Al aire libre

Las chorreras de Despeñalagua forman un singular salto de agua en Valverde de los Arroyos

Teresa Rey

Martes 20 de agosto de 2019

2 minutos

Caen a 70 metros de altura y se accede a ellas por una ruta fácil desde este pueblo de Guadalajara

Las chorreras de Despeñalagua forman un singular salto de agua en Valverde los Arroyos (Wikimedia Commons)

Las chorreras de Despeñalagua describen a la perfección con su nombre lo que son y el espectáculo que ofrecen en su caída a todo senderista que se acerca a conocer este paraje. Para acceder a este singular salto de agua hay que partir de una ruta que sale de Valverde de los Arroyos, un pueblo de Guadalajara de arquitectura negra de singular belleza por este hecho, por lo bien cuidado de sus construcciones y por el lugar donde se encuentra ubicado.

Piedra gneis

Valverde de los Arroyos, que forma parte de la red de Los pueblos más bonitos de España, se haya al norte de la provincia de Guadalajara, a solo 85 kilómetros de su capital. Sus edificaciones están elaboradas con pizarra negra y madera, predominando el uso de la piedra gneis, una cuarcita que cuando se reflejan en ella los rayos solares crea una luminosidad muy llamativa.

Aparte de este elemento característico, esta localidad es el punto de partida de varias rutas siendo una de las más transidas la que nos lleva a las chorreras de Despeñalagua. Estas forman una cascada de unos 70 metros de caída. Sus aguas proceden de la multitud de arroyos que se originan en las laderas del cercano Pico del Ocejón y del Cerro del Campo, pertenecientes a la Sierra de Ayllón que pertenece al Sistema Central, al igual que la Sierra de Guadarrama de Madrid.

Cascada de Valverde de los Arroyos (Carlos Losada)

Recorrido

La ruta discurre por uno de esos arroyuelos, el Cacerón, que es el que arrastra la corriente que cae y cuya ladera iremos descubriendo a medida que avanzamos hacia el salto. El punto de partida es el pueblo mismo. Desde la plaza hay que dirigirse a la zona de las eras y desde allí se sigue el camino y no hay pérdida hasta llegar al objetivo.

El trayecto no entraña ninguna dificultad y es corto pues solo son cuatro kilómetros en total ida y vuelta, perfecto para mayores con movilidad. Se realiza, por tanto, entre alrededor de hora y hora media. Las cascadas se contemplan desde abajo siendo la vista bastante espectacular especialmente cuando tienen más agua que suele ser en otoño o primavera.

Existe la posibilidad de subir a lo alto del salto, aunque esta opción implica cierto grado de dificultad. Para ello, hay un desvío, el camino de Majaelrayo, un poco antes de llegar a las chorreras y que se encuentra a la derecha tras los últimos castaños. Si lo seguimos llegaremos a la parte más elevada de los chorros y tendremos otra vista del paraje. Si nos decantamos por esta alternativa tendremos que añadir dos kilómetros al total del paseo.

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