Sociedad

La educación, el trabajo y la vida social pueden proteger el cerebro del deterioro cognitivo

María Bonillo

Foto: Bigstock

Jueves 11 de agosto de 2022

5 minutos

Un estudio indica que la capacidad cognitiva está sujeta a factores que se dan a lo largo de la vida

La educación, el trabajo y la vida social pueden proteger el cerebro del deterioro cognitivo. Foto: Bigstock
María Bonillo

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Jueves 11 de agosto de 2022

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Algunas personas con placas amiloides en el cerebro, asociadas con la enfermedad de Alzheimer, no muestran signos de la enfermedad, mientras que otras con la misma cantidad de placas sí presentan claros problemas de memoria y de pensamiento. Teniendo esto en cuenta, investigadores han analizado los factores genéticos y del curso de la vida que pueden ayudar a crear una "reserva cognitiva" que proporcionaría un amortiguador contra la enfermedad

El estudio, publicado la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología, Neurology, y apoyado por la Sociedad de Alzheimer del Reino Unido, el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. y el Consejo de Investigación Económica y Social del Reino Unido, determina que participar en clubes, grupos religiosos, deportes o actividades artísticas, la educación, la ocupación y la capacidad de lectura, pueden afectar la reserva cognitiva del cerebro. Es decir, continuar aprendiendo durante toda la vida puede ayudar a proteger el cerebro, según indica la Academia en su página web. 

Estudios anteriores habían demostrado que las personas con un nivel menor en las pruebas cognitivas en la infancia tienen más probabilidad de sufrir un deterioro cognitivo más pronunciado en la vejez que las personas con niveles más altos, sin embargo, estos resultados "son emocionantes porque indican que la capacidad cognitiva está sujeta a factores a lo largo de nuestra vida y participar en un estilo de vida intelectual, social y físicamente activo puede ayudar a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia". Así lo expresó la autora del estudio, Dorina Cadar, PhD, Brighton and Escuela de Medicina de Sussex en el Reino Unido.

"Es alentador descubrir que desarrollar la reserva cognitiva de uno puede compensar la influencia negativa de la baja cognición infantil para las personas que podrían no haberse beneficiado de una infancia enriquecedora y ofrecer una mayor capacidad de recuperación mental hasta más tarde en la vida", añadía. 

 

La educación, el trabajo y la vida social pueden proteger el cerebro del deterioro cognitivo. Foto: Bigstock

Los beneficios de invertir en educación, ocio y actividades cognitivas desafiantes

Para llegar a esta conclusión contaron con 1.184 participantes que nacieron en 1946 en el Reino Unido, a las que se les realizaron una serie de pruebas cognitivas cuando tenían ocho años, y nuevamente cuando tenían 69 años. Un índice de reserva cognitiva combinó el nivel de educación de las personas a los 26 años, la participación en actividades de ocio a los 43 años, la ocupación hasta los 53 años y la capacidad de lectura a los 53 años.

Así, la prueba cognitiva que los participantes realizaron a los 69 años tuvo una puntuación total máxima de 100. La puntuación media para este grupo fue 92, siendo la puntuación más baja 53 y la puntuación más alta 100. En estos resultados, los investigadores encontraron que las habilidades cognitivas más altas en la infancia, un índice de reserva cognitiva más alto y una mayor capacidad de lectura se asociaron con niveles más altos en la prueba cognitiva a los 69 años (la puntuación aumentó en 0,10 puntos en promedio). Por cada aumento en el índice de reserva cognitiva, las puntuaciones cognitivas aumentaron en promedio 0,07 puntos, y por cada aumento en la capacidad de lectura, las puntuaciones cognitivas aumentaron en promedio 0,22 puntos.

En concreto, las personas con una licenciatura u otras calificaciones de educación superior obtuvieron 1,22 puntos más que aquellas sin educación formal; las personas que participaron en seis o más actividades de ocio, como clases de educación para adultos, clubes, trabajo voluntario, actividades sociales y jardinería, obtuvieron en promedio 1,53 puntos más que las personas que participaron en hasta cuatro actividades de ocio; y aquellos con un trabajo de nivel profesional o medio obtuvieron 1,5 puntos más en promedio que aquellos con ocupaciones parcialmente calificadas o no calificadas.

Igualmente, las personas que contaban un mayor índice de reserva cognitiva y capacidad de lectura, obtuvieron niveles en las pruebas cognitivas que no disminuyeron tan rápidamente como las personas con niveles más bajos, independientemente de sus resultados en las pruebas a los ocho años.

“Desde una perspectiva social y de salud pública, puede haber amplios beneficios a largo plazo al invertir en alta educación, ampliando las oportunidades para las actividades de ocio y proporcionando actividades cognitivas desafiantes para las personas, especialmente para aquellos que trabajan en ocupaciones menos calificadas”, concluía Michal Schnaider Beeri, PhD, de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en Nueva York.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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