Consumo

¿Cómo se hace el café descafeinado?

Agus Calvet

Lunes 19 de octubre de 2020

1 minuto

Hasta los años 70 el método más utilizado era a base de productos químicos

¿Cómo se hace el café descafeinado?

El café es una de las bebidas más consumidas del mundo junto con el té. Ambas son infusiones que cuentan con propiedades estimulantes. Sin embargo, esas mismas características, provocadas en el café por la cafeína, pueden ser negativas en grandes cantidades o para determinadas personas.

Para los amantes de esta bebida, que no pueden pasar sin ella, pero no pueden abusar de la cafeína, una excelente alternativa es el café descafeinado.

Hay diversos métodos para extraer la cafeína del grano de café, unos pasan por utilizar agua y otros disolventes orgánicos, cloruro de metileno o incluso dióxido de carbono, logrando eliminar al menos un 97% de la cafeína.

El más utilizado, y también más natural, es la descafeinización con agua, obteniendo así un café descafeinado que conserva todo su aroma sin utilizar productos químicos. En este proceso, los granos de café verde, antes de ser tostados, se empapan en agua mezclada con extracto de café verde al que se le ha reducido previamente la cafeína. Mediante ósmosis, la cafeína pasa de los granos al líquido que lo empapa. Ese líquido es extraído y la cafeína es retenida por filtros de carbón activo, dejando pasar otras sustancias que añaden sabor al café. Precisamente ese ese líquido ya filtrado el que vuelve a utilizarse para descafeinar de nuevo, y así una y otra vez.

cafe grano verde

 

Pero, no siempre el café se ha descafeinado de esta manera. La primera vez que se realizó una descafeinización fue por accidente. Ocurrió en 1903 cuando el alemán Ludwig Roselius, responsable de la compañía de café Kaffee HAG, observó como en un pedido procedente de ultramar, el café se había cubierto por agua de mar. Sin embargo, descubrió que el sabor del café no se había visto afectado, aunque sí había perdido la cafeína. Roselius intentó repetirlo industrialmente el proceso, bañando en vapor los granos con varios ácidos para, después usar ese benceno resultante para eliminar la cafeína.

Sin embargo, el proceso de Roselius tenía un gran inconveniente: la toxicidad del benceno. Después vinieron otros métodos, también utilizando productos químicos como disolventes. Los procesos para descafeinar con agua vinieron años más tarde en 1930, aunque hasta los años 70 del siglo pasado no se utilizaron comercialmente en masa.

Existe un tercer sistema para descafeinar, utilizando el dióxido de carbono como solvente, pero es un método poco utilizado al ser muy caro en su utilización.

Actualmente, el café descafeinado tiene un índice de cafeína prácticamente insignificante, siempre teniendo en cuenta que el café con 0 cafeína no existe. Se vende tanto en grano como ya molido en múltiples variedades y, por supuesto, también preparado para utilizarse en las modernas cafeteras de cápsulas.

 

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