Cómo

¿Cómo elegir la faja reductora que mejor se adapte a tus características?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 28 de enero de 2020

1 minuto

Comodidad, grado de firmeza y calidad de los tejidos son características que debes valorar

Cómo elegir la faja reductora
Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 28 de enero de 2020

1 minuto

Una faja reductora está diseñada para moldear y estilizar la figura, pero si hay que partir de una premisa básica: la faja es una aliada y no una enemiga que te tortura cada vez que te la pones. Llevar el área abdominal apretada en exceso puede resultar contraproducente y provocar malestar o molestias de distinta índole, desde dolor de estómago o acidez hasta una desagradable sensación de opresión torácica.

Aparte de los beneficios que pueda reportar su uso a nivel estético, hay que recordar que una faja es una prenda de ropa interior, que probablemente lleves puesta muchas horas al día, estando en contacto directo con tu piel, al menos en algunas áreas corporales determinadas. Por todo ello, no vale cualquier modelo. Elegir un producto textil de este tipo tiene más importancia de lo que parece.

¿Qué tipos de fajas reductoras existen?

En el mercado tienes a tu alcance infinidad de modelos y lo primero que tienes que determinar es qué clase de faja te hace falta según tus necesidades concretas. Siguiendo este criterio, podrían establecerse tres categorías básicas.

  • Fajas reductoras de uso diario o que también puedes adquirir con intención de reservar para ocasiones especiales, en las que es urgente reducir una talla de cintura o abdomen.
  • Fajas indicadas para la práctica deportiva. Generalmente tienen un mayor poder de sujeción, aunque son flexibles y ligeras. Algunas están hechas con tejidos con propiedades térmicas específicas, que aumentan la temperatura corporal para favorecer la eliminación de grasas y toxinas durante el ejercicio. No son las más adecuadas para utilizar fuera del ámbito de la actividad física intensa.
  • Fajas con características que ayudan a hacer frente a distintas dolencias o patologías. No son un corsé ni una faja terapéutica, pero pueden estar diseñadas, por ejemplo, para ayudar a mantener una buena postura corporal o para aliviar molestias lumbares.
Cómo elegir la faja que mejor te va

¿En qué fijarte al elegir una de estas prendas?

Si tu objetivo es encontrar una faja de diario que, simplemente, te siente como un guante y logre que cualquier vestido o pantalón luzca más favorecedor, estos son los aspectos más importantes y que debes comprobar para acertar con la elección. Las fajas reductoras pueden están confeccionadas para ejercer una presión generalizada en la zona del abdomen, las caderas y la cintura; o bien para concentrar su máxima eficacia en un punto concreto, por ejemplo, en esa barriga que quieres mantener a raya.

Define tus necesidades (reducir las caderas, marcar la cintura, sujetar la cara interna del muslo...) porque existen modelos específicos para hacer realidad cada deseo. Puede que requieras una de cuerpo entero, tipo body o, quizá, una tipo braga, con la zona delantera semi rígida para lograr el efecto vientre plano. Fíjate bien dónde tiene la prenda sus refuerzos porque allí donde estén la faja actuará con mayor contundencia.

El tejido con el que esté elaborada reviste también una importancia especial. Afortunadamente, los avances tecnológicos en la industria textil han hecho que ahora dispongas de distintas telas que combinan a la perfección elasticidad y resistencia, haciendo que sean las más idóneas. Así, el material con el que esté confeccionada la faja debe ser suave al tacto, hipoalergénico y transpirable. Son características que no solo incrementarán el confort, también ayudarán a conservar tu piel en buen estado.

Es especialmente importante prestar atención a esas piezas adicionales que incorpora el tejido, como las varillas internas para reforzar la estructura, los botones o los ganchos. Cuantos menos incluya la prenda, mejor porque suelen acabar provocando molestas rozaduras.

Faja tipo body

Consejos prácticos para ayudarte en tu elección

Comprar una faja requiere disponer del tiempo suficiente para probártela con tranquilidad. Aunque parezca una obviedad, es esencial dar con la talla justa para que la faja reductora realmente cumpla su función. No te empeñes en aguantar la respiración y comprar una más pequeña de la que te corresponde, ni tampoco optes por aquella que realmente no reduce porque no presiona lo más mínimo. Lo ideal es notar la presión que ejerce el tejido sin que llegue a resultar agobiante. Si no estás segura de la talla, pide asesoramiento porque esta prenda debe ser lo más exacta posible teniendo en cuenta dos variables: el contorno de la cintura y el de las caderas.

La forma de tu cuerpo y lo que quieras disimular es la prioridad a la hora de elegir un modelo determinado. De cintura baja y con pata, para presionar en los muslos y reducir las "cartucheras"; con refuerzos laterales, para conseguir máxima remodelación del contorno de la silueta; con elasticidad extra en puntos determinados que logren elevar glúteos; o de cintura alta para afinar esta zona del cuerpo, tú decides dónde reducir.

Por último, a la hora de elegir una faja ten en cuenta el tipo de ropa de usas normalmente. Por ejemplo, hay algunas que resultan más cómodas para llevar con pantalones. También recuerda que atendiendo a su color, negro, blanco o nude, puede que algunas tonalidades resulten poco discretas, especialmente en vestidos de colores claros o con transparencias. Comodidad ante todo, con la elasticidad justa y capaz de lograr que tu figura luzca más esbelta, estas son las claves de la faja reductora ideal.

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