Banca

Los analistas financieros ven margen para más comisiones y cierres de oficinas de banca

Pepa Montero

Viernes 8 de noviembre de 2019

4 minutos

Los expertos alertan de un problema añadido: el nuevo crédito bancario tiene crecimiento plano

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La banca española tiene un problema de rentabilidad que ha de empezar a solucionar de inmediato, y para ello ha de actuar en varios frentes: debe recortar los costes, y una de las vías es seguir cerrando oficinas ya que "España es la economía con mayor densidad de red"; tiene que aumentar los ingresos por no intereses ("el peso de las comisiones está por debajo de la media europea"); y debe aplicarse en mejorar la reputación ya que "no hay ni un solo banco entre las 50 empresas españolas con más reputación". Estas son algunas de las conclusiones del V Panel de Seguimiento Financiero de la economía española, presentado por el Instituto Español de Analistas Financieros (@IEAF20) y la Fundación de Estudios Financieros (@FEF20) en la Bolsa de Madrid (@GrupoBME).

"Es muy difícil cobrar servicios prestados si la imagen del sector no mejora. La baja reputación anima a la litigiosidad, que es muy alta, y consume muchos costes operativos", resalta el informe de los expertos financieros. De hecho, Ángel Gavilán, el responsable de la división de análisis financiero del Banco de España (@BancoDeEspana), ha apuntado que uno de los lastres es el elevado número de procedimientos judiciales en los que las entidades han estado involucradas; por ejemplo, "los bancos han tenido que devolver a sus clientes más de 2.200 millones hasta enero de 2019 por cláusulas suelo. Esto ha implicado una pérdida de reputación", y las entidades deberían esforzarse en revertir este deterioro porque “la confianza de la clientela es el principal activo del sector”.

También a Joaquín Maudos (@JMaudos), catedrático de la Universidad de Valencia y director adjunto de investigación del IVIE, le preocupa la imagen que traslada el cierre de oficinas a la sociedad. “Algunas entidades han implementado medidas para paliar los efectos posibles de una exclusión financiera, y es preciso que se amplíe al mayor número posible”, apunta. Entre dichas medidas, cita la instalación de cajeros en espacios municipales en los pueblos sin sucursal; la formación de agentes financieros que den servicio en las áreas rurales; o el uso de oficinas móviles, que por ejemplo Bankia tiene ya funcionando en la Comunidad Valenciana para más de 70 pequeños municipios.

 

Expertos del Instituto de Analistas Financieros, del Banco de España  y de AFI
Ángel Berges (AFI), Joaquín Maudos (Universidad de Valencia), Jorge Yzaguirre (IEAF-FEF), Domingo Coto (BME), Álvaro Martín (BBVA) y Ángel Gavilán (Banco de España).

Es "razonable" plantearse cobrar por los depósitos

En el camino hacia una mayor rentabilidad, el profesor Maudos considera que el sector bancario español tiene todavía margen para recortar los costes, ya que “España sigue teniendo la mayor densidad de red: 1.693 habitantes por oficina frente a los 2.579 de la UE, y las sucursales más pequeñas (6,7 empleados por 13,6 de la UE)". Y eso, a pesar del notable ajuste realizado en los últimos años, que ha hecho que el número de entidades registradas haya pasado de 122 a comienzos de la crisis a 61 al finalizar 2018. Además, el sector ha llevado a cabo un recorte de empleo del 30% y ha disminuido la red de sucursales en un 40%.

Respecto a una hipotética posibilidad de empezar a cobrar comisiones por los depósitos, Joaquín Maudos considera "razonable que la banca pueda plantearse cobrar por los depósitos también a los particulares", aunque lo ve muy complicado dada la renuencia del cliente español a pagar por unos servicios bancarios que tradicionalmente le han resultado gratuitos, sobre todo en el actual ambiente de desconfianza hacia la banca. Apunta, sin embargo, que en ingresos por comisiones España está por debajo de otros países de la Unión Europea, aunque los ingresos por este concepto han aumentado 6 puntos porcentuales en 2018, hasta representar el 25% del total de ingresos (ver gráfico).

 
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Otro de los datos preocupantes reseñados por Maudos es la tasa de crecimiento "plana" del nuevo crédito bancario, lo que además de significar un menor negocio para las entidades, puede anunciar una menor confianza de los consumidores respecto a la situación económica del país. En detalle: la demanda de crédito por parte de hogares y empresas se ha reducido en España durante el tercer trimestre, lo que no ocurría desde mediados de 2013, según la última Encuesta sobre Préstamos Bancarios del Banco de España.

Los analistas financieros instan asimismo a seguir incentivando la migración del cliente al entorno online, dado el ahorro de costes que supone; un aspecto en el que España está muy atrasada puesto que la penetración de la banca online es del 49% de la población, que son 5 puntos porcentuales menos que la media.

Exceso de regulación y futuro digital

La banca española todavía arrastra problemas desde la crisis económica, como la pérdida de la confianza y el deterioro de la rentabilidad, unido a las asimetrías regulatorias, según pone de relieve el vicepresidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI @Afi_esÁngel Berges; un escenario regulatorio que "ha multiplicado sensiblemente las exigencias en todos los ámbitos del negocio", así como a un entorno competitivo caracterizado por "un claro exceso de capacidad y facilidad de entrada de nuevos competidores, con asimetrías claras en cuanto a exigencias regulatorias".

El saldo vivo del crédito concedido al sector privado alcanzaba el 60% del PIB hace tres décadas, mientras que en la actualidad supone el 105%. Antes de la crisis, la banca apenas contaba con activos adjudicados y la tasa de morosidad era inferior al 1%.

En cuanto a las nuevas tecnologías, Álvaro Martín, director de Regulación y Tendencias Digitales en BBVA, apuesta por que la generación de ingresos en el sector bancario "no va a estar ligada a los negocios tradicionales, sino en la búsqueda de otros alternativos a través de nuevos canales digitales, en un contexto en que será clave la gestión de los datos y la colaboración entre la banca tradicional y los nuevos actores" de Fintech y Big Tech.

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