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¿Qué son los trastornos electrolíticos en los mayores y cómo les afectan?

Marco Herrera

Foto: BigStock

Jueves 13 de febrero de 2020

6 minutos

No todos los desequilibrios electrolíticos causan los mismos síntomas, pero sí comparten algunos

¿Qué son los trastornos electrolíticos en los mayores y cómo les afectan?

Los electrolitos son elementos y compuestos que se dan naturalmente en el cuerpo. Controlan importantes funciones fisiológicas e incluyen calcio, cloruro, magnesio, fosfato, potasio y sodio, entre otros nutrientes. Estas sustancias están presentes en la sangre, los fluidos corporales y la orina, y también se ingieren con alimentos, bebidas y suplementos.

Un trastorno electrolítico ocurre cuando los niveles de electrolitos en el cuerpo son demasiado altos o demasiado bajos y estos deben mantenerse en un equilibrio uniforme para que el cuerpo funcione correctamente, de lo contrario, los sistemas vitales pueden verse afectados. Los desequilibrios electrolíticos severos pueden causar problemas graves como convulsiones o paros cardíacos.

Síntomas de trastornos electrolíticos

Las formas leves de trastornos electrolíticos pueden no causar ningún síntoma y pueden pasar desapercibidos hasta que se descubran durante un análisis de sangre rutinario. Los síntomas generalmente comienzan a aparecer una vez que un trastorno particular acaba siendo más grave. No todos los desequilibrios electrolíticos causan los mismos síntomas, pero muchos comparten algunos similares como un latido del corazón irregular, una frecuencia cardíaca rápida, fatiga o letargo.

Pero no acaban ahí, ya que también pueden llevar al paciente a padecer convulsiones, náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. Incluso los calambres abdominales o musculares, la irritabilidad, los dolores de cabeza, el entumecimiento y el hormigueo en extremidades, siendo más ocasionales, también pueden sufrirse con este trastorno.

Se debe acudir al médico si se tiene alguno de estos síntomas y se sospecha que se puede padecer un trastorno electrolítico, ya que estas alteraciones pueden poner en peligro la vida si no se tratan.

Causas

Los trastornos son causados con mayor frecuencia por la pérdida de fluidos corporales a través de vómitos prolongados, la diarrea o sudoración, o también pueden desarrollarse debido a la pérdida de líquido relacionada con las quemaduras. Ciertos medicamentos también pueden causar trastornos electrolíticos y, en algunos casos, las enfermedades subyacentes, como la enfermedad renal aguda o crónica, tienen la culpa de ello. La causa exacta puede variar según el tipo específico de trastorno electrolítico.

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Tipos

Según el Manual de Nutrición y Dietética, de la Universidad Complutense de Madrid, los niveles elevados de un electrolito se indican con el prefijo "hiper-" y los niveles agotados se indican con "hipo-"

Calcio

El calcio es un mineral vital que el cuerpo utiliza para estabilizar la presión arterial y controlar la contracción del músculo esquelético y también se usa para desarrollar huesos y dientes más fuertes. La hipercalcemia ocurre cuando se tiene demasiado calcio en la sangre y, generalmente, es causado por una enfermedad del riñon, trastornos de la tiroides, incluido hiperparatiroidismo; o las enfermedades pulmonares, como tuberculosis o sarcoidosis.

Pero no son las únicas patologías que pueden llegar a producirla, ya que ciertos tipos de cáncer, incluidos los de pulmón y mama; un uso excesivo de antiácidos y suplementos de calcio o vitamina D; y medicamentos como el litio, la teofilina o ciertas píldoras de agua también pueden llevar al exceso de calcio.

La hipocalcemia ocurre debido a la falta de calcio adecuado en el torrente sanguíneo y sus causas pueden ser diversas e incluir insuficiencia renal, hipoparatiroidismo o deficiencia de vitamina D. Pero también afecciones de mayor gravedad como la pancreatitis o el cáncer de prostata es posible que provoquen falta de calcio en el cuerpo. La malabsorción y ciertos medicamentos, incluidos la heparina, que son para la osteoporosis o los antiepilépticos, son otras vías de hipocalcemia.

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Cloruro

El cloruro es necesario para mantener el equilibrio adecuado de los fluidos corporales. La hipercloremia ocurre cuando hay demasiado cloruro en el cuerpo y puede ser el resultado de una deshidratación severa, insuficiencia renal o diálisis. La hipocloremia se desarrolla cuando hay muy poco cloruro en el cuerpo por problemas de sodio o potasio, que pueden ser producto de la fibrosis quística, algunos trastornos alimenticios, como la anorexia nerviosa; las picaduras de escorpión, las cuales deben atenderse de forma urgente en un hospital, o la insuficiencia renal aguda.

Magnesio

El magnesio es un mineral crítico que regula muchas funciones importantes, como la contracción muscular, el ritmo cardiaco o la función nerviosa. Hipermagnesemia significa cantidades excesivas de magnesio y es un trastorno que afecta principalmente a personas con enfermedad de Addison y enfermedad renal en etapa terminal.

La hipomagnesemia significa tener muy poco magnesio en el cuerpo y sus causas pueden ser muy variadas, como un trastorno por consumo de alcohol, la desnutrición o la malabsorción. Aunque puede deberse a otras afecciones menos controlables por el paciente, como la diarrea crónica, la sudoración excesiva, la insuficiencia cardiaca o ciertos medicamentos, incluidos algunos diuréticos y antibióticos.

Fosfato

Los riñones, los huesos y los intestinos trabajan para equilibrar los niveles de fosfato en el cuerpo y es necesario para una amplia variedad de funciones e interactúa estrechamente con el calcio. La hiperfosfatemia puede ocurrir por bajos niveles de calcio y puede llevar a la enfermedad renal crónica e incluso a dificultades respiratorias severas. Pero también pueden hacer que las glándulas paratiroides sean poco activas, provocar una lesión muscular severa o el síndrome de lisis tumoral y llegar a complicar el tratamiento de un cáncer.

Se pueden observar niveles bajos de fosfato o hipofosfatemia en el abuso del alcohol y en las quemaduras severas. Otros factores como la inanición, la deficiencia de vitamina D, las glándulas paratiroides hiperactivas y ciertos medicamentos, como el tratamiento con hierro por vía intravenosa y algunos antiácidos, son de riesgo a la hora de bajar los niveles de fosfato en el cuerpo.

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Potasio

El potasio es particularmente importante para regular la función cardíaca y ayuda a mantener nervios y músculos sanos. La hipercalemia puede desarrollarse debido a los altos niveles de potasio y es una condición que puede ser fatal si no se diagnostica ni se trata. Por lo general, se desencadena por una deshidratación severa o una insuficiencia renal. Aunque no es exclusiva de estas afecciones.

La hipocalemia ocurre cuando los niveles de potasio son demasiado bajos y sucede a menudo como resultado de trastornos de la alimentación, vómitos o diarrea severos. Otros síntomas menos comunes para sufrirla son la deshidración y ciertos medicamentos, incluidos laxantes, diuréticos y corticosteroides.

Sodio

El sodio es necesario para que el cuerpo mantenga el equilibrio de líquidos y es fundamental para su función normal, además, también ayuda a regular la función nerviosa y la contracción muscular. La hipernatremia ocurre cuando hay demasiado sodio en la sangre y se dan niveles anormalmente altos de sodio, que pueden ser causados ​​por una deshidratación severa o incluso por la pérdida excesiva de fluidos corporales como resultado de vómitos, diarrea, sudoración o enfermedades respiratorias.

La hiponatremia se desarrolla cuando hay muy poco sodio y los motivos para que se desarrolle pueden incluir trastornos alimenticios, una nutrición pobre o el consumo de alcohol excesivo. Otras causas menos comunes pueden ser la sobrehidratación, los trastornos tiroideos, hipotalámicos o suprarrenales; la insuficiencia hepática, ya sea cardíaca o renal; ciertos medicamentos, incluidos los diuréticos y los anticonvulsivos; y el síndrome de secreción inapropiada de hormona antidiurética.

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Tratamiento

El tratamiento varía según el tipo de trastorno y la afección subyacente que lo está causando, y en general, ciertos tratamientos se utilizan para restablecer el equilibrio adecuado de minerales en el cuerpo.

Fluidos intravenosos

Los líquidos intravenosos, típicamente cloruro de sodio, pueden ayudar a rehidratar el cuerpo y se usan comúnmente en casos de deshidratación como resultado de vómitos o diarrea. Se pueden agregar suplementos de electrolitos a los líquidos intravenosos para corregir las deficiencias. Los medicamentos intravenosos pueden ayudar al cuerpo a restablecer el equilibrio electrolítico rápidamente y también pueden proteger de los efectos negativos mientras se está siendo tratado por otro método.

Medicamentos orales y suplementos

Los medicamentos y suplementos orales a menudo se usan para corregir anomalías minerales crónicas en el cuerpo y son más comunes si diagnostican una enfermedad renal en curso. Pueden ayudar a reemplazar los electrolitos agotados a corto o largo plazo, dependiendo de la causa subyacente, y una vez que se haya corregido el desequilibrio, será tratada por el médico.

Hemodiálisis

La hemodiálisis es un tipo de diálisis que usa una máquina para eliminar los desechos de la sangre. Una forma de hacer que la sangre fluya hacia este riñón artificial es que el médico cree quirúrgicamente un acceso vascular, o un punto de entrada, a los vasos sanguíneos. Este punto de entrada permitirá que una mayor cantidad de sangre fluya a través del cuerpo durante el tratamiento de hemodiálisis y significa que se puede filtrar y purificar más sangre. La hemodiálisis se puede usar cuando un trastorno electrolítico es causado por un daño renal repentino y otros tratamientos no funcionan.

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