Sociedad

Los perros y los gatos también pueden tener alzhéimer

María Bonillo

Foto: Bigstock

Jueves 22 de septiembre de 2022

3 minutos

En este caso se llama Síndrome de Disfunción Cognitiva y se manifiesta con diferentes síntomas

Los perros y los gatos también pueden tener alzhéimer. Foto: Bigstock
María Bonillo

Foto: Bigstock

Jueves 22 de septiembre de 2022

3 minutos

Este miércoles 21 de septiembre se ha celebrado el Día Mundial del Alzheimer, con el que se pretende concienciar sobre esta enfermedad que, junto a las enfermedades neurodegenerativas, afectan actualmente a 900.000 personas, una de cada diez de más de 65 años y un tercio de las de más de 85. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no afecta únicamente a los seres humanos, sino también los animales como perros y gatos

Se llama Síndrome de Disfunción Cognitiva y mientras que en los gatos puede aparecer cuando superan los 11 años de edad, una investigación llevada a cabo por la Universidad de Washington y El Proyecto de Envejecimiento de Perros (The Dog Aging Project), publicada en la revista Nature, señalaba que a partir de los 10 años, el riesgo de los perros de padecer este síndrome aumentaba en un 52% con cada año que pasa. 

En concreto, las probabilidades de desarrollar Síndrome de Disfunción Cognitiva era 6,47 veces mayor en aquellos perros que no estaban activos. Las probabilidades también eran mayores para los perros que tenían antecedentes de trastornos neurológicos, oculares u auditivos.

 

Los perros y los gatos también pueden tener alzhéimer. Foto: Bigstock

Síntomas y rutinas de un animal con alzhéimer

Los síntomas aparecen de forma similar en perros y gatos. En los perros mayores se muestra en forma de cambios en la personalidad (olvidan cosas, se desorientan, duermen de día y se despiertan por la noche, interactúan menos). Igualmente, en los gatos se suelen dar alteraciones de las interacciones, aumento de búsqueda de atención o de la agresividad, y vocalización excesivas, sobre todo por la noche, según explica la Fundación Affinity (@FundacionAffinity) en su página web. 

Detrás de este síndrome se encuentra un intenso proceso de degeneración del sistema nervioso central que no tiene que ver con el deterioro cognitivo normal que experimentan muchos perros mayores. Los signos, al mostrarse al principio de forma sutil, pueden pasar desapercibidos por el dueño hasta que no aparecen alteraciones más evidentes, como retraso en el aprendizaje o cambios en el comportamiento y capacidades. 

Hay que tener en cuenta que no todos los animales muestras todos estos síntomas, sino que en cada caso se dan un conjunto de alteraciones del comportamiento diferente, que empeora con el tiempo. De hecho, se estima que casi la mitad de los gatos de más de 15 años muestran como mínimo una alteración del comportamiento relacionada con la disfunción cognitiva.

Esta patología, una vez diagnosticada, no se puede curar, por lo que a partir de este momento se trata de intentar ralentizar el proceso degenerativo y mejorar la calidad de vida del animal. Se pueden administrar determinados fármacos, aplicar dietas especiales y mantener rutinas fijas de comida y paseos. Evitar cambios en la casa también ayudará al animal a orientarse mejor, al igual que podemos tratar de volver a enseñarle con paciencia los hábitos perdidos. 

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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