Gastronomía

¿Cuáles son las pastelerías más antiguas de Madrid?

Miércoles 27 de noviembre de 2019

6 minutos

Son 7 pastelerías que cada día siguen apostando por la tradición

Las pastelerías más antiguas (Bigstock)

Miércoles 27 de noviembre de 2019

6 minutos

Estas pastelerías son las más antiguas de la capital. Casas centenarias aún en activo que cada mañana surten de dulces sus míticas vitrinas para el disfrute de sus clientes. Todas ellas han visto pasar por delante de sus puertas más de un siglo de la historia de Madrid.

Valientes y firmes, pero no sin complicaciones, han soportado todas las modas y nuevas tendencias en pastelería: la fina pâtisserie francesa y sus macarons, los dulces sin gluten, la pastelería sin azúcar, la fiebre del donut americano o la de los cupcakes. Aunque algunas se animan con elaboraciones más actuales, siguen fieles al gusto de sus clientes y a lo que mejor saben hacer: hojaldre, torrijas, turrones, roscón de Reyes, tortas, buñuelos, rosquillas, y otras tantas representaciones de repostería tradicional, que ya forman parte de nuestro patrimonio gastronómico más dulce.

Antigua Pastelería del Pozo (Calle del Pozo, 8)

Está situada a pocos pasos de la céntrica Plaza de Sol y presume de ser la pastelería más antigua de España. Comenzó su actividad en 1830 y en su interior mantiene algunas reliquias de la época, como las lámparas o la caja registradora aún en funcionamiento. Sus clientes ensalzan la calidad de su hojaldre, y en fechas como el día de Reyes es fácil ver largas colas en la puerta, para hacerse con uno de sus populares roscones.

Antigua Pastelería El Pozo (Foto: web pastelería)

L’hardy (Carrera de S. Jerónimo, 8)

Fue fundado por el francés Emilio Huguenin Lhardy en 1839. Cuando abrió lo hizo como pastelería, pero poco a poco iría incorporando comidas y servicios de catering de alto nivel a la alta sociedad madrileña. Es también tienda gourmet y uno de los restaurantes más antiguos de la capital. En sus mesas se ha gestado parte de la historia política y literaria de este país, y, según la Biblioteca Nacional, fue el primer lugar donde las mujeres podían ir solas sin sus maridos. En su elogio a L’hardy en Comimos y bebimos, Ignacio Peyró escribe: “Que su timbre es una de las músicas más alegres de Madrid y que sus escaleras crujen y se curvan como ninguna. Que su poesía es una ley.”

Pastelería L'hardy (Foto: web L'hardy)

Casa Mira (Carrera de S. Jerónimo, 30)

La historia de Casa Mira se remonta a 1842, para contarnos cómo Luis Mira llegó a Madrid desde Jijona (Alicante) para probar suerte en la capital vendiendo sus turrones artesanos. Empezó su negocio en un puesto en la Plaza Mayor y, después de seis generaciones familiares, Mira sigue en pie y continúa con la tradición del turrón artesanal y de otros muchos dulces. En su escaparate podrías quedarte embobado durante horas, mirando su gran mesa giratoria donde exponen muchos de sus productos.

Pastelería Casa Mira (Foto: Casa Mira)

El Riojano (Calle Mayor, 10)

Fue fundada en 1855 por el pastelero personal de la reina María Cristina de Hagsburgo, Dámaso Maza, quien era originario de La Rioja. La propiedad pasaría luego a sus empleados por falta de descendencia. Hoy se mantiene gran parte de la decoración original. Entrar en El Riojano y degustar algunos de sus dulces en su salón interior decimonónico es un viaje en el tiempo al alcance de todos. Es una de las favoritas cuando llega la temporada de torrijas.

Pastelería El Riojano (Foto: El Riojano)

Viena Capellanes (Varias tiendas. Calle de Goya, 37)

Su historia comienza en 1873, cuando Matías Lacasa y su mujer Juana Nessi abren una pequeña tahona en la calle conocida como Capellanes, por encontrarse allí la casa de los capellanes de la Casa Real. Allí comenzaron a vender el pan de Viena que habían conocido en una visita a Austria. Es de ahí que se le dará el nombre de Viena Capellanes. Hoy cuentan con más de 20 puntos de venta, un gran servicio de catering y una escuela de repostería y cocina.

Pastelería Viena Capellanes, Alcala 127. Años 50 (Foto: web Viena Capellanes)

La Mallorquina (Calle Mayor, 2)

¿Quién no se ha parado delante de las vitrinas de su escaparate, cuando ha pasado por la Puerta del Sol? Muchos se quedan solo con la foto, y otros deciden entrar para descubrir en el interior de esta pastelería uno de los locales más míticos del centro de Madrid.

Fue fundada en 1894 por tres socios de origen mallorquín, y en sus inicios estaba situada en la calle Jacometrezo. En las horas más concurridas, es un espectáculo ver a los dependientes en plena faena despachando sus dulces a turistas y clientes de toda la vida.

Pastelería La Mallorquina (Foto: La Mallorquina)

La Duquesita (Calle Fernando VI, 2)

A Oriol Balaguer le debemos estar hablando ahora de esta pastelería. La Duquesita llevaba abierta en Madrid desde 1914. En los años 30, la familia Santamaría recogería el testigo y la mantendría abierta hasta 2015, año en el que llega su inevitable cierre. Solo 6 meses después, Oriol Balaguer sorprende anunciando que reabrirá la pastelería respetando gran parte del local y manteniendo la tradición del negocio. Entre sus productos más demandados, destacan sus palmeras, el famoso croissant, el roscón de Reyes o su premiado Panettone.

Pastelería La Duquesita (Foto: La Duquesita)

 

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