Sociedad

El investigador Salvador Macip avisa: "No va a haber test para todos. Se van a tener que priorizar"

Pablo Recio

Domingo 6 de septiembre de 2020

1 minuto

"Con la vuelta al cole va a haber más contactos entre niños y mayores", opina

El investigador Salvador Macip avisa: "No va a haber test para todos. Se van a tener que priorizar"

Salvador Macip (@DrMacip) avisó hace ya 10 años, en el contexto de la gripe A, de la importancia de tomarse en serio las epidemias, incluidas las de coronavirus. También por aquel entonces recordó que era imprescindible estar preparados para hacer frente a nuevos virus que actúan como "enemigos invisibles", como les llama él en su libro Las grandes epidemias modernas –que ha reeditado, centrándose también en el COVID-19–. Por ello, desde el incio de esta crisis sanitaria, este médico especializado en genética y envejecimiento, que trabajó en el Hospital Mount Sinai de Nueva York y que es actualmente investigador en la Universidad de Leicester (Reino Unido), se ha vuelto toda una referencia a la hora de arrojar luz sobre cómo hemos podido llegar hasta la situación actual y cuál será la evolución de la pandemia​ en los próximos meses. 

Pregunta - ¿Se sabe ya por qué este coronavirus afecta más a los mayores?

Respuesta - La mortalidad se centra prácticamente en personas de más de 65 o 70 años, con un pico en los 80, donde hay unos porcentajes cercanos al 10%. No está claro por qué son más sensibles al virus, quizá sea debido a que el sistema inmune no está preparado. Pero todavía no está muy claro cómo afecta el SARS-Cov-2 a este sistema. Habrá que investigarlo y ver si se puede hacer algo para evitarlo.

De momento, a falta de vacuna y tratamiento, existen estudios que dicen que los antiinflamatorios tienen su utilidad para reducir la mortalidad en casos graves, pero es de las pocas cosas que tenemos. Por eso, la prioridad en la gestión de la pandemia tiene que ser evitar que las personas mayores se contagien.

P. - ¿Se está consiguiendo? 

R. - Es importante ver que a pesar de que el número de casos es parecido al de marzo o abril, la mortalidad es mucho menor. Y eso tiene que ver con varias razones. Primero, que estamos haciendo más test y que descubrimos casos antes de que se compliquen. Pero también estamos viendo un cambio de comportamiento. Parece que la gente joven se está contagiando más y hay una serie de factores que explican por qué: hemos entendido que la gente más mayor es más sensible a este virus y les hemos intentado proteger lo máximo posible y, por otra parte, todo esto ha sido acompañado por una relajación en la gente de menos edad que han asumido que no les pasa nada y algunos han hecho vida más o menos normal. 

P. - ¿Es previsible que con la vuelta al cole y con el incremento de casos se empiecen a contagiar más las personas mayores?

R. - Si hay demasiados casos en la comunidad, se va a acabar infectando también la gente mayor. Es imposible aislarse al 100%, porque es muy contagioso. Además, creo que el principal peligro es que entramos en la época escolar y va a haber un mayor contacto entre niños y mayores. No sabemos cómo transmiten el virus, pero sí que se conoce que se infectan igual, que tienen una carga viral parecida y que no suelen ser casos graves. ¿Qué va a pasar? Pues que vamos a tener un montón de niños encerrados, no siempre en las condiciones más adecuadas, que luego van a ir a casa y pueden pasarle el virus a sus padres y abuelos. Ésta puede ser una de las vías por la que se reintroduzca el COVID a la población mayor. Hay que estar muy atentos e intentar evitarlo al máximo posible. 

P. - Si esto sucede, ¿podemos ponernos en cifras de hospitalizados y de muertos similares a los de la primera ola?

R. - Creo que no, por todo lo que hemos aprendido. Pero es importante no confiarse y no pensar que esto ya ha pasado y que a los mayores no les va a afectar. Entramos en otoño y son condiciones diferentes. Hay que pensar que no sólo es la vuelta al colegio, también es el retorno al trabajo, a las aglomeraciones en el transporte público en las grandes ciudades y a la bajada de temperaturas, con todo lo que ello conlleva respecto a la mayor transmisión de los virus respiratorios. Podemos volver a un aumento de casos en mayores. Y aunque espero y creo que no se va a descontrolar tanto como la primera vez, pienso que va a ser inevitable que el virus les vuelva a atacar. 

"Ahora, el problema está en Madrid"

P. - ¿Tiene España suficiente capacidad de rastreo para afrontar un incremento de posibles casos con llegada de la gripe y otros virus respiratorios?

R. - La coincidencia de la temporada de gripe con el posible aumento de casos de coronavirus va a ser un problema. Por eso se recomienda, más que nunca, la vacuna. Es cierto que cada año tiene la efectividad que tiene, pero evita muertes. Aun así, vamos a entrar en una fase complicada para lograr diagnosticar la COVID, porque se va a confundir con muchas cosas. Por ejemplo, los niños en el colegio se acaban constipando más de una vez al año.

Además, creo que no hay la suficiente capacidad de hacer rastreos y test. Empezamos la desescalada sin tener prácticamente nada previsto en materia de rastreo, aunque es verdad que se hacían más test. Ha sido todo bastante deficiente. Primero lo vimos en Cataluña y, luego, en toda España. Ahora, el problema está en Madrid. Creo que es bastante universal y va a hacer falta invertir más, debido a la sobrecarga por la llegada de las otras enfermedades respiratorias. Habría que incrementar la capacidad de hacer test, por ejemplo, en los colegios, donde se deberían realizar muy a menudo. No sé si estamos suficientemente bien preparados. 

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P. - ¿Cree que si los contagios aumentan de forma descontrolada se decidirá acabar con la estrategia de rastreo y priorizar, como ya pasó en la primera ola, las PCR para los hospitales?

R. - Vamos a ver qué va a pasar. Es cierto que no va a haber test para todos y que se va a tener que priorizar. Lo primero es tener al personal sanitario cubierto y a los profesores muy controlados. Es posible que la gente mayor no entre en la lista de prioridades de los que tengan que hacerse los test primero y es un problema. 

La verdad, tendríamos que incrementar el número de pruebas, más que priorizar. Son clave, pero si llega el momento, veremos qué se hace. En la primera ola, básicamente no se hicieron a los asintomáticos, lo cual es un problema, porque son la parte de la población que transmite más sin que se sepa. Creo que la lección que tenemos que aprender es que tenemos que incrementar nuestra capacidad en esta materia. 

P. - Y si se pierde el control, ¿se aplicará el confinamiento?

R. - Tiene que ser el último recurso. Funciona bien, porque los casos bajan en picado, pero tiene un impacto brutal social y económico. No creo que vayamos a otro confinamiento masivo en todo el país, se va a tratar de evitar al máximo. Sí que es posible en ciertas zonas, por un tiempo más o menos corto. Es una herramienta que se puede usar cuando las cosas se descontrolan. Pero antes de esto, está la opción de los test masivos. En la ciudad en la que vivo en Inglaterra, que fue la primera que se volvió a confinar, se hicieron test a barrios enteros, puerta por puerta. 

"El riesgo cero no existe. Estamos viendo menos casos, pero siempre habrá contagios en residencias"

P. - Hablemos de las residencias de mayores, donde han fallecido, que se sepa, casi 20.000 personas con síntomas compatibles con el coronavirus, ¿por qué algunos centros han tenido un mayor impacto del virus que otros en la primera ola? ¿De qué ha dependido?

R. -  Creo que ha sido un poco aleatorio. Ha entrado dentro de algunas y, en otras, no. El problema es que, una vez estaba en la residencia, era difícil controlarlo. Resultaba bastante imprevisible durante la primera ola, porque no se estaban haciendo suficientes test. Ahora, con más capacidad, se podrá evitar.

También fue determinante, la saturación de los hospitales en las grandes ciudades, en las cuales se pidió evitar el movimiento de gente mayor hacia estos centros. Hubo, hasta cierto punto, una priorización de pacientes, algo, que se vio en varios países de Europa en momentos puntuales.

Se debe evitar esta sobrecarga de cara a una segunda ola. Al final, en esta situación, los que quedan más desprotegidos son los mayores: son los más afectados, los que tienen más mortalidad y a los que menos prioridad se les da. Esto es discriminatorio y hay que evitarlo a toda costa. 

P. - ¿Y actualmente? ¿Cómo es que, con las medidas y protocolos de seguridad que hay, sigue habiendo casos de contagios masivos en algunas residencias?

R. - El riesgo cero no existe. Siempre hay un margen que no se puede cubrir. Son espacios con mucha gente con patologías previas. A pesar de que se haga todo bien, no hay nada que lo evite del todo. Estamos viendo menos contagios, pero siempre habrá casos.   

P. - ¿Se debería seguir aislando a los residentes en sus habitaciones de forma generalizada? ¿No es una medida con un coste psicológico importante?

R. - Creo que es el problema principal que tenemos ahora mismo. Es algo paralelo a lo que pasa en los colegios. Desde el punto de vista sanitario, se puede pensar: 'Cerramos los colegios y, los mayores, les aislamos'. Pero no se puede hacer. Los niños tienen que socializar y, en las residencias, se ha visto un impacto psicológico importantísimo del confinamiento, sobre todo en personas con patologías como el alzhéimer. 

El problema es que es casi inevitable: cuanto más seguras son las medidas, más afectan a la socialización. Hay que encontrar un punto medio. Es un riesgo que cada residencia debería valorar, sin poner en peligro la vida de los residentes. 

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P. - ¿Qué impacto puede tener esta pandemia en la población mayor desde el punto de vista psicológico?

R. - Es un problema transversal. Estamos todos con miedo. Y los mayores son los que están peor, porque además sufren mayor mortalidad. Tienen mucha más presión. 

Es un tema que se está dejando de lado. Nos preocupamos menos por la salud mental en esta pandemia. Se deberían tomar medidas para minimizar al máximo el impacto psicológico. 

"Hay un par de vacunas, la rusa y la china, que han corrido demasiado"

P. - ¿Llegará la vacuna a final de año?

R. - Se está progresando adecuadamente y se habla de que pueda llegar antes de final de año. Pero aún caminamos hacia ese objetivo. Puede ser que las últimas pruebas fallen, pero como hay varias vacunas, si no es una, será la otra. Además, habrá que ver qué protección dan. Han pasado las pruebas de seguridad, pero hay que ver cómo son de efectivas.

Hay un par de ellas que han corrido demasiado, como la rusa y la china. Se han aprobado antes de pasar las pruebas. Fue un anuncio político, porque aún están haciéndolas. Creo que cuando lleguen al mercado todas, estarán confirmadas y no darán problemas. Vamos sobre el plan previsto y creo que vamos bien. El año que viene empezaremos a vacunar gente. 

P. - Por último, en agosto se han detectado varios casos de reinfección, ¿cómo van afectar a la población más mayor? ¿Tendrán cuadros más leves también?

R. - La inmunidad que provoca este virus es desconocida. Se han detectado las primeras reinfecciones y algunas se han confirmado. Parece que la segunda infección es más leve o no da síntomas. Pero la verdad creo que es muy difícil decir nada sobre estos casos. Hay que tener presente esta posibilidad y tampoco descartar que pueda ser grave aunque, de momento, parece que los casos de reinfección son minoritarios. Hasta que no tengamos todos los datos es prematuro sacar conclusiones. 

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