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¿Cuáles son las diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 31 de octubre de 2019

3 minutos

Estos términos se confunden, pero no son del todo lo mismo a pesar de que el abordaje es similiar

¿Cuáles son las diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis?

En la época de resfriados solemos escuchar con cierta frecuencia algunos términos que pensamos que significan lo mismo, pero realmente no es así. Esto es algo muy habitual cuando nos referimos al dolor de garganta, la faringitis o la amigdalitis. Entre ellos hay pequeñas matizaciones que si conocemos pueden facilitar el que entendamos mejor qué nos está sucediendo y cómo debemos cuidarnos.

Dolor de garganta

El dolor de garganta es simplemente un síntoma que surge cuando nos constipamos o tenemos gripe. Se trata de afecciones virales que provocan este malestar leve y que suele desaparecer de forma espontánea a medida que remite la enfermedad. Este malestar lo generan los mismos virus que los del resfriado o la gripe, pero a veces intervienen los del sarampión, la varicela, la mononucleosis, la tos ferina y la Crup (una enfermedad característica de los niños).

En ocasiones esta afección surge por otros motivos como las alergias o el aire seco del ambiente y la congestión nasal que nos obliga a respirar por la boca puede hacer que la garganta nos duela. El humo del tabaco o comer productos picantes también la irritan, igual que si hablas mucho en voz alta tensando los músculos de la zona porque has gritado mucho o incluso el reflujo gastroesofágico, entre otros.

Los síntomas principales son sensación de picazón en la garganta, algo que se incrementa al tragar o hablar y que puede dificultar la deglución. A veces ese dolor se nota en la zona de los ganglios en el cuello o mandíbula, y la voz se muestra ronca y apagada.

Como el responsable es un virus no es necesario tomar antibióticos y habrá que esperar a que el trastorno remita. Mientras es recomendable beber mucha agua, aliviar el dolor con analgésicos o caramelos y pastillas específicos para este trastorno.

En el caso de presentar un molestia persistente que se prolonga más de una semana o que es recurrente, y si además se acompaña de molestias en los oídos, observamos flemas o saliva con sangre, notamos hinchazón en el cuello o la cara o un bulto en el cuello, debemos consular cuanto antes a nuestro médico.

Dolor de garganta (bigstock)

Faringitis

La faringitis se trata de una infección bacteriana de la garganta, que afecta a la faringe. Generalmente se produce por una bacteria llamada Streptococcus pyogenes, y aunque puede darse en adultos, es más común en niños entre los 5 y 15 años de edad.

Puede tener también un origen no infeccioso por alergias, sustancias irritantes, sequedad del ambiente, traumatismos, etcétera. En ocasiones surge a consecuencia de hongos, virus, como el del herpes simple (EpsteinBarr), por una reacción alérgica a algunos alimentos. Influye la exposición a algunos tóxicos que podemos inhalar al respirar, y en general el tabaco o el humo, contribuyen a su aparición.

En un principio cursa con dolor de garganta, molestias en la deglución y fiebre. La zona de la faringe aparece enrojecida y se precia un engrandecimiento de las amígdalas que presentan focos de pus. Puede acompañarse de cefaleas, cansancio, tos...

En el caso de que su origen sea viral el tratamiento será similar al del resfriado, es decir, hay que esperar a que se resuelva mediante la ingesta de algún analgésico, antiinflamatorio u otros medicamentos. Las infusiones de salvia son buenas para aliviar este trastorno, según explican desde la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). 

Si la infección es estreptocócica entonces sí se administran antibióticos. Esto se determina por medio de un análisis concreto que consiste en tomar una prueba faríngea para ver si efectivamente se encuentra la bacteria en esta parte de nuestro cuerpo.

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Amigdalitis

Cuando tenemos amigdalitis es porque la inflamación se ha producido en las amígdalas, esas dos masas de tejido situadas a ambos lados de la garganta en su parte posterior. La zona dolorida e hinchada de la garganta, por tanto, será esta. Surge por unos patógenos que son muy similares a los que provocan el dolor de garganta.

Antes era muy frecuente la cirugía que extirpaba las amígdalas (amigdalectomía) para tratar este trastorno. Sin embargo, en la actualidad se recurre a ella solo cuando la amigdalitis es recurrente, no remite con los tratamientos y da lugar a complicaciones.

La amigdalitis resulta bastante dolorosa, causando en ocasiones problemas para deglutir y se acompaña de procesos febriles elevados que pueden llegar a los 40ºC. A veces el dolor se sube al oído provocando incluso cefaleas, náuseas, vómitos... En ocasiones la molestia se traslada al cuello que presenta rigidez y otras veces ocasiona una voz ronca o apagada e incluso mal aliento. Si se acompaña de una dificultad extrema para tragar junto a problemas al respirar hay que acudir al médico con celeridad.

El tratamiento se realiza en función del origen, pero es similar que en los casos anteriores. Resulta importante descansar, procurar que el aire de la casa no sea muy seco usando humificadores, tratar la fiebre si se manifiesta, beber mucha agua, además de evitar cualquier agente irritante.

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