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¿Qué es la parafina y cuáles son sus principales usos en cosmética y salud?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Domingo 13 de octubre de 2019

3 minutos

Está presente en numerosos productos de belleza y también puede utilizarse con fines terapéuticos

Parafina

ACTUALIZADO

La parafina es un aceite mineral derivado principalmente de hidrocarburos (petróleo) y de otros minerales como el carbón. Puede presentarse en forma sólida o líquida y tiene múltiples aplicaciones en distintas industrias, especialmente la farmacéutica y la cosmética.

Son muchos los productos de belleza que la incluyen en su composición. La parafina se utiliza desde hace más de un siglo en la elaboración de cremas, en especial, protectores labiales, como asegura la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (@stanpa_es). Es su capacidad para aportar suavidad a la piel y, sobre todo, para hidratar y crear una película protectora que evita la pérdida de la humedad cutánea la que ha hecho que sea protagonista de muchos productos de este tipo, sometidos a controles exhaustivos que garantizan su seguridad.

parafina sólida

Uso estético de los baños de parafina

Además de estar presente en el sector de la cosmética, la parafina también se utiliza en distintos tratamientos con fines estéticos. Los más habituales son los llamados baños de parafina, que consisten en sumergir las manos o los pies en un recipiente que contiene la parafina líquida y la mantiene a una temperatura determinada.

La técnica es sencilla: se introduce una mano durante 3 segundos para que el aceite la cubra bien (puede ser necesario sumergirla nuevamente, incluso varias veces). A continuación, se retira y se envuelve en una bolsa de plástico apropiada, tapándola además con una toalla o manopla. La parafina se irá solidificando mientras crea una fina capa que ayudará a retener la humectación de la propia piel. Pasados unos 15 minutos, se puede retirar sin dificultad. El efecto rehidratante y rejuvenecedor en la piel de las manos se nota al instante.

En los centros de estética también se aprovecha su capacidad de generar calor en distintos tratamientos reductores, que ayudan a movilizar y eliminar los depósitos grasos acumulados. En estos casos, lo que se está haciendo es una técnica basada en la termoterapia. Como explica la Sociedad Española de Medicina Estética (@SEMEstetica), la termoterapia consiste en el uso del calor (o del frío si hablamos de crioterapia) para conseguir fines muy concretos, como puede ser elevar la temperatura corporal para estimular el metabolismo graso del organismo.

La parafina con fines reductores puede dar buenos resultados en áreas que presentan un exceso de tejido adiposo, como pueden ser piernas, caderas o abdomen, nunca el rostro. Un tratamiento de este tipo suele ir acompañado de masajes específicos que ayudan a activar la circulación. El efecto del calor, unido al del masaje, logra que las grasas y toxinas sean más fáciles de eliminar.

parafina

La parafina en fisioterapia y rehabilitación

El tratamiento con parafina puede tener también fines terapéuticos. De hecho, su uso es habitual en centros de fisioterapia. La razón es que la parafina transmite calor y aumenta la temperatura corporal allí donde es aplicada, por lo que puede resultar un buen remedio, por ejemplo, para aliviar la tensión muscular o el dolor provocado por una contractura. Asimismo, puede ser aconsejable en determinadas patologías reumáticas como la artritis de muñecas, la artrosis, las alteraciones vasculares (el calor actúa como vasodilatador) o los espasmos musculares.

En este tipo de tratamientos, el calor actúa como analgésico y puede aliviar el dolor articular o aquel derivado de otras dolencias crónicas.

Es importante dejar claro que antes de optar por estas terapias es indispensable la consulta previa con el médico especialista, ya que los tratamientos con parafina pueden presentar contraindicaciones. Hay que recordar que en los casos en los que una articulación o músculo presenta inflamación, el calor resulta desaconsejable.

El uso de la parafina también puede estar contraindicado cuando existen determinados problemas circulatorios (varices, arañas vasculares, flebitis…) y afecciones dermatológicas (piel sensible, dermatitis, prurito, heridas superficiales…). Además, ante la presencia de ciertas patologías relacionadas con el sistema cardiovascular, la parafina podría tener efectos negativos.

parafina brocha

Los distintos métodos de aplicación de la parafina

Si no existe problema médico que lo desaconseje, los tratamientos con parafina con fines estéticos o terapéuticos pueden aplicarse con distintas técnicas, dependiendo de su objetivo. Además de los baños de inmersión, la terapia más común para tratar manos y pies, también es posible aplicar la parafina con la técnica de embrocación, que consiste en extenderla con ayuda de una brocha o pincel específico. En algunos casos, se recurre a ella cuando el área corporal a cubrir es extensa o simplemente no resulta posible su inmersión (el aparato que se utiliza para calentar la parafina tiene una capacidad limitada).

Menos frecuente es el procedimiento de "batido", es decir, antes de ser aplicado, el aceite se bate con fuerza para obtener una espuma más ligera que será la que se extienda en una zona determinada, generalmente la espalda.

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