Medicina preventiva

El yodo y las enfermedades de tiroides ¿qué relación existe?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 11 de junio de 2019

2 minutos

La presencia de este mineral en el organismo determina el comportamiento de la glándula tiroidea

Controlar el peso con hipotiroidismo

La tiroides es una glándula endocrina que se sitúa en la zona baja del cuello, por delante de la tráquea. Su función principal es producir dos hormonas específicas: la tiroxina o T4 y la tironina o T3, necesarias para el correcto desarrollo de numerosos procesos vitales, desde el control de nuestra temperatura o de nuestro metabolismo, hasta el buen funcionamiento del cerebro.

Para producir esas hormonas, la tiroides necesita un “ingrediente” esencial: el yodo, un mineral que nuestro organismo no es capaz de producir, por lo que, necesita obtenerlo a través de los alimentos.

Hipertiroidismo, hipotiroidismo y bocio ¿qué son?

La relación entre el funcionamiento de la glándula tiroides y el yodo es directa. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) explica que la deficiencia de este mineral provoca hipotiroidismo, lo que implica que la glándula no es capaz de generar la suficiente cantidad de hormonas que requiere el organismo. También puede darse el caso contrario, el hipertiroidismo, un exceso en la producción hormonal, que suele ser menos frecuente y que, como indica la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), puede manifestarse con síntomas como: cansancio inexplicable, sudoración, taquicardias y, en ocasiones pérdida de peso (incluso aunque el apetito aumente).

La tercera enfermedad tiroidea es el bocio, que hace referencia a un agrandamiento en el tamaño de la glándula, a veces por hipo o hipertiroidismo, pero en ocasiones por causas no conocidas. También la tiroides puede verse afectada por la aparición de nódulos o tumores, benignos en el 95% de los casos según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (@aecc_es)

El yodo en una dieta equilibrada como medida preventiva

Los alimentos que más yodo pueden aportarnos son aquellos de origen marino, especialmente las algas y también mariscos y pescados. En general, una dieta variada y equilibrada proporciona al cuerpo todo el yodo que necesita y antes de recurrir a algún tipo de suplemento, como la popular sal yodada, es conveniente consultar con el médico para no caer en una ingesta excesiva de este mineral.

Las enfermedades que afectan a la glándula tiroides no siempre tienen un diagnóstico sencillo, porque sus síntomas son muy variables y pueden confundirse con los de otras patologías. Cansancio, hipersensibilidad al frío, nerviosismo o, al contrario, decaimiento, cabello débil y uñas quebradizas, pérdida o aumento de peso… ante la sospecha de que algo no anda bien en el organismo pero no hay una causa evidente y clara que lo explique, probablemente el médico aconsejará realizar una serie de pruebas diagnósticas, principalmente un análisis de sangre, que permita averiguar el nivel de hormonas tiroideas presentes en el torrente sanguíneo. Si fuera necesario, por exceso o por defecto, el especialista establecerá el tratamiento necesario que corrija ese desequilibrio.

 

0

No hay comentarios ¿Te animas?