Miriam Gómez Sanz
Sociedad
El secreto para vivir hasta los 100 años del mítico Dick Van Dyke
El actor, a punto de cumplir un siglo, defiende el ejercicio, el humor y el amor
Dick Van Dyke nació cuando el hielo aún se repartía en carros tirados por caballos y Calvin Coolidge ocupaba la Casa Blanca. Ahora, a las puertas de los 100 años, mira atrás con ironía y una energía que descoloca el calendario. "Soy superviejo", bromeaba recientemente en una entrevista con The New York Times. Pero lo cierto es que su vitalidad sigue sorprendiendo.
El protagonista de Mary Poppins y Chitty Chitty Bang Bang ha reunido sus reflexiones en un libro titulado 100 Rules for Living to 100: An Optimist’s Guide to a Happy Life, donde comparte hábitos y convicciones que, asegura, le han ayudado a mantenerse en pie, física y anímicamente.
Bailar cada día
Van Dyke no habla de fórmulas mágicas. Habla de constancia. Acude al gimnasio tres veces por semana para realizar entrenamiento en circuito y, entre máquina y máquina, a veces improvisa unos pasos de claqué. Si no toca gimnasio, practica yoga y estiramientos.
"Los médicos no se lo pueden creer cuando me toco los dedos de los pies", contaba. El ejercicio regular es uno de los pilares más sólidos de la longevidad. Él lo combina con un pequeño premio: si cumple con la rutina, se permite una siesta reparadora.
El movimiento, en su caso, no es solo disciplina. Es también memoria corporal. Ha bailado toda su vida y sigue haciéndolo. Como si el cuerpo recordara quién ha sido.
Evitar la ira y el resentimiento
Si hay una idea que repite es esta: no dejar que el enfado eche raíces. "Siempre pensé que la ira es lo que devora a una persona por dentro. Y el odio", explica. Reconoce que ha habido personas con las que no ha estado de acuerdo, pero insiste en que nunca ha alimentado un "odio candente".
Para él, esa perspectiva alegre ha sido determinante. "En gran parte, he llegado hasta los 99 porque me he negado obstinadamente a rendirme ante las cosas malas de la vida", ha confesado, aludiendo a pérdidas, fracasos y dolores físicos.
No oculta las dificultades. Lleva audífonos, su vista ha empeorado y admite que "cuando llegas a los 100 años, hay muchas cosas que no funcionan muy bien". Aun así, añade: "A veces siento que tengo 15 años otra vez".
Ser juguetón, cantar y decir que sí
Otra de sus claves es conservar el espíritu lúdico. "Consiste en intentar evitar ser el típico viejo gruñón", afirma. Busca oportunidades para hacer reír, contar un chiste o conectar con un niño en la cola del supermercado. Esa actitud, además de ligera, está asociada a menor estrés y mayor bienestar.
Canta todos los días y forma parte desde hace 25 años de un grupo a capela, los Vantastix, cuyos integrantes son décadas más jóvenes que él. Ese entorno, dice, tiene un efecto rejuvenecedor. También participa en proyectos inesperados, como su reciente aparición bailando descalzo en un videoclip de Coldplay.
El valor de los vínculos
Van Dyke habla con especial cariño de su esposa, Arlene Silver, 45 años menor que él. "Sin duda, nuestro romance es la razón más importante por la que no me he marchitado y no me he vuelto un gruñón ermitaño", ha escrito. Atribuye a esa relación una parte esencial de su equilibrio emocional.
Con cuatro hijos, siete nietos y varios bisnietos, procura reunir a la familia siempre que puede. Sueña con convertir su jardín en un pequeño parque con columpios y una tirolina para escucharlos gritar de alegría. "Tan solo oírlos gritar me pone muy contento", reconoce.
También admite el reverso de la moneda: "Ya fallecieron todos y cada uno de mis amigos más queridos de toda la vida". Aun así, continúa cultivando amistades y buscando compañía.



