Cultura

Ana Belén: "Doy gracias a que mis padres ya hayan muerto, ahora lo harían solos en una esquina"

65ymás

Martes 11 de agosto de 2020

3 minutos

La cantante y actriz reflexiona en una entrevista sobre el impacto de la pandemia del coronavirus

Ana Belén

Cantante, actriz de cine, teatro y televisión, es imposible entender el escenario español sin ella. María Pilar Cuesta, más tarde mundialmente conocida como Ana Belén, ha concedido una entrevista a La Vanguardia en la que repasa su trayectoria profesional y en la que explica cómo está viviendo esta pandemia por el coronavirus. A sus 69 años, asegura que, aunque siempre ha sido "muy gamberra", "hacerse mayor supone liberarse de muchas tonterías".

Ana Belén, que acaba de recibir el Premio Corral de Comedias del Festival Internacional de Almagro, reflexiona en esta entrevista sobre la muerte y como en los países occidentales "vivimos de espaldas a ella". "Se nos educa para muchas cosas, pero no para asumir que morir forma parte de vivir. En otras culturas, como la mexicana, es motivo incluso de festejo y tienen tejidos ritos y tradiciones para ese momento. Lo encaran de frente. Aquí nos relacionamos con ella como si no formara parte de un proceso natural y escondemos a nuestros viejecitos", sostiene.

Así, considera que con la pandemia "nos hemos dado cuenta de lo que estamos haciendo". "Cruelmente, ha venido a certificarlo. A mis padres los tengo presentes a diario y doy gracias porque hayan fallecido cuando murieron, hasta el último momento en su casa, cuidados, haciendo lo que querían, con sus visitas, con sus hijos alrededor y pendientes de ellos. Doy gracias, porque si eso pasa ahora hubieran sido candidatos a morir solos en una esquina", afirma.

La actriz madrileña no cree que vayamos a salir mejores de esta crisis sanitaria. "No me quiero engañar. La gente que era bondadosa, que se preocupaba de lo que pasaba alrededor, va a seguir igual: siendo solidaria. Cuando vas por la calle los reconoces a pesar de la mascarilla. Y los que no, pues también, siento mala gente que camina. Han cambiado muchas cosas…", considera Ana Belén, que añade que durante esos meses de confinamiento le ha impresionado "escuchar el silencio": "Ha sido algo nuevo para nosotros; hasta me ha producido distorsiones en el oído…", apunta.

ANA BELÉN RECOGE EL PREMIO CORRAL DE COMEDIAS Y LO BRINDA A LOS HÉROES DEL COVID: "NOS HAN CUIDADO Y PROTEGIDO" - Foto: Europa Press

"Me da vergüenza que España sea la mofa de Europa"

Sobre la gestión de la pandemia, señala: "Ni quiero ni debo denostar la política; me parece necesaria. Ha habido políticos que han estado ahí, trabajando para la ciudadanía y dando el callo y explicando y tratando de entender y hacernos entender esta cosa rara que nos ha pasado y nos sigue pasando. Y luego ha habido otros que sencillamente ni están ni han estado a la altura de las circunstancias con actitudes muy alejadas de esa necesidad de actuar unidos que teníamos los ciudadanos y se han pasado el confinamiento jaleándose a sí mismos. No sé quién alimenta a quien. Si esos digamos políticos a determinados medios o al revés, pero ese entramado de mentiras y bulos a la búsqueda de votos y de transmitir una determinada ideología ha resultado devastador. Y cuando pienso que tenemos al lado países que nos están dando ejemplo, y que debemos estar siendo la mofa de toda Europa, me da mucha vergüenza. La decencia cada día es más necesaria, pero aquí, en determinados partidos, parece que ese mensaje no cala.

Por un último, respecto a cómo será España a partir de ahora, Ana Belén cree que "con miedo, dentro de un mundo con miedo, al menos hasta que se dé con la vacuna". "Pero es muy necesario que haya precaución, que todos seamos responsables, quien tenga a sus padres o a sus abuelos en una residencia o en sus casas que piense en ellos y en minimizar el riesgo de contagiarlos, a ellos o al que me cruzo por la calle o con el coincido comprando. Eso nos toca a nosotros, es nuestra responsabilidad y ahí debemos dar la talla. Y yo espero que, cuando lo superemos, al menos tengamos la decencia de saber reencontrarnos, de sentarnos y conversar, para recomenzar. Nos lo debemos y nos lo merecemos. Pero ¿Seremos capaces?", se pregunta.

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