Porqué

¿Por qué me ataca mi gato? Descúbrelo con las siguientes pistas

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 17 de agosto de 2019

2 minutos

Detrás de la conducta agresiva de un gato, puede estar, simplemente, la necesidad de jugar

¿Por qué me ataca mi gato?

Si tienes un gato como animal de compañía, ya sabes que son mascotas algo particulares, muy “suyas”, que a nivel conductual poco tienen que ver con un perro. Necesitan su espacio y su independencia. Que echen la zarpa de vez en cuando, por un motivo que no alcances a comprender, es algo relativamente normal.

En los gatitos pequeños es más habitual, sobre todo si el destete se ha producido antes de tiempo (unas 8 semanas, mínimo). Si tienes un gato cachorro que se lanza a tus piernas causando arañazos, más o menos profundos, lo hace por dos motivos: porque está jugando y no sabe controlar sus fuerzas o porque está “practicando” técnicas de caza. Es puro instinto y aunque debes esmerarte en corregirlo, entre otras cosas para no poner en peligro tu propio equilibrio, este comportamiento es absolutamente normal.

¿Por qué me ataca mi gato?

¿Por qué un gato adulto se comporta de forma agresiva?

El problema surge cuando el minino que ataca ya tiene unos años. Como señala el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (@ICOVValencia), es importante entender que el instinto de caza y la necesidad de jugar persisten en el gato adulto, por lo que ofrecer a la mascota estímulos, como juguetes que pueda “perseguir” o trepadores de varios pisos, puede acabar con esa conducta supuestamente “agresiva”.

Aunque cada gato tiene su propio carácter, también conviene saber que esos ataques inesperados pueden tener una causa física o psíquica. Esa reacción, nada amistosa, ante una caricia por parte de un gato, por lo general cariñoso y amigable, puede esconder un dolor o enfermedad no detectada. Una otitis, una lesión inapreciable en sus garras o en las delicadas almohadillas de sus patas, un traumatismo por una caída que no has presenciado… Tal vez tu gato bufe y enseñe sus garras porque, sin saberlo, le estás causando algún tipo de dolor al intentar expresarle tu cariño. Si esta situación anómala se repite, la consulta al veterinario es necesaria.

También hay que tener en cuenta que los gatos durante el celo pueden mostrarse más agresivos de lo normal. Esta es una situación pasajera, ante la que no queda otra alternativa que ser paciente o plantearte, en casos extremos, la esterilización. El miedo o la sensación de sentirse acorralados son también desencadenantes de cambios de conducta en los felinos.

Por último, es importante recordar que un gato puede mostrarse arisco simplemente porque le apetece estar tranquilo y “a su aire”. Si es algo puntual, no merece mayor relevancia, pero si esta conducta se repite sin motivo aparente, es necesario averiguar si alguna dolencia física o psíquica está afectando a tu mascota.

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