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"No se puede volver a caer en el error de aislar a los mayores esta Navidad"

Pablo Recio

Viernes 24 de diciembre de 2021

ACTUALIZADO : Sábado 25 de diciembre de 2021 a las 0:50 H

10 minutos

El epidemiólogo Pedro Arcos da todas las claves para tener unas fiestas seguras

"No se puede volver a caer en el error de aislar a los mayores esta Navidad"
Pablo Recio

Viernes 24 de diciembre de 2021

10 minutos

La barrera de contención frente a contagios masivos que suponía, en cierto modo, el que más del 80% de la población española estuviese vacunada ha caído definitivamente con la llegada de ómicron.

El muro ya tenía fugas al final del otoño –en octubre y noviembre se infectaron niños, personas no vacunadas, padres y mayores que aún no habían recibido la tercera dosis–, pero el remate final ha venido causado por la nueva variante, ya que, con ómicron, la vacuna deja de ser eficaz a partir de los dos o tres meses –la duración frente a delta era de cuatro a seis–, lo que ha hecho que aumente el número de susceptibles de infectarse. 

65Ymás conversa con el epidemiólogo y catedrático de la Universidad de Oviedo, Pedro Arcos,​ para saber cómo sería posible volver a construir una nueva barrera de contención contra el virus, de cara al final del invierno, y cómo es recomendable celebrar la Navidad este año. 

PREGUNTA - ¿Por qué hemos llegado a la situación actual? ¿Qué ha fallado?

RESPUESTA - Básicamente, hemos llegado a esto por varias razones. La primera, es porque hemos confiado en una medida básica, que es la vacunación, cuando sabemos que tiene una duración limitada. Y eso significa que hemos hecho actividad completa sólo basándonos en la protección de las dosis. ¿Qué pasa? Pues que hay un segmento que se inyectó la doble pauta hace más de cinco o seis meses, y se están reinfectando. Es básicamente lo que está ocurriendo.

Y además, está la variante nueva, que seguramente esté circulando desde hace mucho más de lo que pensamos, quizá meses, y con más intensidad de la detectada. 

P.- Ómicron ha acelerado todo.

R.- La variante lo que hace es circular más fácilmente, en la medida que hay más porcentaje de población que pierde la protección. 

P.- La dosis de refuerzo otorga, durante varias semanas, una protección alta contra ómicron, de un 70%. ¿Es suficiente para evitar picos explosivos de la epidemia?

R.- Todo esto significa que, a medio plazo, habrá que preparar una dosis específica para la variante que esté circulando. La tercera dosis cubre parte de la pérdida de inmunidad que se había producido, pero no llega a ser completa, porque la vacuna funciona peor con ómicron, ya que está hecha con el patrón genético de la cepa original de Wuhan.

Así que aunque te pongas la tercera dosis, no recuperaras un 90%, sino un 60 o 70%. Pero no es por nada malo, es que no se han diseñado para impedir la infección, sino para contener la enfermedad. 

Epidemiólogo Pedro Arcos
El epidemiólogo Pedro Arcos. 

 

P.- En el momento actual, ¿qué puede pasar en los hospitales? ¿Aguantará el sistema?

R.- Lo que vaya a pasar dependerá en gran medida de lo que hagamos nosotros en Navidad. Es decir, si ahora se establecieran restricciones o si, más bien, se hubiesen aplicado hace una semana –es decir, control de aforos, de grupos, de horarios, etc.–, probablemente, la curva de reinfecciones dejaría de crecer y se mantendría en un nivel controlable por el sistema sanitario.

Pero si no se establece ningún tipo de medidas, lo más probable, es que sigan aumentando los contagios y, como la variante se transmite más, los casos serán más frecuentes, por lo que una parte acabará con síntomas, lo que supondrá un problema para los centros de salud y los hospitales. 

P.- ¿Las terceras dosis llegan tarde? ¿No es factible inyectarlas a tal velocidad que sirva para romper cadenas de transmisión?

R.- La vacuna es una herramienta, y hay que seguir inoculando dosis lo más rápido posible. Sobre todo, al segmento de 40 a 60 años. Pero no deja de ser una herramienta, sólo con las dosis no vamos a controlar. De hecho, si no hay medidas, en Navidad se multiplicarán los contactos, la exposición y las reinfecciones. 

Para que la inmunidad por vacunación sirva, necesitas por lo menos dos semanas. No hay tiempo. Esto debería haberse hecho en el puente de diciembre. 

P.- ¿Pero, una vez se tomen las medidas que propone, la dosis de refuerzo quizá ayude a que la curva descienda a mayor velocidad?

R.- Hay que pensar que el efecto de la vacunación no es principalmente reducir la incidencia, sino los casos, es decir, las personas que enferman. Y si inyectamos rápido más dosis, se lograría que más personas tuvieran protección y que, aunque se infectaran, no hicieran enfermedad, sino cuadros leves. Por ello, si no se establecen medidas de reducción de contactos, las reinfecciones se van a seguir produciendo. 

P.- En verano, Israel logró doblegar la curva de delta mediante la inyección de terceras dosis al 40% de su población, al mismo tiempo que aplicaban el pase Covid y reintroducían la mascarilla. ¿No es un modelo exportable aquí?

R.- Existe un catálogo de medidas que se pueden usar. Pero sabiendo que la Navidad está aquí, no lo confiaría todo a la vacunación. Por mucho que se acelere la puesta de estas inyecciones, pasan varios días hasta que esa persona desarrolla anticuerpos. Quiero decir, que en Navidad vamos a estar con un colectivo importante de personas sin dosis, y encima, sin medidas de control. Por ello, en la segunda semana de enero habrá más infecciones y casos. 

P.- Visto la cantidad de personas que se están infectando, ¿servirán estos contagios como dosis de refuerzo? Es decir que, indirectamente, aunque no era un efecto deseado, ¿ayudarán a romper futuras cadenas de transmisión?

R.- Cuando la gente se infecta de manera natural y no enferma, es como si tuviesen un refuerzo, lo que pasa es que corremos el riesgo de saturar el sistema. Esta variante infecta a más gente en el mismo tiempo, por lo que la preocupación actual debe ser no saturar de ninguna manera. Entre otras cosas, porque en navidades no hay plantilla, la gente coge vacaciones, etc. Este periodo es muy malo. Además, estamos suspendiendo la actividad que ya habíamos reiniciado. Por ello, si eso se junta, tal y como está la situación, la ola tendrá más impacto que si ocurriera en otro momento del año. 

covid

 

P.- Visto que no es seguro que toda la población vaya a querer colaborar con el Estado, por el hartazgo colectivo o porque no se les ha protegido a tiempo con una dosis de refuerzo, ¿qué medidas cree que pueden ser socialmente aceptables para mitigar la ola?

R.- La vacuna, hay que seguir poniéndola, eso hay que hacerlo sí o sí, aún sabiendo que la duración de la protección de la tercera dosis va a ser de meses. 

Luego, habría que haber puesto medidas de control para evitar contactos, eso, como primera cuestión. Es verdad que los casos son más leves, pero la saturación del sistema se produce igual, porque, aunque un caso no tenga que ir al hospital, va a generar una consulta y un seguimiento de atención primaria y ya sabemos cómo está. No creo que haya que tensionar el sistema o evitarlo al máximo. 

P.- La mayoría de personas de más de 60 años tienen una tercera dosis, ¿esto qué implica a nivel de todo el país?

R.- Va a suponer que habrá gente que vaya al hospital pero, en menor porcentaje, a la UCI. Estarán un par de días, les darán un tratamiento. Eso sí, si metes a mucha gente, ocuparán la cama igual y se saturará. 

Un poquito de Navidad, por favor

 

P.- ¿Cómo deberían afrontar los mayores la Navidad? ¿Es recomendable que celebren reuniones intergeneracionales?

R.- Pueden ir a las celebraciones. Pero habrá que controlar que todos estén vacunados y, si se quiere más seguridad, se pueden hacer un test de antígenos o una PCR, que pueden reforzar el control.

Sin embargo, no se puede caer en el error de volver a aislar a los mayores, como se hizo. Ese tipo de conducta sabemos que tiene un impacto brutal.

Ahora mismo, hay vacuna, pruebas y medidas que no harían necesario este aislamiento brutal al que se les sometió. Entiendo que se puede encontrar un término medio. Además, son los que más están protegidos en este momento. No procede dejarles de lado. Fue un dolor tremendo para todo el mundo. Hay que establecer mecanismos para mantener la comunicación. 

P.- Y, durante el invierno, ¿qué recomienda a los mayores?

R.- Habría que mantener grupos burbuja. Y que se junten con gente conocida. Luego, en las residencias, hay que hacer lo mismo y controlar mucho al personal que trabaja allí, que son los que más entran y salen. Y también habría que exigir una vacunación y, si fuese necesario, una prueba.

Con eso, minimizaríamos el riesgo. Pero, insisto, las personas que se están contagiando en estos momentos no son de la tercera edad. Son de entre 40 y 60 años, y los jóvenes. 

P.- ¿Cree que actualmente las personas se están protegiendo más para evitar cuarentenas en fechas navideñas que por el contagio en sí? 

R.- Lo que ha ocurrido es que, como la gente vio que el Gobierno no tomaba medidas, las adoptaron por su cuenta y riesgo. Creo que hay una percepción generalizada de que se deberían de haber tomado.

¿Por qué se anulan las cenas? Las autoridades no han querido hacerlo, pero la gente no es tonta y tiene la información. Pasa un poco como con los test. La percepción del riesgo ha cambiado respecto a hace dos meses. Y las personas han respondido, frente a la falta de acción del Gobierno Central. 

P.- Es decir, ha habido una cierta autogestión de las medidas de protección.

R.- Es un tema clásico en Salud Pública. La conducta de la población frente a una enfermedad depende de la percepción de riesgo que tenga, y es variable. Por poner un ejemplo, hay casos históricos como el del SIDA. Cuando apareció, las personas empezaron a ponerse preservativos pero, al cabo de un tiempo, cuando bajó el miedo, se usaron menos. 

P.- Entiendo que, en el caso del Covid, eso también cambia, según la edad.

R.- Es así. En los mayores, la percepción de riesgo es más grande que en los jóvenes. 

P.- Y los miedos son diferentes. En unos, es el pánico a contagiarse, y en otros, a la cuarentena o a infectar a personas vulnerables. No obstante, poco a poco, todos van perdiéndolo, a medida que la enfermedad es mayoritariamente más leve. 

R.- La percepción del riesgo depende de la dinámica de la información, que es un poco compulsiva. Y la fuente fundamental son los medios de comunicación. Por ello, tanto la percepción de los habitantes como las decisiones de los políticos dependen de esto. Y todo es cambiante, según la cantidad de noticias y el tono de la información que recibe la gente. 

P.- Al margen de la percepción de la población, con los datos en la mano, el virus, actualmente, causa una enfermedad un poco menos grave, se ha demostrado que las dosis adicionales aportan cierta protección y siempre existe la posibilidad de reformular las vacunas. ¿Cree que estamos saliendo de la pandemia?

R.- Esto es un coronavirus. Si sigue su evolución natural, se acabará convirtiendo en un patógeno como sus hermanos, que producen resfriado común. Suele hacerse más transmisible y menos letal.

Además, hay un patrón estacional, por los hábitos de la gente. Y eso está sucediendo, pero en momentos distintos, en diferentes partes del mundo.

Lo razonable, es que, en un año, los países desarrollados con niveles de vacunación altos esto se convierta en un problema estacional y endémico –porque habrá cierta cantidad de virus siempre–.

Lo único que cambiaría este escenario es que haya una mutación mayor. Y si a eso le añades, que en los países desarrollados se puede contener más el problema, porque es posible vacunar razonablemente bien, pues esto pasaría a ser un problema que afecte a más gente pero de manera poco grave. 

P.- ¿No estamos en ese punto todavía? Si dejásemos de contar los casos, ¿el número de ingresos en invierno se parecería al de otros virus respiratorios?

R.- No estamos en ese punto. Eso sí, podríamos fijarnos menos en la cantidad de infecciones, y más, en la enfermedad. Pero no estamos en niveles de la gripe. Nos deberíamos acercar, pero aún no nos encontramos en el punto de decir: nos limitamos a vacunar, y ya está. 

P.- ¿Y después de esta ola, con la cantidad de personas que se van a inmunizar por infección?

R.- Sí, irá viniendo con las nuevas variante y con la evolución natural del virus y la vacunación de la población. Pero, hoy en día, no estamos en ese punto, ni se puede considerar a esto una virosis respiratoria tradicional. 

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en salud y dependencia, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, es cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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