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Si quieres aprender a hacer rosquillas de anís, no te pierdas estos sencillos pasos

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Domingo 11 de agosto de 2019

2 minutos

Si nuestros nietos quieren probarlas, se puede sustituir el anís por zumo de naranja

Si quieres aprender a hacer rosquillas de anís, no te pierdas estos sencillos pasos

Si una tarde hemos quedado con nuestros amigos para tomar el café en casa, siempre podemos sorprenderles con algún acompañamiento casero. Y un buen ejemplo son unas rosquillas de anís; sin duda, uno de los productos básicos de nuestra repostería más tradicional

Empezaremos por anotar todos los ingredientes que necesitaremos para hacer esta receta para unas 5 personas:

  • 250 gramos de harina de trigo. Si es de repostería mucho mejor. 
  • 75 gramos de azúcar. 
  • 2 cucharadas de anís dulce.
  • un par de huevos.
  • Medio sobre de levadura.
  • Aceite de oliva, ralladura de naranja y limón, canela y un poco de sal.

Lo primero y más importante es una buena masa

Para comenzar, separaremos las yemas de las claras y batiremos estas últimas a punto de nieve con un poco de sal. Cuando estén listas, es el momento de añadir las yemas poco a poco e ir mezclando toda la masa. Una vez hecho este paso, reservamos. 

Mientras tanto, en otro recipiente incorporamos el azúcar, el aceite de oliva, el anís y un poco de ralladura de naranja y limón. Batimos y cuando lo tengamos listo lo mezclamos con la parte del huevo que teníamos apartada en otro recipiente. Una vez tengamos todo, le añadimos la harina (junto con la levadura y un poco de canela) poco a poco e intentando evitar que no queden grumos

Ya tenemos nuestra masa de rosquillas. La envolvemos en ​plástico transparente y la dejamos reposar un par de horas en la nevera.

Ya solo nos queda freír las rosquillas

Una vez haya pasado ese tiempo, sacamos la masa de la nevera y vamos dando forma a nuestras rosquillas mientras en una sartén ponemos abundante aceite a fuego bien caliente. Las vamos incorporando con cuidado para que el aceite no salte y vigilando en todo momento que nuestras rosquillas de anís queden esponjosas y no se quemen o se quede la masa cruda. Para evitar que nos suceda esto último, el aceite se debe bajar un poco de temperatura cuando las echemos.

Le damos la vuelta y dejamos que cojan ese delicioso tono dorado por ambos lados. Mucho cuidado al sacarlas del aceite caliente y ponlas en una fuente sobre un papel de cocina absorbente para que "chupe" el exceso de aceite.

Una vez se hayan enfriado un poco las espolvoreamos con un poco de azúcar glass y ya puedes ir preparando el café para que comience la merienda de amigos. 

Si quieres aprender a hacer rosquillas de anís, no te pierdas estos sencillos pasos
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