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El origen de los alimentos, una de las principales preocupaciones de los consumidores

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 23 de febrero de 2020

3 minutos

¿Cómo saber la procedencia de la comida que compramos en el supermercado?

Cómo saber la procedencia de la comida que compramos

Cuando vamos al supermercado o a cualquier otro establecimiento para realizar la compra diaria a veces es difícil encontrar de dónde procede lo que estamos adquiriendo. Precisamente esta es una de las principales preocupaciones de los consumidores junto con el precio, la fecha de caducidad y la marca que los elabora, según un estudio que elaboró al respecto la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU @consumidores). De hecho, el 56,9% de los encuestados considera el origen una cuestión de gran importancia. Además, el 40% de ellos pagaría hasta un 5% más para que apareciera una mención a su lugar de procedencia.

La obligatoriedad

Los consumidores consideran que si solo se indica que los productos son de la Unión Europea, sigue siendo insuficiente, y el 74,1% de los participantes del informe asegura que debería especificarse al menos el país de origen. Esta necesidad se debe sobre todo al hecho de saber si provienen de España, algo que le interesa conocer al 65,5%. De hecho, saber la procedencia es algo que en general se considera más relevante que incluso la marca o la información nutricional del producto.

Según la normativa actual, es decir el Reglamento (UE) nº 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, es obligatorio que esta indicación esté en la carne de vacuno, en donde se ha de especificar el lugar de nacimiento, la crianza y sacrificio. También en el pescado fresco se tiene que aclarar el origen mediante la zona FAO de pesca o el país, si es de acuicultura o de agua dulce.

En el caso de frutas y verduras frescas siempre se ha de decir de dónde proceden, y si es pollo fresco solo si es de algún país que no pertenece a la Unión Europea. En el caso de los huevos debe incluirse al menos un código numérico que mencione con letras el país, por ejemplo ES, si se trata de España. Esta normativa afecta también al aceite de oliva, la miel y el vino.

El regalmento de información a los consumidores extiende además esta obligación a todas las carnes frescas (cerdo, cordero, pato y pollo, ya sean congeladas o refrigeradas). No obstante, hay matizaciones, “como qué tipo de origen se va a indicar en función de dónde se da el nacimiento, la crianza y el sacrificio”, explican desde la OCU.

Supermercados

El etiquetado

Para averiguar por tanto el origen de los alimentos nos tendremos que fijar en el etiquetado, algo que sí suele venir indicado en los frescos sobre todo en el caso de frutas, verduras, carnes, pescados y marisco. Cuando se venden a granel en los puestos se tienen que especificar en los indicadores donde se pone el precio por kilo. Ahí tiene que haber un apartado con la palabra origen, procedencia o similar, e indicar el lugar de dónde vienen. A veces se matiza la provincia en el caso de España o el país.

El problema se produce cuando los productos son procesados, que según la OCU no cumplen de la misma manera este requisito, pese a que desde su opinión este debería matizarse de forma idéntica, ya que la procedencia es determinante para la gran mayoría de los consumidores. De hecho, esta organización realizó una comparativa entre distintos tipos de artículos y por ejemplo si bien en las bandejas de ave frescas aparece en general su origen en las que se ha sometido a algún proceso como pueden ser las que se venden marinadas, este no se ve por ningún sitio

Lo mismo ocurre por ejemplo en el caso de frutas y verduras. Por ejemplo, si adquirimos un zumo en ocasiones nos resulta difícil averiguar de dónde procede, pero si adquirimos una malla de naranjas sí sabremos este detalle. Y así en infinidad de productos elaborados.

Comida preparada supermercados

Otras alternativas

A día de hoy la manera que tenemos de comprobar esta cuestión es por medio de las etiquetas, por tanto. Lo que no quiere decir que siempre se cumpla lo estipulado en este sentido. Otra opción es buscar en internet información sobre el alimento en concreto o si lo tiene escanear su código QR, ya que algunas empresas introducen toda la información sobre el mismo a través de este sistema. Pero esto supone un inconveniente para muchos usuarios, y por ello la mayoría prefiere que las etiquetas sean más claras y precisas respecto a esta información.

Otra posibilidad es recurrir a alguna aplicación de las que hay actualmente para leer el etiquetado. No obstante, estas suelen centrarse más en la valoración nutricional, analizando el tipo de ingredientes y siguiendo el sistema Nutriscore (@NutriScore), que indica la calidad de los productos en base a su composición. Sin embargo, algunos expertos consideran que estos sistemas no son adecuados por los criterios empleados en algunas de ellas para obtener una valoración precisa del conjunto del alimento y de lo que nos puede aportar a la dieta.

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