Miriam Gómez Sanz
Tecnología
Un dispositivo recupera disquetes clásicos de Amstrad, ZX Spectrum y Commodore con sonido real
Un invento de la Universidad de Alicante permite usarlos sin modificaciones ni daños
Hubo un tiempo en el que encender un ordenador era casi un ritual. Se conectaba a la corriente, se esperaba unos segundos y, si había suerte, el aparato empezaba a hacer ruidos. Clics, zumbidos, pequeños golpes metálicos... No era que estuviera estropeado. Era que estaba leyendo un disquete.
Hoy, ese sonido casi ha desaparecido. Pero en la Universidad de Alicante han conseguido que los ordenadores clásicos vuelvan a funcionar exactamente igual que hace 30 o 40 años, sonido incluido.
Hablamos de ordenadores que a muchos les resultarán familiares: Amstrad CPC, ZX Spectrum o Commodore. Fueron algunos de los primeros que entraron en casas, colegios y oficinas a partir de los años 80. Funcionaban con disquetes, unos discos flexibles que guardaban programas y juegos, y que hoy son muy difíciles de encontrar y aún más de hacer funcionar.
Con el paso del tiempo, las disqueteras se estropean, los disquetes se deterioran y los recambios prácticamente han desaparecido. Existen programas que "imitan" esos ordenadores en los equipos actuales, pero no ofrecen la misma experiencia ni sirven para museos o centros educativos que quieren conservar los aparatos originales. Ahí es donde entra en juego el nuevo invento.

Commodore 65. Fuente: Europa Press.
Un "traductor" moderno
Un grupo de investigadores de la Universidad de Alicante ha creado un dispositivo que sustituye a la disquetera original, pero sin modificar el ordenador antiguo ni tocar sus componentes. Dicho de forma sencilla: el ordenador cree que está usando su disquetera de siempre, aunque en realidad está leyendo desde una tarjeta de memoria o un pendrive.
Y hay un detalle que marca la diferencia: el sonido. El aparato reproduce en tiempo real el clásico ruido del cabezal de lectura, ese "clac-clac" tan reconocible, gracias a un pequeño altavoz incorporado. No es un adorno. Para muchos usuarios, ese sonido formaba parte de la experiencia y ayudaba incluso a saber si funcionaba bien.
El dispositivo incluye una pequeña pantalla, botones sencillos, un mando giratorio para elegir los archivos y un indicador luminoso que muestra si el sistema está funcionando. Todo está diseñado para que cualquier persona pueda manejarlo sin conocimientos técnicos, incluidas aquellas con discapacidad visual. Además, la carcasa está hecha a medida con impresión 3D para encajar exactamente en el hueco de la disquetera original.

¿Para qué sirve hoy esta tecnología?
No es solo una curiosidad para nostálgicos. Tiene usos muy claros en museos que quieran mostrar ordenadores históricos funcionando de verdad o en centros educativos, para explicar cómo empezó la informática. También para investigadores, que conservan programas antiguos, y todo ello sin estropear ni alterar los equipos originales, algo fundamental cuando hablamos de patrimonio tecnológico.
El sistema ya ha sido probado con éxito en distintos modelos de ordenadores clásicos y ha demostrado ser estable y fiable. Está lo bastante avanzado como para que empresas interesadas puedan fabricarlo y venderlo. La Universidad de Alicante ya busca colaboradores para llevar esta tecnología al mercado, con apoyo directo de los investigadores que la han desarrollado.


