Salud

Para qué usamos la memoria a corto plazo y cómo potenciarla

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 14 de mayo de 2019

2 minutos

Nos permite almacenar conceptos no necesarios en el momento, pero que nos serán útiles en el futuro

Para qué usamos la memoria a corto plazo y cómo potenciarla

Al recordar las cosas intervienen varios mecanismos cerebrales y uno de los primeros que se pone en funcionamiento es la memoria a corto plazo (MCP). Esta nos permite almacenar la información durante un tiempo para trabajar con ella o para trasladarla a la memoria a largo plazo, explica la psicóloga Mila Cahue (@MilaCahuePsic) en su libro El cerebro feliz. Así pues, entenderla y cuidarla es también importante para mantener una buena salud cerebral.

Qué se memoriza primero

Se dice que un ser humano es capaz de memorizar entre 5 y 9 elementos cuando se le presenta una serie de 10 dígitos. La memoria a corto plazo nos permite retener 7 cifras con una variación de 2 hacia arriba o hacia abajo, dependiendo de la capacidad de cada persona. Es cierto que esta teoría puede presentar variaciones en función de cada persona y cómo tenga desarrollada esta memoria así como los elementos que se hayan de memorizar, pues influyen la longitud de las palabras o aspectos emocionales relacionados con los estímulos que nos presenten.

De hecho la MCP se puede alargar con el método conocido como chunking o fragmento de la información. Es decir, se trata de aplicar una técnica en la que la información se organiza por grupos significativos. Por ejemplo, si tenemos que memorizar un número de teléfono, podemos agrupar los dígitos de dos en dos o de tres en tres. Es un método mnemotécnico que nos facilita la memorización del teléfono de una manera más eficaz que si solo tratamos de recordar los números de forma independiente.

Vínculo entre corto y largo plazo

Respecto al vínculo entre la memoria a corto y largo plazo, existen diversas teorías. Pero, en general los expertos apuntan a que se trata de una memoria que nos permite asimilar conceptos que no vamos a necesitar en el momento, pero que sí nos serán útiles más adelante.

En la MCP interviene la atención, a través de la cual solo se selecciona una parte de la realidad. A continuación se produce un proceso de codificación y se descarta lo que no es imprescindible o bien se fija en la memoria a largo plazo, indica Cahue. Por este motivo, también se la conoce como memoria operativa o de trabajo, aunque algunos expertos consideran que esta sería otro tipo de memoria independiente y consecuencia de la MCP.

Por todo lo dicho, si se produce algún fallo en esta memoria temporal, también se verían perjudicados esos procesos operativos y por ende la capacidad de retener nuestros recuerdos. Por ejemplo, aunque en el caso del alzhéimer la memoria más dañada es la de a largo plazo, en fases moderadas se ha apreciado cierta alteración de la más inmediata, algo que también parece suceder en los casos de dislexia.

Si se detecta un fallo por tanto, existen una serie de ejercicios y programas de estimulación cognitiva enfocados a mejorarla, y que se suelen aplicar durante 2 o 3 veces a la semana, según las pautas indicadas por los especialistas.

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