Asociaciones de mayores

Las mujeres mayores también toman la calle el 8-M: estas son sus reivindicaciones

Pablo Recio / Antonio Castillejo

Foto: Europa Press

Miércoles 6 de marzo de 2019

8 minutos

Exigen el fin de la brecha en sueldos y pensiones, conciliación y asistencia médica adecuada

Manifestación del 8-M en Córdoba (2018).
Pablo Recio / Antonio Castillejo

Foto: Europa Press

Miércoles 6 de marzo de 2019

8 minutos

La huelga feminista del próximo 8 de marzo se convoca como una huelga laboral, de consumo, estudiantil y de cuidados, para combatir la lacra del machismo y visibilizar las desigualdades de todo tipo que en nuestra sociedad continúan sufriendo las mujeres de todas las edades. Las mayores también padecen graves discriminaciones y desde sus asociaciones y plataformas se unen, como cualquier otra, a esta jornada de lucha planteando sus demandas y en defensa de sus derechos.

Brecha en sueldos y pensiones, conciliación y mayores en precario

“Evidentemente desde la UDP apoyamos sin fisura las reivindicaciones del 8-M. Las reivindicaciones de las personas mayores son prácticamente las mismas que las de las jóvenes, porque ¿cuál es el motivo de que las mujeres mayores tengan, en muchos casos, pensiones menos dignas que los hombres? Pues sencillamente porque las mujeres en activo cobran menos que los hombres. La brecha salarial que existe hoy entre hombres y mujeres jóvenes repercute después a la hora de cobrar una jubilación”, explica Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) y del Comité Asesor de 65Ymás.

“También reivindicamos que la conciliación familiar en este país la estamos soportando, eso sí, con alegría, pero soportando, los mayores que cuidamos a nuestros nietos, ya que nuestros hijos y sus parejas no pueden dejar de trabajar porque no podrían vivir dignamente, precisamente por la indignidad de los sueldos de la gente joven”, aclara Paca Tricio.

Y añade que “como consecuencia de esto la conciliación familiar y laboral está recayendo en los hombros de los abuelos, pero sobre todo de las abuelas". "Yo siempre escucho decir a los jóvenes, ‘se ha quedado mi madre con los niños’, en muy pocas ocasiones se utiliza la palabra ‘padre’ o ‘padres’. En consecuencia las mujeres seguimos, repito, soportando con alegría, pero soportando, ayudar a nuestros hijos porque en éste país la conciliación no se ha desarrollado, no se ha asumido, en su totalidad”, sentencia.

“Tenemos que salir a la calle el 8 de marzo, porque si eres mujer mayor estás en precario, en muchas ocasiones más aún que la gente joven. Pero yo estoy segura de que este año superaremos el exitazo del pasado porque sí, porque somos mujeres, tenemos fuerza, tenemos ganas y, sobre todo, tenemos razón”, concluye la presidenta de la UDP.

Movilizaciones del 8-M en Cataluña (2018).

 

No es sólo un asunto de pensiones

En el mismo sentido, desde la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe), lo tienen claro: la brecha de género tiene impacto en las pensiones. "Si en el mundo del trabajo, los hombres cobran un 25% más que las mujeres, una vez se jubilan, la diferencia se incrementa hasta el 35%”, apunta la portavoz de Coespe, Concha Ribera.

Otro problema añadido es que se invisibiliza el trabajo doméstico. “Hay un estudio del INE que apunta que si ese tipo de actividades estuviesen remuneradas, supondrían el 20% del PIB”, explica Ribera. Asimismo, la portavoz denuncia que las mujeres mayores asumen, en muchos casos, labores de cuidado de sus familiares a costa de su propia salud y tiempo. Para ella, el incremento de estas tareas es consecuencia directa de los recortes que hemos venido sufriendo. Aún así, Concha Ribera se muestra esperanzada con las movilizaciones del 8-M. “Espero que sean manifestaciones potentes”, concluye.  

Queda mucho que hacer

Para la presidenta de la Confederación Estatal de Asociaciones y Federaciones de Alumnos y Exalumnos de los Programas Universitarios de Mayores (CAUMAS) y miembro del Comité Asesor de 65Ymás, Marina Troncoso, las movilizaciones del 8-M son muy positivas. "Tenemos que reclamar constantemente que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos”, sostiene, porque, afirma, “se ha avanzado muy poco”.

No es un simple resurgir del movimiento feminista, es una ola que no para", señala. En su opinión, la mujer mayor reivindica lo mismo que la joven. “Las nuevas generaciones aprenden de las mayores, no se han inventado nada nuevo. Sólo se trata de poner en práctica lo que ya se reivindicaba en los años 60 y 70”, apunta la presidenta para quién “Eva ya reclamaba su igualdad con Adán. Hay que leer entre líneas”, añade.

En lo que al ámbito universitario se refiere, Troncoso comenta que no percibe discriminación por sexo en la enseñanza para mayores. “Debe ser porque las mujeres que estudiamos en las facultades estamos acostumbradas a reivindicar y no consentimos la más mínima discriminación”, pero aún así, la presidenta de CAUMAS cree que en el terreno de la educación se tiene que fomentar ”la concienciación de los más jóvenes” en temas de igualdad” y entiende que se debe acabar con el hecho de que “la fuerza bruta se imponga a la inteligencia”.

Atención sanitaria adecuada

Por su parte, Juan Manuel Martínez, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y también miembro del Comité Asesor de 65Ymás, como médico que ha dedicado su toda su vida laboral a la geriatría y la gerontología, explica que “las mujeres viven más que los hombres, tienen una esperanza de vida mayor que ellos, pero sin embargo peor salud. Ellas están lógicamente afectadas por todos los problemas de osteoporosis, que indudablemente se van a agravar por el envejecimiento y por la falta de ejercicio físico, y también tienen más problemas cardiovasculares”.

“Por eso -continúa el presidente de CEOMA- reclamamos y reivindicamos, tanto a la sociedad como a las autoridades, que estas mujeres tengan una atención sanitaria como el resto de la población, nada más, como el resto de la población, que se las escuche, que se les aplique una buena salud preventiva, que se les facilite espacios donde puedan realizar una actividad física acorde con su estado, así como toda una serie de ejercicios que les van a ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares”.

Pero no se acaban aquí las demandas que CEOMA pone sobre la mesa para el próximo 8-M. “También reivindicamos ayudas desde el punto de vista psicológico. No podemos perder de vista el problema del alzheimer que se incrementa conforme avanza la edad y las muy mayores tienen mayor propensión a padecer esta enfermedad, con lo cual hay que fomentar también actividades que mantengan un control mucho mayor de su actividad mental y cognitiva”, reivindica.

“Vuelvo a repetir, que se les trate como a una persona más, que el tremendo problema del edadismo no se acuse aún más y cese la discriminación hacia esas personas mayores. Porque sean mujeres y además, muchas de ellas vivan solas, siguen teniendo derecho a que se haga todo lo posible para paliar este tipo de dolencias. Eso es lo que reclamamos, no sólo para las mujeres sino para toda la población de mayores en España”, añade Juan Manuel Martínez.

Concentración feminista por el 8-M en Madrid (2018).

El feminismo no entiende de edades

Por otra parte, para conocer el punto de vista de las activistas mayores, 65Ymás ha conversado con Rosario Cunillera. Tiene 73 años, cobra una “miseria de pensión” y vive del dinero que le dejaron sus padres. Cunillera forma parte del colectivo Iaio Flautas, surgido a raíz del movimiento 15 M. Para ella, “hay varias categorías de mujeres mayores: las abuelas esclavas (como ella), las que van a las actividades del Imserso y una minoría que lucha (y con la que también se identifica)”.

“Muchas no éramos tan feministas en nuestra juventud. Yo la primera. He aprendido mucho de mi hija. Hace 50 años no me hubiese atrevido a pedir las cosas que demandamos hoy”, asegura esta Iaio Flauta. Y ejemplifica: “Yo era abolicionista en mi juventud con respecto al tema de la prostitución pero hoy no, lo veo de otra manera”.

La activista no sólo se refiere a los cambios en las reivindicaciones sino que piensa que también ha variado la forma de vehícular los mensajes y la manera de comunicarse. “Veo a mujeres de mi edad que utilizan un lenguaje que hace 50 años era impensable”, concluye.