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Los Oscar más "injustos" de la historia del cine son…

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Jueves 6 de febrero de 2020

5 minutos

No siempre los premiados merecen el galardón. Descubre alguna de las principales "equivocaciones"

Los Oscar más "injustos" de la historia del cine

Este 10 de febrero tiene lugar una nueva edición de los premios cinematográficos más conocidos y prestigiosos del mundo. Los Ángeles (Estados Unidos) volverá a acaparar los focos y por la alfombra roja pasearán las estrellas del celuloide en busca de un galardón que en muchas ocasiones cambia la trayectoria profesional de un artista. Claro que los académicos no siempre se caracterizan por acertar en sus decisiones.

Hay ocasiones en las que los Oscar han resultado injustos con películas que a la postre han sido consideradas superiores por la crítica y por sus propios creadores. A continuación repasaremos algunos ejemplos. Nos detendremos en los galardones principales: película, director y actores, sin entrar a valorar otras categorías (como el hecho de que la banda sonora de Brokeback Mountain de Gustavo Santaolalla superase en 2005 a El jardinero fiel del español Alberto Iglesias o a Memorias de una Geisha de John Williams).

¿Mejor película?

La última gran controversia en el principal premio de la gala se vivió en 2016, cuando Warren Beatty se equivocó al nombrar La, La, Land como mejor película cuando la elegida había sido Moonlight. Muchos aún piensan que esa equivocación debía haberse permitido y dejar que el musical de Emma Stone y Ryan Gosling triunfara como la cinta más destacada del año.

Otras grandes injusticias fueron:

  • 2012. Argo. Aunque la película dirigida y protagonizada por Ben Affleck es un buen film, ese año se batía el cobre con Django desencadenado, Bestias del sur salvaje, La noche más oscura y Los miserables y cuesta mucho asegurar que fuera mejor que estos títulos.
  • 2011. The Artist. Este homenaje al cine mudo caló entre los académicos. Sin embargo, cuanto menos resulta dudoso que sea una mejor propuesta que Hugo, Los descendientes, Criadas y señoras, El árbol de la vida y Midnight in Paris, con las que competía.
  • 2010. El discurso del rey. Algo similar a los ejemplos anteriores sucedía un año antes, cuando se premiaba este largometraje centrado en el problema de tartamudez del monarca inglés Jorge VI. Fue elegido por delante de Cisne negro, Origen y la magnífica La red social.
  • 2005. Crash. Una de las grandes sorpresas de los Oscar en las últimas décadas fue premiar a este drama coral por delante de la favorita de ese año Brokeback Mountain, así como de otros títulos como Buenas noches y buena suerte y Munich.
  • 1998. Shakespeare enamorado. Aunque esta película de John Madden resulta entretenida e incluso deliciosa todo el mundo coincide en que fue injusto que le arrebatara el premio a Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, o incluso a La vida es bella o La delgada línea roja.
  • 1985. Memorias de África. La academia valoró más la edulcorada historia de amor protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford en Kenia que la intensidad y el alegato racial de El color púrpura.
  • 1981. Carros de fuego. Una banda sonora fantástica no hace una gran película, aunque no todos debieron pensar lo mismo cuando eligieron esta película dirigida por Hugh Hudson en vez de En busca del arca perdida o Rojos.
  • 1976. Rocky. A mediados de los 70 nació uno de los personajes más populares del cine en las últimas décadas. Eso no quita que la historia de este boxeador con el rostro de Sylvester Stallone fuera mejor que Todos los hombres del presidente o Taxi Driver.
  • 1952. El mayor espectáculo del mundo. Buceando algo más en la historia de los Oscar, nos percatamos de que las injusticias no se dan solo en los últimos años. Esta historia acerca del mundo del circo se impuso a dos obras maestras como Solo ante el peligro y El hombre tranquilo.
  • 1941. Qué verde era mi valle. La propuesta de John Ford (la cual no se encuentra entre sus largometrajes más celebrados) le robó el Oscar a la magnífica Ciudadano Kane. Y si por si eso fuera poco, también fue considerada mejor que Sospecha o El halcón maltés.

¿Mejor director?

Relacionadas con la anterior categoría encontramos unas cuantas injusticias en la designación de mejor director del año:

  • 2010. Tom Hooper ganó por El discurso del rey, cuando es considerado mejor el siempre concienzudo trabajo de David Fincher en La red social.
  • 2001. Ron Howard obtuvo la estatuilla por Una mente maravillosa, cuyo Oscar a la mejor película fue ya de por sí controvertido. Pero lo hizo sobre David Lynch, quien se había sacado de la manga una de esas películas que solo él puede y sabe rodar: Mulholland Drive.
  • 2000. En el año 2000 Steven Soderbergh estaba en la cresta de la ola y con Traffic se llevó el Oscar a la mejor dirección. No decimos que no lo mereciera pues su labor fue notable, pero se lo arrebató a Ridley Scott por Gladiator, un director con importantísimos títulos en su carrera que nunca se ha llevado el premio.
  • 1994. Sin duda Robert Zemeckis realizó un gran trabajo en Forrest Gump y es merecedor del premio, pero ese mismo año Quentin Tarantino le dio una vuelta al modo de hacer cine con su Pulp Fiction.
  • 1980. Robert Redford se hizo con la estatuilla por la insulsa Gente corriente, ganando a David Lynch y El hombre elefante o Martin Scorsese y Toro Salvaje. Una de las mayores injusticias que se han cometido en este apartado; tanto como…
  • 1979. Robert Benton le ganó el Oscar a mejor director a Francis Ford Coppola gracias a Kramer contra Kramer. Para los miembros de la academia el trabajo de Benson era superior al realizado en la fantástica Apocalypse Now. Ver para creer.
  • 1941. El último ejemplo de injusticia nos lleva a la década de los 40, cuando John Ford (Centauros del desierto, La diligencia, El hombre tranquilo, Las uvas de la ira…) fue galardonado por la ya citada Qué verde era mi valle, superando a la rompedora dirección de Orson Welles en Ciudadano Kane.

¿Mejores actores y actrices?

En el apartado de interpretaciones también hallamos alguna que otra decisión polémica. Veámoslas:

  • En 1998 Roberto Benigni ganó el Oscar al mejor actor por La vida es bella cuando su labor principal había sido la dirección de esta hermosa película. Lo peor es que se impuso a Tom Hanks por Salvar al soldado Ryan y Edward Norton por American History X.
  • En 1992 Al Pacino obtuvo el Oscar por Esencia de mujer a un sublime Clint Eastwood que había bordado su papel de pistolero retirado en Sin perdón. Y es que Pacino se ha merecido el premio por otras películas mucho más destacadas.
Clint Eastwood en 'Sin Perdón' (1992) (Warner Bros.)
  • En 1990 Jeremy Irons realizó un estupendo trabajo en El misterio Von Bülow, aunque ese año el Oscar debía haberlo recogido un impresionante Gerard Depardieu por Cyrano de Bergerac.
  • En 1989 Jessica Tandy protagonizó Paseando a Miss Daisy y le ganó el Oscar a una magnífica Michelle Pfeiffer en Los fabulosos Baker Boys (y a Jessica Lange en La caja de música).
  • En 1974. Art Carney ganó por Harry y Tonto, cuando competía (¡atentos!) con Jack Nicholson en Chinatown, Dustin Hoffman en Lenny, Albert Finney en Asesinato en el Orient Express y Al Pacino en El padrino II. Incompresible.
 Imagen Al Pacino como Michael Corleone en El padrino Parte II
  • En 1956 Yul Brinner fue elegido por El rey y yo, privando del galardón a Kirk Douglas en El loco del pelo rojo y a los intérpretes de Gigante: James Dean y Rock Hudson.

Para finalizar siempre quedará la duda de si Jack Palance se equivocó al nombrar a Marisa Tomei como mejor actriz de reparto en 1992 por Mi primo Vinny (superando a Vanessa Redgrave, Miranda Richardson o Judy Davis), o si era justo que Judi Dench se llevara ese mismo premio por Shakespeare enamorado cuando solo estuvo 8 minutos en pantalla. Aunque claro, si tenemos en cuenta que Anthony Hopkins únicamente apareció 16 minutos en El silencio de los corderos y se llevó (justamente) el premio al mejor actor… poco hay que objetar.

Hopkins en El silencio de los corderos

 

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