Consumo

La huella de carbono de los mayores disminuye a partir de los 65 años

Beatriz Torija

Miércoles 7 de abril de 2021

4 minutos

Un estudio analiza el impacto de los hábitos de consumo sobre las emisiones de CO2 de los españoles

La huella de carbono de los mayores, disminuye a partir de los 65 años
Beatriz Torija

Miércoles 7 de abril de 2021

4 minutos

La huella de carbono de los españoles alcanza su máximo entre los 45 y los 64 años. Un máximo que supone un 33% más de emisiones de CO2 que las observadas entre las personas de entre 15 y 24 años. Ahora bien, a partir de los 65 años, nuestra huella de carbono comienza a reducirse, principalmente por el menor uso del transporte y por el estilo de vida. A partir de esa edad se realizan menos viajes, se usa menos el vehículo privado y se reduce el consumo, lo que tiene un claro reflejo en nuestra huella de carbono.

Sin embargo, crece la proporción de esa huella que está ligada al hogar. Al pasar más tiempo en casa, los consumos de electricidad y calefacciones se incrementan, resultando en una subida de las emisiones en ese punto. En general, a medida que las personas avanzan en su carrera profesional y disponen de más recursos económicos, su huella de carbono crece: viviendas más grandes por climatizar, más uso de vehículo privado, vacaciones más lejos y visitas más frecuentes a restaurantes.

La huella de carbono de los mayores, disminuye a partir de los 65 años

Estas son algunas de las conclusiones del Proyecto Cartografía Carbono 2020, que ofrece información acerca del impacto de nuestros hábitos de consumo sobre las emisiones de CO2, es decir, la llamada ‘huella de carbono’. Lo ha elaborado The Planet App, una start up española que ha calculado a través de una encuesta entre una muestra de población de toda España nuestro consumo de energía y las emisiones de los productos y servicios que demandamos, y caracterizar así la huella de carbono de la sociedad española.

Según este informe, la huella de carbono de un español medio está en 5,5 tonelada de CO2 al año, de las cuales el 42% proviene del transporte, el 34% de la alimentación, el 14% del estilo de vida y el 10% del hogar. Por edades, los jóvenes de entre 15 y 24 años, son los más limpios, con 4,8 toneladas al año, pero sus emisiones van creciendo hasta las 6,4 toneladas entre los 55 y 64 años. A partir de los 65 años, las emisiones caen hasta las 5,3 toneladas. Por alimentación, la huella es menor cuanta menos carne se consume, y las personas frugales extienden su moderación a las cuatro categorías analizadas: un vegano sólo emite 3,5 toneladas, mientras que quienes más carne comen, llegan a duplicarle, hasta las 7,2 toneladas.

Las mujeres emiten un 10% menos de CO2 que los hombres

Las mujeres españolas emiten un 10% menos de CO2 que los hombres, por sus hábitos de vida y de consumo. La huella de carbono de ellas ronda las 5,3 toneladas anuales, mientras que la de ellos crece hasta las 5,9 toneladas, básicamente porque los varones consumen más carne y utilizan más el transporte privado.

La huella de carbono de los mayores, disminuye a partir de los 65 años

Además de la foto fija de la sociedad española, el Proyecto Cartografía Carbono aporta información sobre el potencial del teletrabajo y, en general de los desplazamientos al trabajo, para contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Fomentar el transporte limpio al centro de trabajo puede tener un impacto relevante, ya que las personas que viven a entre 1 y 5 km del centro de trabajo tienen una huella de carbono de casi 0.2 toneladas CO2/año superior a los que viven a menos de 1km. El teletrabajo, por su parte, puede suponer una reducción de emisiones superiores a una tonelada por persona y año. Así como potenciar y redensificar la red de transporte público.

En su análisis, The Planet App ha clasificado las emisiones en cuatro categorías: hogar, con las emisiones de electricidad, calefacción, compra de mobiliario y servicios financieros de la hipoteca; transporte, para las emisiones asociadas a la movilidad en coche, moto, avión y medios públicos urbanos e interurbanos; alimentación, con las derivadas de los alimentos consumidos en el hogar y en bares y restaurantes; y los gastos de vida, ligados a la compra de productos y servicios, como teléfonos, ordenadores, ropa, calzado, ocio, alojamientos fuera del hogar