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Cómo se pueden deshidratar frutas y verduras

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Jueves 20 de febrero de 2020

3 minutos

Es un método perfecto para mantener las propiedades pero aumentar su tiempo de conservación

Cómo se pueden deshidratar frutas y verduras

De un tiempo a esta parte se ha vuelto muy habitual ver puestos en mercadillos vendiendo frutas deshidratadas. Tampoco es raro que las vendan en otros establecimientos o empaquetadas en los hipermercados. Sin embargo, aunque pueda parecer algo novedoso, lo cierto es que estamos hablando de una técnica que se pierde en los albores del tiempo y que posiblemente hayas practicado en tu juventud (o lo hayan hecho tus padres). A fin de cuentas, resulta medianamente sencillo deshidratar un fruta en casa.

¿Por qué deshidratar fruta?

La principal razón para obtener fruta deshidratada es la de que se conserve durante más tiempo sin apenas perder ninguna de sus propiedades, salvo las que aporte el agua. De hecho, este proceso consiste en dejar solo entre el 4% y el 8%, ya que, como media, las frutas y hortalizas (no olvidemos que estas también se pueden deshidratar) pueden estar compuestas en más de un 80% por agua.

Como bien sabrás, las frutas más habituales para deshidratar son las uvas (se transforman en uvas pasas), las ciruelas, los albaricoques (los populares orejones), los dátiles y los higos (¿en qué pueblo no se han puesto higos a secar para disfrutarlos en otoño junto a unas castañas asadas?); sin embargo, se puede llevar a cabo este proceso con muchas otras frutas.

Cómo se pueden deshidratar frutas y verduras

Antes de pasar a ver cómo se puede realizar, hay que apuntar que los productos deshidratados no son iguales que los liofilizados. Estamos hablando de dos procedimientos diferentes. Mientras que a los primeros se les somete a calor para que se sequen, a los segundos se les somete a congelación en vacío en máquinas especialmente diseñadas para ello. De ese modo mantienen un mayor sabor y tienen otra textura.

Deshidratar al sol

Esta es la técnica más evidente y más antigua, como cabe esperar, y consiste en dejar que los alimentos se sequen al sol cuando la temperatura es elevada, claro está. Lo primero que hay que comprobar es que la maduración de la pieza de fruta o de verdura se halle en su punto perfecto, ya que solo de ese modo se conseguirá todo el sabor.

A continuación se partirá en trozos eliminando tanto las semillas como aquellas zonas que estén dañadas o sean imperfectas. Recuerda que esas porciones no deben ser muy pequeñas, ya que cuando un alimento con tanta cantidad de agua se deshidrata, pierde buena parte de su volumen. También resulta recomendable escaldar las piezas porque de ese modo, con una rápida cocción, se eliminarán los pequeños organismos que puedan provocar que se oxide. Todos estos pasos se deberán hacer en cualquiera de las técnicas, no solo en el secado al sol.

Una vez que se tiene todo preparado, se coloca la fruta y verdura en bandejas que tengan rejilla por debajo, de cara a que pase el aire y llegue directamente por la parte inferior. Otra opción es colgar las piezas cuando se trata, por ejemplo, de higos, ya que se pueden atar por el “rabito”.

Cómo se pueden deshidratar frutas y verduras

A continuación solo habrá que dejar que la acción solar haga su trabajo. En este caso el mejor clima es aquel en el que la humedad sea inferior al 60% y haga calor, con lo que el verano es la época óptima (si por la noche baja la temperatura, mejor mete las frutas en casa y las vuelves a sacar por la mañana).

Asimismo, en caso de que exista la posibilidad de que se vayan a posar insectos, podrás colocar una gasa o una mosquitera para que no contaminen las frutas. En unos días las piezas estarán deshidratadas y preparadas tanto para comerlas como para almacenarlas en tarros de cristal con cierre hermético que deberás guardar en un lugar seco, a temperatura ambiente y sin que les dé la luz solar (cualquier armario o despensa).

Deshidratar con el horno

Una opción para cualquier época del año, mucho más rápida y sin el peligro de que aparezcan insectos es deshidratar frutas y verduras en el horno. Eso sí, conlleva un mayor desembolso por el gasto energético. En este caso, se llevan a cabo los mismos procesos hasta que toca poner las piezas de alimentos en la rejilla que se mete al horno. Una vez dentro, las calentamos a un máximo de 55 grados de temperatura (habrá modelos que quizás no tengan un rango tan bajo) y allí las tendremos entre dos y cuatro horas, dependiendo de cómo las veamos. Además, habrá que darles la vuelta más o menos cada media hora. Durante el desecado no varíes la temperatura. Al acabar, y cuando se enfríen, tendrás las frutas y verduras listas para comer o para almacenar como anteriormente se ha expuesto.

Cómo se pueden deshidratar frutas y verduras

Parecido al horno es el uso del microondas, aunque en este caso el proceso es más complicado de controlar, ya que habrá que calentarlas sobre una rejilla preparada para estos equipos de 30 a 45 minutos en la función descongelado, es decir, a una temperatura baja.

Utilizar un deshidratador

La última forma de conseguir vegetales deshidratados pasa por comprar un aparato preparado para realizar esta labor. Los deshidratadores son perfectos para aquellas personas que suelan consumir alimentos de este modo, ya que les ahorrará tiempo y conseguirán mejores resultados. A fin de cuentas son dispositivos diseñados para realizar esta función. Por supuesto, son más prácticos y seguros.

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