Miriam Gómez Sanz
Economía
Alertan del riesgo de endeudamiento con préstamos y tarjetas 'revolving'
Recomiendan analizar costes, plazos e intereses antes de firmar productos financieros
La contratación de productos financieros se ha convertido en algo cotidiano y más sencillo que un préstamo hipotecario. Un viaje, un coche, una reforma en casa o incluso un tratamiento médico pueden financiarse en pocos minutos. Pero esa aparente facilidad tiene letra pequeña. La Dirección General de Consumo de Andalucía ha recordado que contratar préstamos personales y créditos al consumo debe ser una decisión meditada para evitar problemas económicos a medio y largo plazo.
Aunque a menudo se usan como sinónimos, no lo son. En el préstamo, la persona recibe el dinero completo de una sola vez. En el crédito, en cambio, se dispone del dinero poco a poco, según se necesita, hasta un límite acordado. En ambos casos, se compromete a devolverlo en cuotas, con intereses y posibles comisiones.
Uno de los aspectos clave es el tiempo de devolución. Plazos largos permiten cuotas mensuales más bajas, algo tentador para el bolsillo, pero a la larga suponen pagar muchos más intereses. Consumo insiste en analizar el coste total del producto, no solo la cantidad que se abona cada mes.
También es habitual que las entidades ofrezcan mejorar las condiciones si se contratan productos vinculados, como domiciliar la nómina, recibos, tarjetas, seguros o planes de pensiones. Estas ofertas pueden resultar útiles, pero conviene valorar si realmente se necesitan esos servicios adicionales.

Créditos rápidos
En los últimos años se han extendido los créditos rápidos, contratados normalmente por Internet o teléfono. Se conceden con gran rapidez y pocos trámites, lo que los hace atractivos en situaciones urgentes.
Sin embargo, esa agilidad suele ir acompañada de intereses muy elevados, comisiones altas y, en muchos casos, la obligación de contratar un seguro de impago. Son productos pensados para importes pequeños, pero pueden generar un endeudamiento difícil de controlar si se encadenan varias operaciones.

Especial cuidado con las tarjetas revolving
Consumo pone el foco de forma específica en las tarjetas revolving, un tipo de tarjeta de crédito cuya devolución se realiza mediante cuotas periódicas elegidas por el usuario. Su principal riesgo está en que la deuda se renueva constantemente: baja con los pagos, pero vuelve a crecer con cada uso y con los elevados intereses y gastos asociados.
Elegir cuotas muy bajas puede alargar la devolución durante años, pagando mucho más de lo inicialmente gastado. Existe incluso el riesgo de que la deuda se eternice.
Desde 2020, este producto cuenta con un tratamiento regulatorio específico. El Banco de España, a través de su Guía de Gobernanza y Transparencia sobre Créditos Revolving, ha establecido directrices para mejorar la información al consumidor y fomentar buenas prácticas por parte de las entidades financieras.



