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Cómo cortar jamón como si fueras un verdadero profesional

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Jueves 19 de septiembre de 2019

2 minutos

Es importante que el cuchillo esté bien afilado y que practiques para lograr las lonchas perfectas

Cómo cortar jamón como si fueras un verdadero profesional

Es uno de los emblemas de nuestra gastronomía patria y un pecado culinario al que pocos escapan. El jamón ibérico, un manjar procedente del cerdo que se merece un trato adecuado y un corte de profesional para aprovecharnos de su sabor y de sus múltiples beneficios saludables (en forma de vitaminas y minerales). A continuación te enseñamos los trucos para cortar esta pieza de una forma perfecta

Lo primero, tener la herramienta perfecta

De nada te servirá conocer al dedillo estos consejos y practicar si no cuentas con un cuchillo decente para cortar el jamón. Por eso, antes de nada, comprueba que este elemento está bien afilado y que cuentas con un buen jamonero donde colocar esta pieza para proceder con total comodidad y seguridad. Así, sujeta el jamón con firmeza comprobando que no se mueve y que está a una altura cómoda para que puedas cortarlo.

Cómo cortar jamón como si fueras un verdadero profesional

Ten también a mano un cuchillo de hoja ancha para quitar la corteza superior que protege al jamón del exterior, además de un trapo para limpiar tus manos de restos de grasa y evitar así que el cuchillo se te resbale peligrosamente.

¿Por dónde empezamos el jamón?

No hay un protocolo exacto a la hora de cómo ponerlo: con la pezuña para arriba o para abajo. No es de mucha importancia para la calidad de las lonchas que obtendrás, pero sí que es recomendable que si sois muchos en casa empecéis con la pezuña para arriba (la carne de la maza) para comeros primero la parte más tierna antes de que se cure demasiado

Una vez estamos listos, empezamos quitando la corteza amarilla de grasa que hay por encima de la carne del jamón propiamente dicha. Haz los cortes de manera horizontal desde la parte más alejada a ti y siempre avanzando con pulso firme y sujetando bien el cuchillo jamonero para evitar accidentes. No se trata de cortar con fuerza como si fuera una sierra, sino de deslizar el filo de manera sutil.

Y ni se te ocurra poner nunca la mano de apoyo delante del cuchillo si no quieres tener un disgusto.

Será la práctica la que te dirá que has logrado unas lonchas perfectas: ni demasiado gruesas ni tan delgadas que apenas se vean. Y cuando ya hayas acabado con toda la carne de ambas partes del jamón, lleva el hueso a un establecimiento especializado donde te lo podrán cortar en trozos y aprovechar para dar todo el sabor a cocidos, guisos, sopas, caldos... 

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