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¿Qué es un producto financiero sostenible y qué tipos hay?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 4 de febrero de 2020

3 minutos

Se trata de un conjunto de inversiones o ayudas económicas que incorporan criterios ecológicos

Qué es un producto financiero sostenible y qué tipos hay

Aunque parezca que la ecología y la banca no puedan ser compatibles, lo cierto es que en los últimos tiempos han surgido lo que se conoce como productos financieros sostenibles o la llamada inversión sostenible y responsable (ISR). La preocupación por el cambio climático y sus efectos sobre el globo terráqueo, que son cada vez más patentes, ha dado lugar a mayores inversiones por parte de algunas empresas en proyectos que tienen en cuenta el impacto medioambiental o los factores sociales. Como consecuencia, se han creado estas alternativas ecológicas desde el ámbito financiero, a los que pueden acceder particulares, autónomos y Pymes.

El componente verde

La principal característica de estas finanzas es que en el proceso de toma de decisiones de la inversión se incluyan factores elementos medioambientales, sociales y de buen gobierno. A estos criterios se les define como ASG, según se explica en la Guía Rápida sobre Finanzas Sostenibles, elaborada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV @CNMV_HR).

Así pues en estos productos el componente “verde” tiene un papel predominante y se busca combatir el cambio climático o reducir la emisión de gases contaminantes, entre otros objetivos. Del mismo modo, se pueden incluir aspectos sociales de modo que se potencien prácticas encaminadas a crear modelos económicos en los que se respeten los derechos humanos, la justicia social o el buen gobierno de las compañías.

En la actualidad, muchas empresas elaboran en informes específicos cuáles son sus políticas de sostenibilidad o las describen en sus memorias de responsabilidad social corporativa. Las grandes corporaciones dan a conocer estas actuaciones por medio del estado de información no financiera que se incluye en el informe de gestión que realizan todos los años. Al compartir estos aspectos, es posible evaluar con más precisión, además de supervisar y gestionar el rendimiento de las empresas y su impacto en la sociedad.

Plan de pensiones vs fondo de inversión

Criterios

Este sistema financiero en la que la ecología prima, incluye cuestiones relativas a las finanzas como rentabilidad, riesgo y liquidez, pero también ha de añadir los criterios de inversión sostenible, los ASG. Su descripción detallada es la siguiente:

  • La “A”, se refiera a “ambientales”, abarcan actividades que benefician el medio ambiente como la no contaminación del aire y del agua, la reducción de emisión de gases de efecto invernadero, las energías renovables…
  • La “S”, significa “sociales”, es decir, aquí se incorpora todo lo relativo a la salud, la educación, los derechos humanos o de los trabajadores, etcétera. Se persigue reducir la desigualdad teniendo en cuenta a los colectivos más desfavorecidos.
  • La “G”, es una mención al “buen gobierno”. En este caso, se engloba el gobierno corporativo de la empresa, la calidad de su gestión y cultura. Un ejemplo sería aquella empresa que sigue unos principios en los que no discrimina por sexo, edad, capacidad… o que no posee una brecha salarial entre hombres y mujeres.

Los productos

Partiendo de estas bases, podemos encontrar distintas opciones de finanzas sostenibles en el mercado actual. Estas a la par que fomentan el desarrollo centrado en la sostenibilidad, establecen un equilibrio entre esta y la rentabilidad.

Por un lado, están los fondos de inversión que introducen criterios de ASG en sus políticas inversoras. Luego están los que se definen como fondos solidarios, es decir, “instituciones de inversión colectiva que ceden una parte de la comisión de gestión a determinadas entidades benéficas o no gubernamentales”, tal y como se indica en la citada guía.

Ahorro

A su vez están los bonos verdes y sociales, basados en emisiones de deuda pública o privada, a medio y largo plazo, con la finalidad de financiar iniciativas que respetan el medio ambiente o que pretender mejoras de tipo social.

Algunas entidades ofrecen la posibilidad de acceder a préstamos sostenibles. Estos se conceden para la adquisición de determinados artículos que respetan el medio ambiente, como pueden ser coches ecológicos, es decir, híbridos, eléctricos o de combustibles de bajas emisiones. También para la compra de aparatos de uso doméstico basados en un consumo eficiente o para reformar viviendas o instalaciones con el objetivo de lograr una mayor eficiencia energética.

Estos préstamos se dirigen en su mayoría a particulares, pero también hay algunos dirigidos específicamente a autónomos y a Pequeñas y Medianas Empresas. Su característica principal es que ofrecen unas ventajas de financiación con unos tipos de interés algo más bajos que otros préstamos que no tienen esta singularidad.

Existen también entidades que han lanzado cuentas verdes o planes de pensiones que tienen en cuenta estos aspectos de sostenibilidad.

Para acceder a este tipo de productos la entidad financiera debe informarnos de las condiciones de contratación como ocurre con cualquiera de las otras alternativas que dispone para sus clientes. De igual modo, en el caso de las opciones de inversión se nos ha de indicar qué criterios ASG se están valorando y cuáles son las características de los proyectos que forman parte de las mismas.

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