Preguntas

¿Para qué sirve la psicoestimulación cognitiva en personas mayores con demencia?

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Lunes 19 de agosto de 2019

2 minutos

La estimulación de las capacidades cognitivas en pacientes con demencia aporta numerosos beneficios

La psicoestimulación cognitiva en mayores con demencia

Los expertos siempre nos recomiendan hacer ejercicio con regularidad, dormir un mínimo de ocho horas y seguir una dieta sana y equilibrada para cuidar la salud de nuestro cuerpo, pero ¿qué pasa con nuestra salud mental? Este ámbito pasa casi desapercibido tanto en los jóvenes como en los adultos mayores, siendo estos los que finalmente notan sus efectos durante el proceso de envejecimiento. Así, resulta fundamental entrenar aspectos como la atención, la memoria, la concentración, el procesamiento de la información o la resolución de problemas, para que nuestro cerebro no se vea tan perjudicado por el paso del tiempo.

Es aquí cuando entra en acción la estimulación cognitiva, un conjunto de técnicas y estrategias que tienen como objetivo mejorar la eficacia y el rendimiento de las capacidades cognitivas anteriormente expuestas. Sin embargo, su alcance varía considerablemente según el estado mental del paciente.

Por ejemplo, si este no sufre ningún deterioro cognitivo asociado a una enfermedad, dicha estimulación consigue potenciar y perfeccionar el funcionamiento de las capacidades cognitivas, además de retrasar la alteración y el menoscabo de las mismas. Bajo esta premisa, ¿cómo influye la psicoestimulación cognitiva en pacientes con demencia?

Alzhéimer y varias demencias

En busca de la protección de las funciones no alteradas

Los distintos tipos de demencia que amenazan nuestra salud mental conllevan la pérdida o el debilitamiento de las facultades mentales, especialmente la memoria, la razón y los trastornos de conducta. Un deterioro imposible de solventar. No obstante, la psicoestimulación cognitiva tiene como misión prioritaria impedir que las áreas cerebrales que aún no están afectadas sufran daño alguno y, como consecuencia, mantengan su rendimiento. Un trabajo que también puede tener grandes resultados en las capacidades funcionales y psicomitrices.

"Se ha constatado que una adecuada estimulación permite mejorar la calidad de vida de la persona afectada por Alzheimer (y otros tipos de demencia). Lo más importante, es que al trabajar sobre las capacidades residuales de la persona (las que aún conservan) y no las que ya ha perdido, se puede lograr evitar su frustración. Todo esto contribuye a una mejora global de la conducta y estado de ánimo como consecuencia de una mejora de autoeficacia y autoestima por parte de la persona afectada", explican desde la Asociación de Familiares, Amigos y Personas con Alzheimer y otras Demencias de Gipuzkoa (@AFAGI).

Asimismo, la psicoestimulación cognitiva tiene un impacto positivo en las relaciones interpersonales del paciente, evitando así aspectos tan desaconsejables como el aislamiento.

Las actividades que suelen formar parte de este tratamiento se centran no solo en las funciones cognitivas, también en las tareas básicas de la vida cotidiana como la higiene, la alimentación, el manejo del dinero, el uso del teléfono o la capacidad para pedir ayuda, entre otras. Eso sí, estas deben estar dirigidas por un profesional cualificado que conozca su historial clínico y el alcance de la demencia.

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