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¿Es cierto eso de que las mascotas también se deprimen?

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Domingo 19 de mayo de 2019

2 minutos

La depresión canina comparte los mismos síntomas que experimenta una persona

Las mascotas también se deprimen

Tristeza, pocas ganas de jugar o interactuar con su dueño, falta de apetito. Sí. Tu perro puede estar deprimido. Y sí de nuevo, los animales también se deprimen. Sus síntomas no distan mucho de los que podamos sentir nosotros cuando estamos inmersos en una depresión, ya que también tienen emociones que pueden estar más bajas en ciertos momentos determinados. 

Los motivos de la depresión canina

Es normal que un perro sienta tristeza cuando fallece su amo con el que ha compartido tan buenos momentos durante años. Pero no solo esa ausencia de su dueño hace que esté deprimido o con menos ánimo de lo habitual, los animales son muy sensibles a los cambios en su entorno o su rutina; como puede ser la llegada de una nueva pareja de su dueño o convivir con un bebé, por ejemplo.

Si ya nos pasa a nosotros que nos venimos un poco abajo tras las vacaciones de verano, la llegada de esos días fríos y con menos horas de luz también afecta a nuestro can.

Ni que decir tiene que un perro que ha sido abandonado, maltratado o que apenas recibe cariño o cuidados por parte de sus dueños sería raro que no estuviese triste cada día. Y así es como muchas veces se los encuentran las protectoras de animales cuando se encargan de ellos para darles una nueva oportunidad en otro hogar.

Incluso nosotros mismos podemos ser la causa de su infelicidad. Se muestran empáticos a nuestro dolor y nuestro sufrimiento y pueden repetir ese mismo patrón. Y es que un perro sabe perfectamente cuándo su amo está contento, enfadado o preocupado por algo. 

¿Cómo puedo ayudar a mi perro? 

Como explican desde el Hospital Veterinario Nacho Menes es importante estar atentos a esos cambios en su estado de ánimo y ver qué síntomas pueden estar detrás de un caso de depresión canina. Por tanto, si notamos que ya no tiene tantas ganas de jugar o de corretear, si se pasa el día adormilado, si se muestra huidizo, apenas come o está irritable puede que realmente esté deprimido. 

Para revertir esa situación, resulta vital darle todo nuestro cariño. Algo que es necesario siempre que se tiene una mascota, pero con más razón cuando se encuentra con el ánimo bajo. Una buena dosis de mimos que se acompañarán de nuevas rutinas de actividades y paseos para que vaya saliendo de su letargo y se anime.  

En un último caso, optar por la vía farmacológica, como antidepresivos y ansiolíticos, solo debería ser una solución si el perro no muestra mejoría y si lo recomienda su veterinario. 

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