Sociedad

Viviane (76 años) y Kayla (22) comparten piso, ven series juntas y le hacen un quiebro a la soledad

Pablo Recio

Sábado 22 de febrero de 2020

3 minutos

Lo hace gracias al programa Convive de la ONG Solidarios para el Desarrollo

Viviane, un mujer mayor que comparte piso con una estudiante

El programa Convive, mayores que comparten piso con estudiantes

Viviane (76 años) y Kayla (22 años) viven juntas desde septiembre en un piso de la periferia de Madrid. Prefieren mantener el anonimato y no mostrar su imagen, pero no tienen ningún inconveniente en contarnos su historia.

Aunque ambas tienen una gran diferencia de edad, comparten apartamento con total naturalidad, gracias al proyecto Convive de la ONG Solidarios para el Desarrollo, un programa para luchar contra la soledad no deseada, un problema que afecta a más de dos millones de personas en España, la mayoría, mujeres. 

La mayor de las dos, de origen francés, conoció el proyecto a través de su hija, que se enteró de que existía por un anuncio en la televisión. Tras pasar un "año difícil" en el que tuvo que soportar varias pérdidas, Viviane se dio cuenta de que por las tardes se encontraba sola, y decidió llamar a la asociación para compartir su vivienda con una persona más joven, en concreto, con una estudiante, que es el perfil con el que trabaja Solidarios para el Desarrollo. 

Vídeo de la ONG en el que se explica el proyecto Convive

 

Por su parte, Kayla, que estudia un grado en Lengua de Signos Española y Comunidad Sorda de la Universidad Rey Juan Carlos, se apuntó a Convive por una amiga que ya había compartido piso con una persona mayor y que estaba muy contenta con la experiencia. También pesó en su decisión el componente económico, ya que los estudiantes que participan en el programa no pagan alquiler, aunque sí que tienen que abonar unos 70 euros al mes para pagar suministros. No obstante, a cambio, el o la joven se comprometen a pasar tiempo con los mayores, algo que Kayla aceptó encantada. Y es que, aunque no había convivido antes con una persona mayor, ni siquiera con sus abuelos, conectó desde el primer momento con Viviane. "Tiene don de gentes y te hace sentir bien. Es muy social", sostiene Kayla sobre su compañera de piso.

Caracteres parecidos

Y la clave para que la convivencia haya funcionado tan bien es que ambas tienen caracteres parecidos. Las dos son ordenadas, "tranquilas", flexibles en cuanto a horarios y, además, tienen gustos cinematográficos parecidos, algo que siempre ayuda. "Por las tardes nos ponemos Netflix. Ahora estamos viendo serie turca", comenta Kayla.  

De igual manera, juega  en favor de la convivencia, que las dos sean mujeres, sobre todo por la intimidad, aseguran. "Sales del baño y con una chica parece que hay menos pudor. O para dormir con la puerta abierta", señala Viviane.

Con todo, si algo ha hecho que conecten de verdad, es el respeto que se tienen mutuamente. "Nunca he llegado a decirle que no por nada, pero también es porque he visto que era muy razonable. A otra persona, por ejemplo, me hubiese visto en la necesidad de decirle que no haga ruido, pero ella se he acoplado fácilmente", sostiene Viviane. "Yo sé que se va y la cama está hecha, y que no hay cosas de por medio. Si no fuese así, a lo mejor hubiese sido un problema para mí", ejemplifica Viviane.

Lo mismo le pasa a Kayla, que comenta que vivir con Viviane le ha aportado "tranquilidad". "Al estar fuera de casa (su familia está en Pamplona) buscaba esto, necesitaba ese sentimiento de hogar, de estar tranquila, de llegar y tener una tarde en la que ver una película juntas, y aquí lo he encontrado. Me hace más amena la vida universitaria. Me aporta seguridad y a mis padres, mucho más", explica. 

Flexibilidad

Tampoco supone ningún problema que tengan horarios diferentes. Viviane entiende perfectamente que la estudiante tenga unos tiempos diferentes o que se tenga que ir en vacaciones a ver a su familia, y viceversa. Todo es natural entre ellas. Y es que ese es uno de los objetivos de la propia asociación. Es decir, lo esencial es que los trabajadores sociales apoyen y acompañen, pero que, al final, las normas surjan de la complicidad. Y con Viviane y Kayla lo han logrado. "La puedo considerar como mi nieta", afirma la mayor de las dos.

Ahora, esta pareja de amigas de distintas generaciones se han cogido cariño e intentarán seguir viviendo juntas, al menos hasta que Kayla acabe la carrera. También tratan de que otros se apunten al programa, aunque, sostiene Viviane, es difícil, puesto que al principio a muchas personas "les cuesta" abrirse.

Por lo pronto, seguirán disfrutando de esta experiencia y ya piensan en el futuro y en que esta relación no se quede entre las cuatro paredes de la casa de Viviane, sino que dure "mucho tiempo". 

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M.Nieves Rodriguez Hace 18 días
Es una idea maravillosa, hay mucha gente mayor que vive sola a quien la compañía de una persona joven le sirve de estímulo y protección, aportando ella a su vez un ambiente más familiar y seguro para un estudiante