Arterioesclerosis

Factores de riesgo bajo control

Aunque la genética puede influir en la manera en la que nuestro organismo absorbe, distribuye y metaboliza las grasas que ingerimos, el desarrollo y el avance de la arterioesclerosis dependen en gran medida del autocuidado. El exceso de colesterol en sangre, la hipertensión y la obesidad son tres factores de riesgo que podemos controlar de manera sencilla. A estos debemos sumar el desarrollo de otras enfermedades, que también pueden influir en el avance de la arterioesclerosis, siendo la diabetes la principal.

Como medidas preventivas esenciales y a nuestro alcance para evitar la arterioesclerosis, los expertos señalan:

  • Evitar el hábito nocivo del tabaco.
  • Mantener un estricto control respecto a la ingesta de bebidas alcohólicas. Nunca se debe abusar y, en caso de síntomas, mejor la suprimirlas totalmente.
  • Practicar ejercicio aeróbico regular porque no solo ayudará a reducir uno de los principales factores de riesgo, la obesidad, sino que además contribuirá a reducir los niveles de colesterol “malo”.
  • Controlar en todo momento la tensión arterial y si se sufre diabetes, seguir las indicaciones médicas respecto a al tratamiento farmacológico. Llevando, además, una dieta adecuada que ayude a mantener los niveles de glucosa correctos en el organismo.
Arterioesclerosis

La dieta que previene la arterioesclerosis en los mayores

La relación entre la arterioesclerosis y los accidentes cardiovasculares o cerebrovasculares es real y evitar su desarrollo es básico para reducir el riesgo de infarto o ictus. Estos últimos, como señala la Federación Española de Ictus (@ictusfederacion), podrían evitarse en un 80% llevando a cabo las necesarias medidas preventivas.

Una dieta que prevenga la arterioesclerosis debe centrarse, ante todo, en frenar la hipercolesterolemia, es decir, la presencia excesivamente elevada de colesterol en sangre. Ese aumento del colesterol será el que acabe formando las “placas” que quedan adheridas a las paredes arteriales, provocando su obstrucción progresiva.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (@TuendocrinoSEEN) detalla que la dieta idónea es aquella que limita al máximo la ingesta de grasas saturadas, potenciando la que aporta ácidos grasos mono y poliisaturados, así como la cantidad de fibra necesaria para la correcta regulación del organismo. En concreto, la ingesta total de grasas nunca debe suponer más del 25% - 30% del total de nutrientes diarios y respecto al colesterol, nunca debe superar los 300 mg/día.

Algunas medidas sencillas que pueden ayudar a cumplir estos parámetros, esenciales para la prevención de la arterioesclerosis, son:

  • Evitar las grasas trans, presentes en muchos productos precocinados y en la bollería industrial, y reducir el consumo de las saturadas, con mayor porcentaje en los alimentos de origen animal.
  • Optar por lácteos desnatados.
  • Eligir aquellos métodos de cocción que supongan unan menor ingesta grasa (vapor, horno, plancha…) y a la hora de preparar aliños, recuerda que el aceite más saludable es el de oliva virgen.
  • Incluir en la dieta la suficiente cantidad de pescado azul, es decir, dos o tres raciones semanales.
  • Fruas, verduras, hortalizas, cereales y legumbres te aportarán la fibra necesaria para evitar la acumulación de grasas en las arterias.
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