Sociedad

Juan y Medio: "Cada tarde aprendo algo de los mayores"

Antonio Castillejo

Sábado 30 de enero de 2021

8 minutos

"Los políticos se ocupan de temas inútiles para la población"

Juan y Medio: "Nunca viviremos lo bastante como para poder reconocer a los mayores lo que han hecho"
Antonio Castillejo

Sábado 30 de enero de 2021

8 minutos

a tu lado

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Presentador, humorista, actor, empresario... y sobre todo, uno de los rostros más populares, respetados queridos de la televisión, Juan y Medio, es el responsable, desde hace más de once años, del tremendo éxito del magacín de Canal Sur, “La tarde, aquí y ahora”, un programa que combina entretenimiento, actualidad y música con el protagonismo del testimonio humano de personas que buscan acabar con su soledad. Con él vamos a hablar de su vida, su carrera y su tremendo respeto hacia los mayores

Juan y Medio: "Nunca viviremos lo bastante como para poder reconocer a los mayores lo que han hecho"   Foto: Europa Press

PREGUNTA: Para empezar por el principio, ¿cómo se convierte Juan José Bautista Martín en Juan y Medio?

RESPUESTA: Es un proceso largo en el tiempo porque no tenía previsto hacer nada de esto. Yo era un chaval normal y no fui a ninguna escuela de teatro ni estuve en ningún grupo teatral ni en ninguna película, pero siempre me gustó entretener a la gente. Salía de ver una película y me encantaba contarsela a mis amigos y escenificarla poara ellos, pero lo verdaderamente asombroso es que me hacían caso, me prestaban atención. También al acabar las clases yo imitaba y contaba chistes, pero no le dí mayor importancia porque en mi casa siempre hemos sido muy extrovertidos, gente divertida, ocurrente y creí que esto no tenía nada de extraordinario. Sin embargo, yo tenía esa pulsión interna y primero haces una carrera para que tus padres no te den la lata, pero después empecé a trabajar con artistas porque me lo pedía el cuerpo y al final quise ser uno de ellos, me metí en estos líos y empece con el teatro. el cine, la publicidad, la televisión y por aquí seguimos.

P.: ¿Y por qué "y Medio"?

R.: Sencillamente por la estatura (Juan mide 1,93 y de joven jugó al baloncesto). La madre de un amigo me dijo un día: "Juan, tú no eres Juan, eres Juan y Medio". Fue como una gracieta sin ninguna trascendencia, pero mira ya por dónde vamos... 

P.: Estudió sociología y derecho. ¿Iba para abogado?

R.: Pues sí. De hecho hubo unos meses que estuve en un despacho preparando demandas y también estudié práctica jurídica... pero al final, me pudo más lo que hago ahora.

P.: Lo que hace ahora y desde hace muchos años, porque su debut televisivo fue con "Inocente, inocente"… ¿qué recuerdos le trae aquella época?

R.: Recuerdo el aprendizaje tan enorme que me permitieron hacer, el contacto con artistas consagradísimos a los que se les hacían inocentadas... A día de hoy conservo a todos los amigos que por aquellos entonces íbamos de casting en casting para ver si nos cogían, si las pruebas que hacíamos nos servían de algo. De aquella época conservo muchos recuerdos, muchas amistades y muchos amores.

P.: Ha hecho teatro, trabajado en cine, toda la televisión que ha querido, pero ¿dónde se siente más agusto?

R.: Confieso que todo aquello que no hago normalmente me llama mucho la atención, pero lo cierto es que el teatro es brutal. No tengas la menor duda de que eso, salir allí, con el público en directo es brutal. Eres tú y ellos están allí frente a tí. Es igual que el que sale a torear, ahí no hay quien te ampare. Pero cuando se produce la comunión con el público es algo tan hermoso que resulta adictivo. El cine es lo que menos me atrae de todo lo que hago y la televisión donde más cómodo me encuentro porque, entre otras cosas, tengo los mismos compañeros desde hace 11 años y somos una familia. Además, también hay un reconocimiento público a la labor social del programa que es muy reconfortante, maravilloso. Tengo un trabajo diario que en mi caso me disciplina y me ordena la vida, además me hace mucho bien, por eso, sí, quizás prefiera la televisión.

P.: Ha mencionado a su equipo, pero: ¿cuál es el secreto para que "La tarde, aquí y ahora" se haya convertido en todo un clásico del magacín en la televisión de tarde?

R.: Es un programa que va a cumplir 12 años en breve y creo que el secreto puede ser tratar asuntos serios con un toque de humor, tratar asuntos divertidos de una manera seria y tener el máximo respeto por cualquiera que pise nuestro plató y para quien nos está viendo. Además, están todos los cuidados, atenciones y servicio que damos a quien ha alcanzado una edad y está solo, tiene problemas de salud, la familia no le atiende  como debiera o quisiera, con una merma de facultades propia de quien ya no está, por decirlo de alguna forma, en el mercado y cree que es invisible, que no interesa nunca a nadie y de repente puede conseguir que a través del programa alguien le llame, se interese, le conozca, viva... La gente lo ve como algo muy auténtico y muy natural, que lo es, y mucha gente se identifica, lo cual es una de las mayores virtudes del programa porque muchos espectadores ven que eso es lo que piensan, lo que sienten, lo que han vivido. Todo esto junto es lo que hace que seamos siempre el programa más visto.

P.: Habla a diario con mucha gente mayor y siempre en un tono amable y de respeto, pero detecta muchos problemas de soledad, de maltrato, de edadismo… ¿qué piensa entonces?

R.: Que nunca viviremos lo bastante como para poder reconocer a nuestros mayores todo lo que han hecho por nosotros. Creo y afirmo con convencimiento que los mayores han permitido que nosotros vivamos de las rentas de todo lo que ellos consiguieron. Somos los que estamos aprovechando lo que otros sembraron, lo que otros crearon. Ellos solo tuvieron obligaciones y nosotros creemos que solo tenemos derechos. Todo lo que hay lo han hecho ellos. Yo no he hecho nada de lo que disfruto, me lo encontré todo hecho.

P.: ¿Cómo ve la atención que están recibiendo los mayores frente a la covid?

R.: Nuestros sanitarios, policías, bomberos, guardias civiles... están haciendo lo que deben de manera ejemplar. Gente con pluripatologías y gente que pertenece a grupos de riesgo como los mayores están teniendo una atención prioritaria que es como debe ser.

P.: También hay gente que se salta la cola para vacunarse y políticos de los que no se entiende muy bien su proceder...

R.: Que se vacune otra gente a la que no le correspondía antes que los demás es una anécdota y no podemos hacer de la anécdota categoría. Eso no quita para que una persona, las más de las veces creo que sin maldad, si sobran unos viales que se van a devolver y hay unos médicos, aunque también sean políticos, que se inyectan, hacen algo que no debieran, pero es humano. Yo no me enfado por eso, me enfado por muchas otras cosas, por la desatención y por el que es responsable y se pasa la vida exigiendo responsabilidades a terceros, cuando llega el tema de la pandemia a las residencias, de repente desaparece. No sabemos nada de nada de lo que está pasando mientras ellos se ocupan de temas marginales, inútiles para la población... y lo importante se queda sin hacer gracias a la política. Así es la vida...

P.: A pesar de ser los que han sufrido el golpe más duro, los mayores, una vez más, están dando ejemplo, son el más responsables de todos los colectivos de población. Bastante más que algunos jóvenes...

R.: Sí, es así. Es cierto que siendo todo lo honesto y coherente que uno debe ser, son también los que más miedo tienen, y con razón. Necesitan de los demás en el día a día... Aquella no se puede mover, este no debería salir a la calle, el otro está solo y todo se complica mucho más si encima no hacemos caso y nos permitimos no tomarnos en serio esto. No podemos relajarnos. Pero la verdad es que, como casi siempre, la responsabilidad nace de la experiencia y quienes más tienen son los mayores. Son conscientes de lo que se juegan, mientras que los demás, la verdad... Es muy difícil pedirle a la juventud que mantenga la compostura cuando la hormona, la salud y la fuerza aprietan. En cambio, la mayoría de los mayores son más conscientes de lo que ocurre.

P.: ¿Qué le diría a la gente joven que vemos en los telediarios divirtiéndose tranquilamente?

R.: Evidentemente no actúan con maldad, pero yo les diría algo tan sencillo como que tienen derecho a vivir y a la expansión, pero tqmbién deben pensar que todo un colectivo está haciendo un esfuerzo por tratar de parar un virus que está llenando los hospitales, que está llevando al límite del agotamiento a nuestros sanitarios e impidiendo que se traten otras patologías gravísimas como cánceres o problemas de corazón o riñón... Si todo el mundo está haciendo un esfuerzo, creo que los jóvenes se pueden quedar sin esos ratos en los que complican aún más la situación. Yo les pediría responsabilidad, buen criterio, sentido común y que obren en consecuencia.

P.: Y para los mayores, ¿qué mensaje manda para que sepan que realmente queremos estar a su lado, "A tu lado", como dice la campaña puesta en marcha desde UDP?

R.: Les diría que hay un poema de Fito que dice: "Me gustaría que lo más lejos que pueda estar de tí sea a tu lado". Yo extraño mucho a los mayores que se me fueron. Mucho de lo poco que soy se lo debo a los mayores que se cruzaron en mi vida. Cada tarde en el plató aprendo un poquito más, de una manera enormemente mayoritaria, el 90 % de los días, aprendo algo en su comportamiento, es su actitud ante la vida de los que me visitan en el programa y de los que trato. No olvidemos que los mayores no tienen recambio, cada vez que perdemos a alguno, como dijo el poeta, perdemos más que con la biblioteca de Alejandría. Todo el mundo es único y ha tenido solo una vida. Hay personas que están en sus últimos años y para ellos debemos tener todo el cariño y todo el respeto.