Sociedad

Los Mossos alertan sobre una nueva estafa a personas mayores: el vishing

65ymás

Miércoles 26 de febrero de 2020

3 minutos

Desarticulan una organización criminal que estafó a más de 100 personas en toda España

Mossos d'Esquadra

Los Mossos d'Esquadra han desarticulado un grupo criminal dedicado a estafar a personas de edad avanzada por el método del "vishing" (combinación de las voces inglesas "voice" y "phising"). En concreto, la organización criminal que estafó a más de cien personas mayores en toda España tras conseguir sus datos bancarios, haciéndose con un botín de más de medio millón de euros.

El líder de la banda, un hombre de 24 años de edad y de nacionalidad española, ha sido detenido en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), mientras que otros miembros de la misma han sido citados como investigados.

La modalidad de estafa conocida como vishing consiste en que los delincuentes utilizan la línea telefónica convencional y la ingeniería social para provocar el engaño a las víctimas, y en este caso concreto, para obtener información bancaria, tanto de sus tarjetas de crédito como de su banca digital.

La investigación se inició en noviembre de 2018 cuando los Mossos detectaron un aumento considerable de denuncias por estafas bancarias siguiendo un patrón muy similar. La mayoría de las víctimas, de toda España, eran personas edad de avanzada, casi todos ellos pensionistas sin ningún otro tipo de ingreso, a los que los estafadores habían vaciado su cuenta y los habían dejado en una situación de extrema vulnerabilidad económica.

Estafas con un mismo patrón

Los estafadores escogían personas mayores, sobre todo aquellas especialmente vulnerables, para aprovecharse de su desconocimiento sobre el funcionamiento y el uso de las nuevas tecnologías.

El timo se iniciaba con una llamada telefónica de uno de los delincuentes a la víctima, el interlocutor se identificaba como miembro de una entidad bancaria, de una gestora de medios de pago u otra entidad análoga. Manifestaba a la víctima que habían detectado una compra por internet de un importe elevado mediante su tarjeta bancaria. La víctima, una persona de edad avanzada que no había hecho esta compra, rápidamente se veía angustiada en encontrarse con una operación bancaria que no había realizado y de la que tampoco dominaba su funcionamiento. En estos momentos el estafador comenzaba una conversación amable y tranquilizadora para ganarse la confianza la víctima, finalmente le proponía una solución: para anular la compra le solicita la numeración entera de su tarjeta bancaria y el código de verificación de la tarjeta (CVV o CVC).

Con estos datos el estafador, mientras continúaba hablando por teléfono con la víctima, comenzaba a realizar compras online reales. Para poder formalizar las compras solicitaba a la víctima los códigos de confirmación de compra online que iba recibiendo vía SMS y le hacía creer que eran códigos que se generaban en el proceso de anulación de la operación falsa. De este modo realizaban compras de artículos con una salida rápida y relativamente fácil en el mercado ilícito como dispositivos de telefonía, electrónica e informática de alta gama. Lo hacían en comercios que ofrecen la entrega de la compra el mismo día en uno de sus establecimientos o en una dirección concreta.

En otras ocasiones los estafadores, con el mismo pretexto de anular esta presunta compra fraudulenta, conseguían la contraseña de la banca digital de las víctimas con la que realizaban transferencias a cuentas corrientes de otros miembros del grupo criminal. Repetían esta operación hasta dejar sin saldo la cuenta corriente de los estafados.

Los investigadores comprobaron que el grupo tenía establecida una estructura jerarquizada y las tareas de cada uno de sus miembros muy definidas. Así cada uno de los miembros tenía una tarea asignada: selección de las víctimas, realización de llamadas telefónicas, materialización de las operaciones de compra por Internet, recogida de las mercancías adquiridas y la reventa de los artículos conseguidos.

El mulero

Dentro del grupo criminal era esencial la figura del mulero. Se trata de miembros que aportaban sus datos personales y / o bancarios para recibir las transferencias bancarias fraudulentas para realizar y recoger a su nombre los pedidos de las compras digitales.

Los policías comprobaron que siguiendo este patrón operativo el grupo cometió más de 100 estafas en toda España con las que habrían conseguido más de 500.000 euros.

Gracias a las pesquisas policiales, los agentes determinaron que el grupo criminal operaba desde Cataluña, donde se habían establecido y desde donde recogían la mayor parte de las mercancías compradas ilícitamente.

Además comprobaron que algunos de los integrantes del grupo habían trabajado tiempo atrás como comerciales a domicilio de empresas de servicios o suministros. Un hecho que les hubiera servido para conseguir datos personales de las víctimas de manera fraudulenta. El día 12 de febrero, en una de las diferentes fases del operativo, los mossos detuvieron en L'Hospitalet de Llobregat al principal líder del grupo, el cual ingresó en prisión tras pasar a disposición judicial. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.

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