Salud

¿Por qué a medida que pasan los años nos besamos menos?

Rosa Roch

Miércoles 29 de julio de 2020

2 minutos

Mantener viva la llama del amor es cosa de dos y una tarea que ha de practicarse a diario

¿Por qué a medida que pasan los años nos besamos menos?

Algunas parejas que llevan muchos años de relación han dejado de darle importancia a los besos y estos se han convertido en una muestra de afecto esporádica y para nada pasional. Aunque haya amor, a veces se piensa que es cosa del pasado.

Al besar se ponen en marcha 30 músculos de la cara que son los encargados de mantener las mejillas tersas y firmes. Además, si se trata de un beso apasionado, de esos de película, los niveles de oxitocina, dopamina, testosterona (en los hombres) y endorfinas -todas ellas hormonas relacionadas con la afectividad, el deseo y la felicidad- aumentan sus niveles, lo que produce una sensación de bienestar físico y mental.

Además, se queman 15 calorías durante tres minutos de besos, baja la tasa de colesterol, se refuerza el sistema inmunitario, se alarga la esperanza de vida y tienen un efecto terapéutico.

Esas hormonas que se revolucionaban con cada contacto, que te hacían perder el mundo de vista, quedaron adormecidas con el paso del tiempo por razones varias:

 

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1. Se acabó la pasión

Las caricias furtivas lejos de ojos ajenos han quedado atrás. El aquí y ahora que empezaba con un beso apasionado ha dado paso a la monotonía, a la inapetencia, y las relaciones sexuales, cuando se mantienen, han quedado como algo mecánico, sin preliminares, sin esa pasión de juventud.

2. El qué dirán

Pensar en el qué dirá la gente si te ve en buena sintonía con tu pareja cual dos jóvenes enamorados, te hace levantar un muro ante cualquier gesto de cariño en público, y más si se trata de un beso apasionado. ¿Qué opinará la vecina del quinto? ¿Qué pensará el panadero? Son preguntas que pueden frenarte a la hora de vivir con libertad tus sentimientos. ¿Has pensado que igual al verte se mueren de envidia?

3. Demasiadas cosas en la cabeza

Cuidar de los nietos, hacer los encargos del día, la compra, la casa, los hijos, la pensión, hacienda… Pensabas que la jubilación era otra cosa y la verdad es que no te queda tiempo para ti, ni para cuidar esos pequeños detalles que hacen que la pasión se mantenga, situación que se agrava porque a tu pareja le pasa exactamente lo mismo. El cansancio del día acaba con las energías de cualquiera, incluso con esas que se dedican para un dar un beso con pasión.

4. Ya lo sabe

Conquistar a tu hombre o a tu mujer te llevó su tiempo. Hacer que cayera rendido o rendida a tus pies bien mereció desplegar todas tus artes de conquista y sabes que lo conseguiste. Tu pareja, tu acompañante de vida, ya te quiere, piensas que el trabajo ya está hecho y que no hace falta demostrarle cuáles son tus sentimientos, que ya lo haces y que lo sabe de sobra. Pues no. El jardín hay que regarlo cada día para que se mantenga vivo.

5. Ya no tienes atractivo

La juventud con los años se pierde, pero el atractivo queda. Verse mayor no significa que no tengas que gustar, es una percepción que tiene uno mismo cuando mira atrás, a lo que un día fue; y el miedo al rechazo, cuando buscas un acercamiento, no solo te hace daño a ti, también a tu pareja que se siente apartada. No dejes de dar un beso subidito de tono por miedo al rechazo, piensa menos y vive más.

6. Volver a los orígenes

Lo primero es sacarse de la cabeza la idea de que uno ya no es como antes. Está claro que no, los años pasan para todos, pero esto no ha de ser un inconveniente, al contrario, ha de ser una buena razón para seguir manteniendo viva esa llama de años atrás. Podemos cambiar físicamente, vernos diferentes, incluso ser diferentes a nuestros años de juventud, pero el sentir, la necesidad de dar y recibir afecto, esa sensación que te produce un beso de quien te quiere, eso no cambia.

 

Fíjate que cuando hablé de las hormonas de juventud dije que estaban adormecidas. ¡Despiértalas y besa! Besa mucho.

 

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