Porqué

¿Por qué algunas mascotas se comen las heces de otras de su especie y cómo remediarlo?

Marco Herrera

Foto: Bigstock

Jueves 18 de julio de 2019

3 minutos

Se considera como una segunda oportunidad para que el animal extraiga otros nutrientes de su dieta

Los perros pueden tener varios motivos para comer heces

Comer heces es un hábito relativamente común en perros que, para desdén de sus dueños, lo llevan a cabo hasta con cierto entusiasmo, pero ¿qué los impulsa a hacerlo? Se han investigado los patrones de los caninos que lo hacen y resulta que no cualquier deposición les servirá. Para los cachorros que buscan heces, la frescura fecal es un factor importante.

Esta predilección podría ser un comportamiento que se originó en los antepasados ​​del perro, el lobo, y está vinculado a la prevención de parásitos, según nuevos estudios. También conocida como coprofagia, el consumo de excrementos se distribuye ampliamente en el árbol familiar de los mamíferos.

El comportamiento, que también se encuentra en roedores, conejos, castores, elefantes y primates no humanos, por mencionar solo algunos, se considera generalmente como una segunda oportunidad para que un animal extraiga nutrientes de su dieta. Se ha sabido que los perros domésticos se comen las deposiciones de otros debido a deficiencias nutricionales en sus dietas causadas por inanición o enfermedad, según algunas investigaciones.

Los científicos descubrieron otra conclusión poco satisfactoria para los dueños de perros: los hábitos de comer deposiciones de los perros son difíciles de cambiar. Los perros no son fáciles de disuadir, e independientemente del método que probaron los propietarios como aditivos alimentarios, castigo por comerlas o recompensas por dejar de hacerlo, su porcentaje de éxito fue del 0 al 4%.

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¿Por qué lo hacen?

Aunque como hemos comentado el motivo más generalizado suelen ser las deficiencias alimentarias (de nutrientes y calorías), existen otros por lo que tu perro puede comer heces:

  • Los parásitos.
  • Síndromes de malabsorción.
  • Diabetes, enfermedad de Cushing, enfermedad de tiroides y otras afecciones que podrían causar un aumento del apetito.
  • Medicamentos, como los esteroides.

En otros casos, los perros comienzan a comer deposiciones debido a algún tipo de estrés ambiental o desencadenantes del comportamiento, que incluyen:

  • Aislamiento: los estudios han demostrado que los perros que se mantienen solos en perreras o sótanos tienen más probabilidades de llevar a cabo esta práctica que los que viven cerca de su gente.
  • Confinamiento restrictivo: pasar demasiado tiempo confinado en un espacio pequeño puede causar el problema. No es inusual ver coprofagia en perros rescatados de refugios llenos de gente.
  • Ansiedad: a menudo es el resultado de una persona que usa castigos o métodos duros durante el entrenamiento en casa. Según esta teoría, los perros pueden evacuar y luego comer sus propios excrementos para deshacerse de la evidencia, lo que se convierte en un círculo vicioso.
  • Búsqueda de atención: los perros comen lo hacen para obtener una reacción de sus humanos. Así que si ves a tu perro haciendo esto, no reacciones exageradamente.
  • Asociación inadecuada con alimentos reales: los perros que se alimentan cerca de sus heces pueden establecer una conexión entre los olores de los alimentos y los de las heces y no podrán distinguir la diferencia.
  • Confundidos por los cuidados de sus madres: en algunos casos, los cachorros se confunden al oler olores fecales en el aliento de su madre después de haberlos limpiado. Además, a veces las madres pueden regurgitar los alimentos que se mezclan con la materia fecal del cachorro. Esto se llama "inoculación apetitiva", que puede hacer que un cachorro desarrolle este mal hábito.
  • Vivir con un perro enfermo o anciano: a veces, un perro sano consume excrementos de un miembro canino más débil de la familia, especialmente en casos de incontinencia fecal. Los científicos plantean la hipótesis de que esto puede estar relacionado con el instinto de proteger a la manada de los depredadores.

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Cómo parar esta conducta

Los veterinarios y los adiestradores de perros han visto mejoras con algunas estrategias, que incluyen:

  • Suplementos vitamínicos: la deficiencia de vitamina B, en particular, es un sospechoso principal, y los estudios lo han respaldado. En 1981, los científicos mostraron que la actividad microbiana fecal sintetizaba tiamina, una vitamina B. Otra investigación encontró otros nutrientes faltantes.
  • Suplemento de enzimas: la dieta canina moderna es más alta en carbohidratos y baja en proteínas y grasas a base de carne que la dieta ancestral. Algunas personas han tenido éxito con un ablandador de carne que contiene papaína, una enzima.
  • Productos de aversión del gusto: la teoría es que ciertos sabores y olores son tan desagradables para los perros como lo es para nosotros la idea de comer heces y que rociar ciertas sustancias en ellas lo hará menos atractivo. Muchos de estos productos contienen glutamato monosódico, manzanilla, derivados de la planta de pimienta, yuca, ajo y perejil.

Quizás la mejor manera de detener el problema es a través de métodos de capacitación y gestión ambiental, que incluyen:

  • Mantener limpia la sala de estar del perro, incluido el patio, para que no haya excrementos que pueda recoger.
  • Los dueños de gatos deben mantener esa caja de arena limpia o fuera del alcance del perro.
  • Supervisa a tu perro en las caminatas, y retíralo inmediatamente si se acerca a deposiciones.
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