Vivir con pensiones de entre 628 y 700 euros: la dura realidad de casi medio millón de personas
Las pagas asistenciales han subido el 11,4%, pero siguen a años luz del salario mínimo
A pesar de las revalorizaciones aprobadas por el Gobierno en los últimos años (por encima de la inflación), las pensiones no contributivas siguen dibujando un escenario de vulnerabilidad, donde los aumentos anuales de cuantía se ven rápidamente absorbidos por la inflación, consolidando la dura realidad que denuncian movimientos y plataformas de pensionistas: el sistema de asistencia social sigue sin proporcionar ingresos que permitan vivir verdaderamente con dignidad y desahogo.
Estas pensiones son las que el Estado concede a quienes no han cotizado los 15 años mínimos que exige la ley. Se trata, por ende, de prestaciones asistenciales y pueden ser de dos tipos: de jubilación y de incapacidad. En mayo de 2026, la pensión no contributiva de jubilación se sitúa en unos escasos 627,81 euros de media mensual, según acaba de publicar el Imserso, el organismo que las gestiona y coordina. Por su parte, las pagas no contributivas de incapacidad tienen un importe medio de 700,27 euros al mes.
En total, estas escasas cuantías son las que perciben casi medio millón de pensionistas (en concreto, 466.748), de acuerdo con los datos del Imserso (ver gráficos inferiores).

La penuria de estas pensiones es aún más evidente por culpa de las últimas subidas del Índice de Precios de Consumo (IPC), que en mayo alcanza el 3,2% y acumula ya tres meses consecutivos por encima del 3%, en pleno shock energético por la guerra en Irán, según los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto significa que el coste de la cesta de la compra es el 3,2% más elevado que hace un año.
Tal como denuncian los movimientos y plataformas de pensionistas, "los gastos básicos que más sufrimos las personas mayores, como los alimentos frescos, la energía y los servicios de salud, suelen subir por encima de la media", según exponen desde la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones. Denuncian asimismo que para un pensionista, que dedica la mayor parte de su renta a estos bienes, "un 3,2% de inflación se siente como un 5% o más".

Muy lejos del salario mínimo
Es cierto que, sobre el papel, la cuantía de ambas clases de pensiones ha subido con fuerza en los últimos años. Pero todavía se encuentra muy por debajo del nivel del salario mínimo interprofesional (SMI), situado en la actualidad en 1.221 euros al mes.
En 2019, el importe medio de las jubilaciones no contributivas era de apenas 382,84 euros. A partir de ahí, experimentó subidas paulatinas: llegó a los 450,34 euros en 2022, cruzó la barrera de los 514,90 euros en 2024 y cerró el año 2025 en 557,40 euros, hasta alcanzar los algo más de 627 euros actuales. En ese periodo, los perceptores de jubilación han pasado de ser 261.044 a los más de 300.000 beneficiarios actuales.
Sin embargo, el citado incremento de unos 245 euros a lo largo de siete años resulta insuficiente para afrontar el desorbitado disparo de la cesta de la compra, la energía y la vivienda en ese mismo periodo, subrayan los movimientos de pensionistas.
Por lo que respecta a las pensiones de incapacidad asistencial, en mayo de 2026 dan cobertura a 164.860 personas. Al igual que en el caso de la jubilación, la evolución histórica muestra importantes aumentos de cuantía. En el año 2019, el importe medio para este colectivo era de tan solo 423,75 euros mensuales. La prestación fue subiendo lentamente a 493,75 euros en 2022, pasó a 567,15 euros en 2024 y terminó 2025 en 617,70 euros. Aunque en mayo de 2026 se ha logrado consolidar la cuota de los 700 euros, sobrevivir de forma autónoma o pagar necesidades especiales derivadas de la discapacidad con esta cantidad resulta una misión casi imposible.
