Miriam Gómez Sanz
Deporte para mayores
Ejercicio en casa para mayores: cómo mantenerse activo en otoño
Sanitas propone ejercicios sencillos para ganar fuerza y bienestar
Con la llegada del otoño, los días se acortan, bajan las temperaturas y, muchas veces, también disminuyen las ganas de salir a caminar o hacer ejercicio al aire libre. Sin embargo, esta estación puede ser una gran oportunidad para retomar la actividad física de manera progresiva y sin salir de casa.
Según explican los expertos de Sanitas Mayores, el otoño es un momento idóneo para "reactivar el cuerpo" y establecer micro-rutinas indoor —breves sesiones de movimiento que combinan fuerza, equilibrio y movilidad—, especialmente útiles cuando el tiempo no acompaña.
"Las micro-rutinas indoor son una herramienta eficaz para volver a moverse sin forzar el cuerpo", explica Daniel Rivas, entrenador personal de Blua de Sanitas. "Combinan ejercicios de fuerza, equilibrio y movilidad que activan la musculatura, mejoran la postura y aumentan la energía, incluso en quienes llevan tiempo sin entrenar".
Beneficios para las personas mayores
Estas pequeñas rutinas son especialmente recomendables para las personas mayores, ya que ayudan a mantener la movilidad, la coordinación y la circulación, al mismo tiempo que previenen molestias y caídas.
"En las personas mayores, el ejercicio regular no solo fortalece la musculatura y mejora el equilibrio, sino que también refuerza la confianza y el estado de ánimo", señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores. "El simple hecho de moverse cada día estimula la mente, fomenta la interacción social y ayuda a mantener una actitud más activa durante el envejecimiento".

Cinco claves para retomar el ejercicio en casa
Los especialistas de Sanitas Mayores proponen algunas pautas sencillas para volver a moverse con seguridad y eficacia:
- Progresión controlada. Empieza con sesiones cortas, de entre 10 y 15 minutos, y aumenta poco a poco la intensidad. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse y recuperar tono muscular.
- Movimientos funcionales. Prioriza los ejercicios que imitan gestos cotidianos, como levantarse de una silla sin apoyarse, girar el tronco o mantener el equilibrio sobre un pie.
- Espacio adecuado. Busca un lugar tranquilo, bien iluminado y sin obstáculos. Una colchoneta o alfombra antideslizante puede aportar seguridad.
- Escucha corporal. Si notas cansancio o dolor, reduce la intensidad o descansa. Diferenciar entre esfuerzo saludable y sobrecarga es esencial para evitar lesiones.
- Constancia diaria. La regularidad marca la diferencia. Incluso unos minutos al día mejoran la fuerza, la movilidad y el bienestar general.



