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Ruta por el valle del Navia, en Asturias

David Vargas

Jueves 16 de julio de 2020

2 minutos

Andando, en coche o en canoa, descubre el cauce del río de los celtas

Ruta por el valle del Navia, en Asturias

Los ríos desempeñan un papel protagonista en el rico patrimonio natural de Asturias. Aunque la fama se la lleva el Sella, el Principado cuenta con otros muchos ríos que brindan al viajero la oportunidad de descubrir entornos de igual belleza, pero menos conocidos y frecuentados. El río Navia es uno de ellos. Pese a ser considerado el hermano “tranquilo” del Sella, el desnivel de sus aguas también invita a aventurarse en un emocionante descenso en canoa. Y es solo una de las muchas sorpresas que esconde.

Más allá de Cudillero y de Luarca, en el Occidente asturiano, viajamos a la tierra de los celtas, de los castros, de los ríos del oro y del vino en vez de la sidra. Aquí no se habla asturiano, se habla fala (valga la redundancia), una lengua mestiza del bable y el gallego que aún hoy es aquí, en el valle del Navia, el principal vehículo de comunicación.

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Desde su nacimiento en los Ancares lucenses hasta su desembocadura en el Cantábrico, el río Navia se abre paso 176 km por un valle totalmente agreste, donde la naturaleza cambia con cada meandro. Gargantas profundas, farallones de 300 metros de altura y laderas de pizarra se disputan con cañones, cascadas y riachuelos la orografía del lugar. Los caminos se pierden entre los bosques de alisos, fresnos, robles y castaños que acompañan la vega del Navia, donde no es difícil toparse con algún corzo o jabalí, ni avistar al martín pescador o mirlo acuático.

Navia 1

Historia y paisajes increíbles

Una buena manera de conocer el valle del Navia es seguir el curso del río desde el interior hasta su desembocadura en el Cantábrico. Y Grandas de Salime es un buen punto de partida. Allí se hallan las excavaciones de Chao Samartín, un poblado (castro) fortificado en el siglo IV a. C., y el Museo Etnográfico, uno de los más completos de Europa, que muestra la forma de vida tradicional a través de útiles de labranza, cestería, telares... Antes de ir, conviene consultar la disponibilidad de visitas.

Otras paradas imprescindibles en la ruta son Illano, donde merece la pena asomarse al Mirador de San Esteban de los Buitres y refrescarse en una de las piscinas públicas más evocadoras que existen; Boal, con su encantadora arquitectura indiana; o Coaña, donde su también afamado castro ofrece otra oportunidad para sumergirse en la cultura castreña. Antes de llegar a Coaña, una buena idea es desviarse hasta Oneta y disfrutar de un paseo por el bosque hasta sus hermosas cascadas.

En su tramo final, el río llega hasta el pueblo de Navia. Cerca de allí, a diez minutos en coche, se encuentra Puerto de Vega, con sus coloridas casas y sus quintas indianas, un lugar ideal para perderse, y también la Reserva Natural Parcial de Barayo, un sorprendente paraíso de dunas, playas, acantilados e islotes.

Puerto de Vega

 

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